lunes, 22 de febrero de 2021

Dobladas

 


Me van a permitir que, por un momento, me afeite la barba hipster, me quite la boina, las gafas de pasta y la palestina, y diga que prefiero ver las películas en versión doblada.

Guau que sacrilegio ¿no?

Bueno. me voy a explicar. 

Para mi, el manido argumento de que "no me da tiempo de leer los subtítulos y ver las imágenes" es totalmente cierto. Me pierdo un montón de detalles referentes a la composición, al encuadre, al vestuario, a la puesta en escena. Mi percepción de todos esos elementos está alterada si tengo que estar leyendo los subtítulos.

Hay quien dice que con el doblaje se pierden matices de la interpretación. Puede ser verdad, aunque si tengo que estar leyendo los letreros me los puedo perder igualmente.

De cualquier forma es una elección sobre qué matices te quieres perder, si los interpretativos o todos los demás.

Mi lanza que rompo a favor del doblaje tiene otros argumentos, igual de válidos. Creo que el doblaje acerca el cine a los niños, creando cinéfilos desde muy corta edad. Mi cinefilia se formó en la primera cadena de la televisión española cuando sólo había una cadena en Canarias. La 2 no llegó hasta el año 82 por aquello del Mundial de fútbol. 

Y aquellas películas de Hitchcock, de Wyler, de Ford, La diligencia, Calle Sin Salida, Rebeca, las vi con apenas seis o siete años, y jamás las podría haber seguido, comprendido y haberme entusiasmado con ellas si hubieran estado en versión original.

Lo viví con mi hijo cuando desde muy pequeño ya había visto el Frankenstein de Whale, o Naufrágos de Hitchcock, u otras mas modernas como Star Wars, y todo eso cuando aún no sabía leeer. 

El adulto se construye sobre el niño que fue, y dudo mucho que mi amor al cine se hubiera podido desarrollar si cuando niño todo hubiera estado en versión original.

Ante este argumento, hay quien dice que conviene aprender idiomas y así disfrutar de la versión original de cada película... Bueno, sí, aunque quizás se olvidan de que hay cine en chino, en japonés, en ruso, en iraní... Dudo que tengamos tiempo de aprender tantos idiomas.

Por otro lado, hay algo también de sentimentalismo y nostalgia en todo esto. A los mitómanos como yo, por ejemplo, nos molesta mucho esos re-doblajes nuevos de cintas clásicas. Yo quiero ver Casablanca con aquel primer doblaje con el que lo vi por primera vez. Me da igual que Rick no luchara a favor de La II República española en la versión doblada, que lo cambiaran por el anglush austriaco para no herir sensibilidades franquistas. Para eso están los extras del DVD, para explicarme esas cosas.

Luego las vuelven a doblar, y ya las voces, las entonaciones, incluso el texto, ya no es lo mismo que lo que tú tienes retenido en tu retina emocional.

Los nuevos doblajes de "Senderos de Gloria", o de "Reservoir Dogs", que difieren de lo que yo vi cuando las vi por primera vez, me enfadan muchísimo. Yo me enamoré de esas películas tal y como las vi y escuché.

   Es cierto que después hay cagadas impresionantes, como la conversación de "La Guerra de las Galaxias" en la escena en la que Luke entrena con la bola flotante y la espada láser. "Casi he podido ver a los lejanos" dice Luke. "Que valga para los lejanos es una cosa, que valga para los vivos, es otra" dice Han. 

Y yo estuve años preguntándome de que cojones estaban hablando. Pensé que hacían referencia a los espíritus de la fuerza, esos fluorescentes que vemos en Obi Wan o Yoda después de muertos en las secuelas. 

Pero no. Es un error de traducción. La bola esa de entrenamiento es un aparato remoto. "Remote". Los traductores los tradujeron por "lejano"... "remoto = lejano". Y se quedaron tan anchos. Luke con los ojos tapados casi pudo ver la bola. Hay que joderse.

Claro que en versión original los subtítulos hubieran cometido el mismo error.

No sé lo que opinarán ustedes.

Yo, al menos, no es que sea un negacionista de la versión original. Hay películas que sí me gusta verlas en su idioma nativo, películas que a lo mejor he visto ya tantas veces en español, que no me pierdo nada porque ya me la sé, y gano escuchándola en su propio idioma. "El Resplandor" (por motivos obvios), o "Lo que el viento se llevó", o "Los Siete Samurais".

Pero si tengo que ver "Desafio Mortal 18", pues como que la veo doblada, que quieres que te diga...

 

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lunes, 11 de enero de 2021

Filming Cyrano. Una última locura en el año de la plaga.


 

   El año 2020 iba a terminar, y yo ya había conseguido quitarme la espinita rodando al menos un cortometraje, "Sinfonía Callejera".

Se había truncado cualquier plan durante la pandemia y el confinamiento, pero con "Sinfonía..." yo daba el año por salvado, y quedaba a la espera de ver lo que nos traían los Reyes para este 2021.

Pero lo que son las cosas de la vida, justo a finales de Diciembre, contacta conmigo el actor José Tabares para empujarme a rodar otra cosita de esas "rápidas de las tuyas, de una sola jornada, con pocos actores".

Él tenía la localización, un pub de un familiar suyo que iban a traspasar en breve,  que ya había sido escenario de algunos rodajes, y no quería despedirse del local sin un último cortometraje.

Yo no tenía guión, ni proyecto, ni tiempo material para levantar nada con tanta brevedad. Lo lógico hubiera sido no hacerlo, pero yo soy una chica fácil, vamos, que con poco voy.

Así que me dije "Venga a ver si se me ocurre algo". Eso fue un Lunes a las 10 de la noche. El martes a las 12 ya estaba yo mandándole el guión.

Y montamos un pifostio de la nada, que es una de las cosas mas bonitas de hacer cine así. Donde 24 horas antes no había nada, de pronto ya existían unos personajes, unas emociones, un mensaje. Y lo mejor es que el cineasta construye todo eso sin destruir nada.

Hacía unos días que me había puesto en mi viejo DVD el Cyrano de Depardieu, que es una de las obras que más me había entusiasmado desde mi adolescencia, y se me ocurrió hacer mi propia versión, modernizada y adaptada.

Antiguos intèrpretes de un Cyrano lejano se encuentran en un pub 14 años después de haberla interpretado. La vida de cada uno ha tomado rumbos diferentes. El encuentro trae nostalgias y conflictos. Hala, Venga, pues ya está, vamos a rodarla.

Además de Tabares, con quien era la primera vez que trabajaba, tiré de mi propia galería, y avisé a Yazmina Guerra, que estaba de vacaciones en la Isla, para hacer nuestra cuarta película juntos, y a Borja Texeira, de quien creo que no necesito explicar nuestra relación profesional que se acerca ya a los 17 años de colaboración.



 

Movilicé a todo un equipo de rodaje que se apuntaron a acompañarnos en esta locura. Paco Perdomo, quien no se pierde un rodaje mio si mi madre nos hace esa empanada para el catering.

Bárbara Aguilera, otra entusiasta sin miedo a hacer cine leve, Esteban Calderín, un enamorado de la imagen captada, y Javier Ríos, con quien yo había coincidido en algunos rodajes y que siempre me comentaba que quería apuntarse a algún proyecto mio. conformaron el equipo de Fotografía y cámara.



 

Fuímos de sobraos y rodamos con tres cámaras simultáneas. Eso nos permitió rodar en apenas 5 horas lo que hubiéramos tradado 10 en rodar. Esquema de tiros de cámara, los planos cortos y el plano general al mismo tiempo. Sí, se puede hacer. Claro que cuando los actores se mueven, se levantan etc etc hay que afinar mucho.

Rhoderick Calogero se encargó del sonido, y claro, ante el reto de rodar con tres cámaras, había que solventar la captación de audio con al menos dos pértigas y quizás algún inalámbrico. Así que se trajo a Gaby Melgarejo para hacerlo posible. 


 

Para el maquillaje llamé a Elisa Moretti, que ya había trabajado conmigo en "El Zoo de papel". Elisa es quizás la más entusiasta de esta lista. Se apuntó aplaudiendo. Desglosó el diseño de maquillaje para cada personaje, e incluso ella misma iba a interpretar a la camarera del pub. Pero a última hora no consiguió librar en el restaurante donde trabaja. (¿Cómo? ¿Que los profesionales del cine canario tienen que trabajar en otros oficios que no son lo suyo ni tienen nada que ver con el cine para poder comer todos los días? ¡Me quedo picueto, oiga!).

Así que Elisa, con toda la pena de su corazón, contactó con Argi M. Rodríguez, una compañera del Instituto de Cine para que la cubriera en su labor de maquillaje, y con Cynthia Centol, una amiga suya actriz, para que hiciera el papel de camarera. Maravillosas ambas en su labor.


 

No suelo trabajar con ayudante de dirección, suelo hacerlo yo mismo, pero en esta ocasión me llevé a la joven Julia Menéndez para que fuera cogiendo rodajes para cuando yo me muera. Una joven de 17 años que quiere empezar en esto del cine, en vez de estudiar empresariales o carpintería metálica que es lo que debimos hacer todos nosotros hace 20 años.


 

Mi hermano Sergio se apuntó tambien, por supuesto, haciendo de todo, como siempre. Foto Fija, Producción, Video Assist. Todas aquellas labores que se quedan sin dueño en un rodaje leve, las solemos cubrir con Sergio.

Y por último necesitábamos extras, figuración para llenar el pub. Julia llamó a sus amigos, y Elisa convocó a sus compañeros del Instituto de Cine. Yo no sé como lo hicieron ni de donde salieron, pero en un momento me giré y vi el set lleno de gente.

Miré a mi alrededor y pensé: "Hace apenas una semana nada de esto existía. Y ahora hay aquí 20 personas materializando una parida que salió de mi cabeza ¿Por qué?"



 

Supongo que no hay respuesta. O hay demasiadas y por eso no la encontramos.

Pero bueno, al final, ahi está. "Playing Cyrano". Mi película número 27. Rodar dos cortos en el Año de la Plaga es toda una hazaña. 

¿Qué? ¿Que no hay donde proyectar? ¿Que con los aforos reducidos y las medidas de seguridad es absurdo plantear un estreno? ¿Y qué?

 

 

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sábado, 19 de diciembre de 2020

Mortadela con aceitunas para todos

 


Dar discursos en los eventos, en las presentaciones, escribir en los blogs, reunirte con no sé quien en no sé donde... todo eso está muy bien, pero si no doblas la rodilla para abrir el trípode, o aguantas la pértiga por encima de tus hombros, no sirve de nada.

Y se da una curiosa paradoja en el cine canario, y no sé si en el cine de otras comunidades. 

Y es que se supone que la cultura debe estar protegida por las administraciones, y para esa protección, pues se organizan cosejerías, concejalías, se subvencionan asociaciones... y al final, resulta que los funcionarios de cultura, los miembros de las asociaciones, cobran un sueldo fijo, trabajan de nueve a cinco, tienen vacaciones. 

Además los invitan a los coffe breaks y cócteles. O viajan a no sé donde para reunirse con no sé quien.

Y esas personas, que salvo honrosas excepciones, son incapaces de rodar un plano ni nada que se le parezca, "viven", pagan su hipoteca, el colegio de sus hijos con un sueldo que cobran por protegernos a nosotros, mientras tanto que nosotros, o la menos la gran mayoría de nosotros, nos arrastramos malviviendo, peleándonos con el mundo para poder ir al Mercadona a comprar mortadela con aceitunas.

Si ustedes le ven algún sentido, yo no , la verdad.

Pero bueno. No tengo nada contra ellos, pero si contra un sistema que permite tamaña absurdez (no sé si "absurdez" sale en la RAE).

Estoy convencido de que si esas personas conocieran nuestra realidad, si hubieran trabajado como ayudantes cuatro o cinco días por 250 euros, comiendo bocadillos durante todo el rodaje, levantándose temprano para comerte una jornada de 10 o 12 horas, bajo el sol, o con frio, cambiarían sus políticas y sus normativas.

Yo les obligaría a rodar bajo sus propias normas, a ver que pasa.

Políticas que además han demostrado ya ser un puñetero fracaso. Llevamos 20 años de revolución digital, 20 años de las mismas políticas y aquí sólo siguen viviendo de esto ellos.

Claro que si hubieran asociaciones de cineastas que les transmitieran esta realidad...

A ver si va a resultar que las asociaciones sólo miran por si mismas y no por el sector, no por todos nosotros...

A ver si va a ser que presionan para influir para que se les apoye a ellos, para que las televisiones autonómicas oferten un supuesto plan de rescate del sector por la pandemia y al final sólo se les rescate a ellos mismos, que además son los que menos necesitan ser rescatados.

Y todo esto con el visto bueno de las administraciones que deberían velar por todos nosotros, que para eso cobran.

Tuvo que venir aquella crisis de la década pasada para que , por ejemplo, el Catálogo se abriera a cineastas independientes, personas físicas, y no sólo a productoras... que ni que estuviéramos en Hollywood.

Pero lo triste es que no lo hicieron por convicción, por creer que era lo justo, por saber que nuestra comunidad autónoma no brilla por su cine industrial sino por sus independientes francotiradores. No. Lo hicieron porque el desmoronamiento del sistema de ayudas provocó la estampida de esas productoras que no estaban dispuestos a poner un euro para una película si no era un euro público. Las mismas que ahora vuelven a casa por Navidad el día de los regalos de Reyes, proclamando su amor al cine canario.

Durante esa etapa, sin nosotros, los independientes, los muertos de hambre, los come mortadela con aceitunas del Mercadona, no había cine, y sin cine no había Catálogo, y sin Catálogo ni ayudas ¿cómo podían ellos justificar sus sueldos de funcionarios de cultura?

A Méliés, en cierta ocasión, un productor le dijo: "Su error, Señor Méliés, fue afrontar el cine como un  artista y no como un negociante". A lo que Méliés le respondió: "usted me halaga señor. Sin nosotros los artistas, ustedes los negociantes ¿de qué vivirían?"


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sábado, 12 de diciembre de 2020

De sectas y asociaciones

    

   Yo con los años recorrí el no tan largo camino que separa el marxismo teórico del anarquismo visceral.

Quizás por eso rechazo los cantos de sirena de determinadas personas, que de forma bien intencionada (no lo dudo) tratan de ganarme para sus asociaciones.

 

Y ojo. El problema está, creo yo, en el concepto de asociación.

El Cine es un arte colectivo . No se puede hacer solo, y eso, por definición, requiere de una asociación de personas. Y por supuesto que la unión hace la fuerza, pero quizás yo, aquí donde me ven, detrás de toda esta fachada combativa y toda esta denuncia continua, lo único que quiero es hacer cine.

Y por eso yo también estoy en una asociación, solo que sin nombre. Me asocio con mis amigos. 

¿Yo tengo un micro y tú una cámara? Pues hagamos cine.

¿Tú me haces de ayudante de dirección en el mio y yo en el tuyo? Pues hagamos cine.

Eso es lo que entiendo yo por asociarme con alguien. Y si esa colaboración y amistad perdura y se prolonga, no hace falta que pongamos nada por escrito.

¿Necesitas un tesorero, un presidente, un vocal? Pues yo no.


Porque hay una peligrosa linea que separa la asociación de la secta.

Y ya lo avisé en su momento. 

Dudaba mucho que fueran a luchar por todas y todos. Dudaba mucho que dentro de esa cueva todos fuéramos iguales. Habrían miembros VIP´s y miembros de tropa.

Y eso es peligroso. Porque si , por ejemplo, el tipo de cine que tú haces es un cine narrativo, y los miembros VIP´s hacen un cine críptico abstracto, y luego ves que se influye en las administraciones y televisiones para que la prioridad sea ese cine críptico en festivales y catálogos, pues resulta que estás haciendo el canelo ahi metido.

Con todos mis respetos eh, pero tu presencia ahí sólo sirve para dar una falsa apariencia de pluralidad dentro de un organismo donde cada uno defiende lo suyo y la correlación de fuerzas se decanta hacia un sólo lado.

Es lo que se llama ser un "tonto útil". Y lo digo con todo mi respeto.

Si cada uno defiende lo suyo ¿para que asociarse? ¿para qué te quieren ahí si no es para que parezca que aquí hay de todo?

Y una vez se hayan hecho con todo, como un puto virus, ¿A donde vas a ir tú? El Festival de las Palmas, Visionaria, y ahora el Catálogo. ¿A ti que te queda, con tus guiones narrativos, con planteamiento nudo y desenlace, en un mundo donde ellos han conseguido confundir el video arte y video creación con el cortometraje?

 

Además se erigen como únicos interlocutores válidos, y su virus está contaminando todo de tal forma que nadie es capaz de ver la automutilación y el hara kiri cultural que están provocando. Porque si sólo existe ese cine, el panorama le da la espalda, primero al público (como ya dijo un espectador en la rueda de preguntas del último catálogo), luego a la industria, porque no precisa de un equipo de profesionales, prescindiendo de ellos y condenándolos al ostracismo económico, y también le da la espalda a la gran mayoría de festivales nacionales e internacionales.

Yo he estado en Alicante, Guadalajara, Badajoz, Vaciamadrid (del que fui jurado), Hendaya y les puedo asegurar que la gran mayoría de festivales son de corte narrativo. mas o menos comerciales o mas o menos oníricos, pero mayoritariamente narrativos. 

Por supuesto que hay festivales de cine alternativo, muestras de cine onírico y experimental, pero son los menos.

Con lo cuál estas propuestas videoartes le dan la espalda a esa realidad. Si un marciano viene a Canarias y ve los catálogos y proyecciones podría pensar que aquí solo se hace ese tipo de cine, cuando lo cierto es que ese cine es minoría. Una minoría que ha conseguido, con la ayuda de determinados individuos de festivales y administraciones, imponer su criterio.

Y no me malinterpreten. Yo defiendo que hay que hacer de todo, y que todos tenemos que tener las mismas oportunidades ante las instituciones públicas, sin presiones de grupos y lobbys que convierten en papel mojado esa supuesta igualdad de oportunidades. 

No es lo mismo abogar por la igualdad de todos y las mismas oportunidades, que defender tan sólo un lado del espectro cultural. Y esa defensa de pensamiento único estaba en su ADN en el origen, en aquella carta que yo leí allá por 2015, antes de que fundaran su asociación.

No es lo mismo ser fascista que antifascista, ni ser racista y antirracista. Como no es lo mismo se incluyente que excluyente.

No son dos caras de la misma moneda.

Por eso a mi no me van a pillar nunca en niguna asociación. Ni en la una ni en la otra.

Yo sigo siendo Koolau el Leproso, y prefiero morir sólo en las montañas abrazado a mi fusil.

 

 

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miércoles, 2 de diciembre de 2020

No es precariedad, es amor


 

He tenido que leer recientemente algo así como que el Cine Leve es cine en precario.

 Además, los mismos que llaman precario a lo leve son los mismos que luego se apuntan al Festivalito a hacer "cositas". Quizás porque el Festivalito es lo que es, y hay que estar en todas las salsas, muertos en los entierros y novias en las bodas.

No voy a discutir otra vez la diferencia entre el cine de guerrilla y el cine leve, porque es un tema ya cansino. Pero sí que diré que, después de leer la frase, puedo afirmar que no han entendido nada de nada en estos diez años que llevamos haciendo Cine Leve.

La principal característica que define al Cine Leve no es la precariedad, es el Amor, con mayúsculas. Amor al cine. Yo he hecho Cine Leve incluso teniendo presupuesto. Sé que es dificil de explicar para que lo entiendan determinadas personas cuya prioridad en este mundillo del cine no es hacer cine, sino trepar, colocarse en las comisiones, en las administraciones culturales, en las asociaciones que presumen de poder dar visibilidad en la TV Canaria a los trabajos de sus asociados (descaradísimo a pesar de ser la tele de todos los canarios, pero hay quien tiene prioridad, por lo visto) etc etc... Pero ¿hacer cine ellos mismo? ¿dirigir? ¿eso qué es?

Me voy a explicar, brevemente, y después me voy a tomar por saco por ahí, y no les molesto más.

Hace tres años, allá por 2017, escribí un guión de cortometraje. Me gustaba mucho y me entusiasmé con la idea de rodarlo. Yo sentía esa inquietud creativa, esa profunda necesidad inapelable de rodar , algo que no se le puede explicar con palabras a quien no la haya sentido.

Quien no haya sentido la necesidad de hipotecarse, de pedir un crédito para rodar, de gastarse todos sus ahorros, de sacrificar todo lo material que uno tiene porque realmente "tiene que contar esa historia", pues que no siga leyendo. Hay otros medios mas afines a su rollo, otras páginas y revistas...

Bien. Me dijeron que lo presentara a las subvenciones. Que el guión era lo bastante bueno como para intentar hacerlo con algo de presupuesto. Y así lo hice. Lo presenté a las ayudas del Gobierno de Canarias de 2019. Primero nos la concedieron en la resolución provisional, la subvención digo, y luego en la definitiva nos la quitaron. Ya habíamos incluso rodado una escena y todo, pero ahí se quedó.

Después me quedé esperando por las ayudas del Cabildo de Gran Canaria de 2019, pero éstas no se convocaron.

Nos planteamos presentarnos a las del Gobierno de Canarias de 2020, pero dije ¿Para qué? Y pasamos de hacerlo. Y a la luz de recientes resoluciones un "poco raras", creo que fue lo mejor que hicimos.

Y ahora estamos esperando por las ayudas del Cabildo de Gran Canaria de 2020. estarán al caer, pero vamos, que es una lotería. Como jugar a la primitiva.

Es un camino demasiado largo para aquella persona cuya inquietud creativa no le deja descansar. Para quien sienta realmente la necesidad de rodar, de contar una historia, que no te deja dormir.

Si al final nos dan algo, que lo dudo, rodaríamos en 2021, cuatro años después de haberse escrito el guión. La frescura, la inmediatez, el empuje, la necesidad... todo eso se diluye entre el tiempo que pasa y la burocracia de certificados de residencias fiscales, memorias explicativas, etc etc.

Yo al menos no sirvo para eso, para estar tres o cuatro años sin rodar ni un sólo plano. De hecho, en este impass de espera "he tenido" que rodar otros dos cortitos pequeños. Porque era eso o cortarme las venas.

Mientras,  otros, que pusieron los pies en "polvorones" cuando se desmoronó el sistema de subvenciones en la crisis anterior, que no le dan al Rec si no es con dinero público, se permiten tachar de precario el trabajo de los que durante la crisis mantuvimos viva la llama del cine canario rascándonos los propios bolsillos.

Y lo peor es que ni tan siquiera han visto esos trabajos que se permiten calificar de precarios.

No es precariedad, es amor, amor al cine, a contar historias, a la imagen capturada, a dar saltitos de alegría como una niña de instituto delante del monitor.

Pero ¿qué coño se los voy a explicar si son incapaces de entenderlo?

 

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lunes, 23 de noviembre de 2020

Vivir sin contaminarse


    

Siento cierta envidia de algunos de mi compañeros cineastas que son capaces de vivir sin contaminarse.

No sé como lo hacen. Siguen rodando y pasan de todo.

A mi me hierve la sangre cada que vez que veo pasteleos, cada vez que alguien me cuenta "te digo esto, pero no lo vayas contando por ahí, y menos en tu blog".

Llamadas de reprimenda desde los poderes a periodistas por entrevistar a determinados individuos.

Comentarios del tipo "Me lo dijeron a la cara, en la fiesta del final de festival, la que se hace en casa de este hombre, que a poco que puedan, tú no entrarías jamás con tus cortos a ese festival"... Pero es un festival financiado con dinero público. ¿se puede hacer un cortijo privado, un club exclusivo, con dinero público?

Cuando hay mierdas establecidas que favorecen a los que en teoría se presentan como los garantes y únicos interlocutores válidos para luchar contra esas mismas mierdas. 

Cuando el reparto del pastel es cuestionable, pero no se puede cuestionar si quieres que algún día se les caiga un trocito y caiga en tu plato.

O como cuando se dijo que se iban a adquirir los derechos de emisión de determinados productos canarios como parte de un plan de rescate del sector frente a la pandemia, y luego se rescató a los mismos de siempre, a los que en realidad no necesitaban ser rescatados.

Y de verdad, uno intenta pasar de todo, cansado de pelearte contra las olas del mar. 

Pero no puedes, y tiras de ironía en redes sociales, o de exabruptos viscerales para descargarte. Y eso mismo hace que después intenten meterte en luchas que no son la tuya, aunque lo parezcan.

Yo sé perfectamente donde acaban mis guerras y empiezan las de los demás. Si, ya... la unión hace la fuerza... pero yo , que vi  "La Vida de Brian", sé que en el fondo el Frente Popular de Judea y el Frente Judáico popular son el mismo perro con distinto collar.

 

Sabes el precio que has pagado, y el que vas a seguir pagando. Algunos amigos tuyos se arrimaron al sol que mas calienta y evidentemente les va mejor que a ti. La dignidad no da de comer.

Cierto, no da de comer, pero al menos no vomito lo que como.

Así que lo único que te queda es seguir rodando, rodando tus mierditas con 80 o 90 pavos de presupuesto. Seguir escribiendo en tu blog, y viendo como tu artículo de investigación sobre el personaje de Lucy Westenra, que te tragaste las nueve versiones de Drácula seguidas para escribirlo, no le interesa a nadie, mientras que cuando empiezas a rajar del sistema, y de las ayudas, y sacas sangre, se te peta el blog de visitas.

No sabes si eso es triste o es bueno.

Entonces hablas con tus colegas, y les ves como siguen entusiasmados, planificando nuevos cortos, nuevas historias, levantando pequeños proyectos y viviendo al margen de todo el pastel.

Te transmiten y reactivan esas mismas ganas y tú también te pones ahí a preparar cosas nuevas, pero eres consciente de que es tocar el violín en el Titanic, tratar de hacer arte mientras el barco se hunde.

Pero lo haces, porque, al fin y al cabo ¿qué otra cosa puedes hacer?

 

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jueves, 19 de noviembre de 2020

Las nueve muertes de Lucy Westenra

  


 

   Lucy Westenra es, para quien no la conozca, un personaje femenino secundario de la novela "Drácula" de Bram Stoker. Ya saben, es la mejor amiga de Mina Murray, la protagonista. En la novela se promete en matrimonio con Arthur Holmwood, pero no llegan a casarse porque el Rey de lo Vampiros la mata antes. Una gran parte central del texto de Stoker gira en torno a Lucy, a su enfermedad y a su posterior muerte. Doble muerte, si tenemos en cuenta que la pobre Lucy resucita en la novela para regresar de la muerte convertida en vampira.

Stoker la describe como una muchacha buena, dulce y pura, que representa todas las virtudes de la sociedad victoriana que Drácula viene a corromper.

No todas las adaptaciones cinematográficas que se han hecho sobre "Drácula" abordan de igual manera ni respetan fielmente el personaje en si, ni sus características, y ni siquiera su nombre.

De hecho, hay casi tantas "Lucys" distintas, como películas sobre "Drácula".

Comparar la evolución de este personaje en pantalla a través de los años nos permite analizar la historia del cine, sus códigos, así como el estilo narrativo de varias décadas y épocas cinematográficas


NOSFERATU, SINFONÍA DEL HORROR de Murnau (1922)

SIN NOMBRE / RUTH LANDSHOFF

Ruth Landshoff


   En esta primera versión muda (si no contamos la versión húngara desgraciadamente desaparecida), existe un personaje sin nombre, interpretado por Ruth Landshoff, al que podríamos considerar análogo al de Lucy.

Es la hermana de Harding,  quien se podría equiparar con el Arthur Holmwood de la novela.

 

   Su muerte se reduce a una pequeña escena en la que , enferma de la peste que las ratas han propagado por la ciudad por cortesía del conde Orlock, se desploma aparentemente sin vida. Ya no aparece más, ni vuelve a la vida no muerta como en la novela. Orlock ni siquiera la muerde. Murnau se olvida de ella durante casi todo el metraje, siendo un personaje gratuíto y anecdótico.


DRÁCULA de Tod Browning (1931)

LUCY WESTON / FRANCES DADE

Frances Dade

   En la primera versión sonora,  basada más en la obra de teatro que en el libro de Stoker, el personaje varía ligeramente su apellido con respecto a la novela.

Lucy Weston es interpretada por Frances Dade , y apenas dura su presencia en pantalla más de dos o tres secuencias.

Drácula la conoce en el palco del teatro y Lucy se convierte en objeto de su deseo mientras las luces se atenúan. Una escena intermedia en la que Lucy y Mina comentan sus impresiones sobre el Conde, sirve para revelarnos a una muchacha rubia, dulce e ingenua que sueña con ser condesa, y actúa de nexo con la escena de su muerte.


   Drácula, en forma de murciélago, se cuela en el dormitorio de Lucy y se aproxima a ella lentamente. Lucy muestra su cuello desnudo y cuando Lugosi está apenas a unos centímetros de ella, Browning realiza un fundido encadenado pasando así mediante una elipsis a la secuencia de su autopsia. 

En esta versión Lucy no resucita como en la novela. Su segunda muerte como vampiresa se nos hurta a los espectadores.


DRÁCULA de George Melford (1931)

LUCÍA WESTON / CARMEN GUERRERO

Carmen Guerrero
 

   Ya saben que en los albores del cine sonoro, cuando una película tenía pretensiones de triunfar en el mercado hispanohablante, se solían rodar dos versiones del mismo guión. Mismo planning de rodaje, mismos decorados y vestuario, pero con actores hispanos, ya que aún no se dominaba la técnica del doblaje.

Así que en este primer Drácula hispano nos encontramos con Lucía Weston, encarnada por la actriz mexicana Carmen Guerrero, la cuál, a diferencia de su rubia análoga americana, mostraba una melena morena muy latina, pero un carácter idéntico nacido evidentemente del mismo guión.



Su muerte es prácticamente igual que en la versión de Browning, sólo que Melford cambia el tiro de cámara y la acción, con el Conde Drácula tapando con su negra capa completamente a Lucía, hurtándonos así igual que Browning el mordisco en el cuello, pero dejando ese mordisco no en elipsis, sino tras la capa del conde.

Tampoco sabemos más de ella, ni regresa de entre los muertos.


HORROR OF DRACULA de Terence Fisher (1958)

LUCY HOLMWOOD / CAROL MARSH

Carol Marsh

 

Han pasado casi 30 años desde la versión de Browning, y el mundo y el cine han cambiado. La productora inglesa Hammer decide resucitar los viejos mitos clásicos de terror, y lo hace a todo color, con un rojo sangre inolvidable para la retina de cualquier cinéfilo.

Aquí nos encontramos con una Lucy que es hermana de Arthur Holmwood y prometida de Harker, en una revisitación de la interrelación de los personajes de la novela.

En esta ocasión recae sobre la joven actriz británica Carol Marsh dar vida (y muerte) a Lucy.

Esta Lucy, al igual que sus predecesoras, abre de par en par su ventana para intencionadamente dejar entrar al Vampiro en su dormitorio, pero a diferencia de las anteriores versiones, hay algo sexual en todo esto. Lucy engaña a su familiares y amigos, mostrándose dulce y recatada, afligida por la muerte de su prometido, pero en cuanto éstos salen de la habitación, su rostro cambia y se reúne  secreta y promiscuamente con el Conde, como si de un acto de infidelidad sexual se tratase.

Lucy no muere inmediatamente, sino que, al igual que en la novela original, enferma gravemente de anemia por la sangre sustraida. Finalmente muere tras la visita de Drácula y  después de una brillante elipsis en la que no la vemos ser  mordida (algo que quizás le deba esta versión a las anteriores de Browning y Melford) y por primera vez en la pantalla se respeta uno de los pasajes centrales que más debieron aterrorizar a los lectores del siglo XIX.

 

   Se convierte en una No Muerta y se dedica a salir de su tumba para comer niños pequeños, hasta que Van Helsing y Arthur dan con ella en mitad de la noche cerca del panteón familiar. Carol Marsh juega con su rostro brillantemente al juego de la perversión sexual ligada a la inocencia y a la pureza.

Finalmente, Van Helsing la atraviesa con la estaca en una simbología de la penetración mas que evidente. 

 

EL CONDE DRÁCULA de Jess Franco (1970)

LUCY WESTENRA / SOLEDAD MIRANDA

 

Soledad Miranda

A pesar de ser una película bastante flojita en cuánto a su calidad cinematográfica, este Conde Drácula español de Jess Franco es una propuesta valiente dentro del universo vampírico.

Sus intenciones de acercarse a la novela son claras, a pesar de que el hecho de fichar a Christopher Lee para hacer del vampiro es una concesión evidente a la comercialidad de la época.

Se atreve con escenas que, presentes en la novela de Bram Stoker, ninguno de los realizadores anteriores  se atrevieron a incluir (hasta llegar a la de Coppola), como esa secuencia en la que Drácula entrega un recién nacido para que sirva de alimento a sus "novias"

En lo que respecta a nuestra Lucy (esta vez sí) Westenra, en esta ocasión interpretada por una sosa pero bella Soledad Miranda, hay también un intento por mostrar en pantalla acciones que antes se nos hurtaban al espectador.

 Por primera vez desde que Ruth Landshoff cayera muerta en Nosferatu (1922), vemos la muerte del personaje en pantalla. sin la típica elipsis de "Drácula entra en el dormitorio" y fundimos a negro a "Lucy ya está muerta", que usaron en las películas previas.

Aquí vemos también por primera vez el mordisco mortal, y lo vemos dos veces, en primer plano, con Lee hundiendo los colmillos en la carne de Lucy.


   Por lo demás , poco que destacar. La misma escena del dormitorio en la que una Lucy hipnotizada le abre la ventana a Drácula, pero con muy poca sensualidad en un personaje plano, soso, que apenas tiene dos frases en toda la cinta. Quizás la mejor de sus secuencias sea en la que se lleva a una niña del parque una vez convertida en vampiro.

Respecto a la segunda muerte, Jess Franco la resuelve más o menos igual que todos los demás realizadores. Entran en el mausoleo y le clavan la estaca, en una escena en la que Lucy apenas tiene protagonismo y carece de la fuerza sensual de la versión Hammer. La única diferencia con sus predecesoras es el hecho de , como en la novela de Stoker, después de clavarle la estaca, le cortan la cabeza con una pala, en ese afán del director de acercarse lo más fielmente al texto literario. Además, ya son los 70`s. Podemos mostrar ya cabezas cortadas.


DRÁCULA  de  Dan Curtis (1973)

LUCY WESTENRA / FIONNA LEWIS

 

Fionna Lewis
 

   Fionna Lewis, una sugerente pelirroja, interpreta sin demasiada convicción a Lucy Westenra, en esta película para televisión dirigida por Dan Curtis y con un magnífico Jack Palance en el papel del Conde.

Esta versión le debe mucho a la de la Hammer en su puesta en escena, pero no llega a igualar nunca el trabajo de Fisher.

Además, el guión , firmado por el novelista Richard Matheson, introduce el elemento romántico entre Lucy y Drácula.

Este recurso, copiado de "La Momia" de la Universal, y en el que se basó años después Coppola para su propia versión sobre el rey de los vampiros, convierte a Lucy en la reencarnación de la enamorada de Drácula en el pasado. Así, la motivación del Conde en esta versión es reencontrase con la reencarnación de su amada María, y por eso muerde a Lucy, para convertirla en una vampiresa clon de su desaparecido amor  y que le acompañe durante el resto de la eternidad.

Igual que en la versión de Fisher, Lucy deja entrar a Drácula en su dormitorio y el realizador nos hurta nuevamente el mordisco fatal que acaba con ella. En esta ocasión, Arthur y Van Helsing la encuentran muerta en el bosque en una imagen lamentablemente poco elegante a los pies de un árbol, y no en su cama, como las otras veces.

El regreso a la vida de Lucy aquí es mejor que en sus predecesoras, con ella arañando los cristales de la puerta (que después copiaron en el Misterio de Salem`s Lot) para que Arthur la deje entrar, seduciéndolo sexualmente, pero la poca convicción de la actriz estropea una escena que podría haber sido magnífica, ya que el personaje está tan desdibujado que no podemos quitarnos de la cabeza a Carol Marsh y su increible sensualidad en la versión Hammer.


 

La segunda muerte, la de la cripta, es casi una repetición de esa versión inglesa, pero sin niña comestible y sin esa sangre roja tan Hammer. Eso sí, la penetración de la estaca en primer término y el rostro casi orgásmico de Lucy al serle clavada, es uno de los pocos aciertos de la cinta.

 

DRÁCULA de John Badham (1979)

(LUCY) MINA VAN HELSING / JAN FRANCIS

Jan Francis

 

    Quizás sea esta la versión "oficial" más "diferente" del resto de versiones sobre la novela de Bram Stoker, ya que altera por completo no sólo los acontecimientos y sucesos que las versiones anteriores sentaron como base del relato, sino también cambia la interrelación de los personajes e intercambia sus nombres.

No sé si fue una forma de jugar al despiste con un espectador que ya conocía casi de antemano lo que podía suceder, pero aquí Badham intercambia a Lucy por Mina, otorgándoles los roles habituales de la  una a la otra.

Así, la Mina Murray de la novela, aquí vuelve a ser hija del Dr. Seward, como en la versión de Browning (ya que ambas beben de la obra de teatro), pero en vez de Mina Seward, aquí le cambian el nombre a Lucy Seward.

Lucy sigue siendo, como en todas las películas anteriores, la misma mejor amiga de Mina, y con el mismo carácter de chica joven, dulce y pura, pero ahora la llaman (sólo por marearnos la perdiz) Mina Van Helsing, y resulta que es hija del Dr. Abraham Van Helsing.

Vaya ganas de liarnos, de verdad. Qué necesidad...

El papel de Drácula recae sobre un joven Frank Langella, con una pinta de latin lover discotequero de los 70`s que no puede con ella.

Es ésta, a pesar de todo, una adpatación realmente interesante de Drácula que merece ser reivindicada por su calidad cinematográfica, al margen de otras consideraciones mas puristas.

Bueno, vamos a lo que nos ocupa, que es el personaje de Lucy... digo el de Mina... digo "el de la mejor amiga de la protagonista". 

Jan Francis crea aquí un personaje más cercano al de las versiones de 1931 que a los posteriores de la Hammer. No hay sensualidad apenas en ella.

Sin embargo, hay muchas diferencias con respecto a lo que habíamos visto hasta ahora. Para empezar, en la escena de la mordedura, ella no deja entrar a Drácula en su dormitorio abriendo la ventana, como sus predecesoras, sino que el Conde irrumpe en la habitación rompiendo un cristal de la vidriera y colándose sin permiso. Mina /Lucy se susta al verlo, se horroriza de hecho. Pero al ver que no se trata de un deforme Orlock ni un psicópata Lugosi, sino del atractivo Langella que parece recién salido de Fiebre del Sábado Noche, pues se desabrocha insinuante su escote.

 El mordisco final sigue sin mostrarse, usando el recurso de la elipsis como en todas las anteriores versiones, (excepto en la de Jess Franco, como ya vimos), quizás para sugerir algo más que el mordisco, algo de tipo sexual entre ellos. La muerte se produce mientras el personaje  está acostado junto a su amiga. Lucy / Mina entra en colapso, no puede respirar, agoniza y muere en pantalla, y sin una conexión inmediata con la presencia de Drácula.

Otra novedad es la excelente secuencia del brutal ataque que ella comete contra el manicomio de Seward para comerse a un bebé. Una escena de acción violenta y explícita que no habíamos visto antes, digna de cualquier cinta de acción de los 80`s.

Tambien hay un cambio de concepto importante en su apariencia post mortem. No hay nada sensual como en Carol Marsh, vampiresa sexy de la Hammer, sino una No Muerta más próxima a un zombi de The Walking Dead, con su carne putrefacta. 



Y para terminar, la segunda muerte es también completamente distinta. No hay Cripta sino unas minas abandonadas que se comunican con su tumba por las que nuestra Lucy /Mina huye y se refugia. Y su muerte parece casi accidental, cuando se atraviesa ella misma con una estaca que Van Helsing mantenía en sus manos para defenderse.

Una Lucy a reivindicar, a pesar de no llamarse Lucy, sino Mina.


NOSFERATU, EL VAMPIRO DE LA NOCHE de Herzog (1979)

(LUCY) MINA SCHRADER / MARTJE GROHMANN

Martje Grohmann

 

El mismo año en el que Badham transitaba en una evolución lógica desde Lugosi hasta Langella, con su elegante frac y aires aristocráticos, Werner Herzog hacía lo mismo pero lo contrario: partía del Nosferatu de Murnau de 1922 para convertir otra vez al conde Orlock, (esta vez sí llamado Drácula), nuevamente en un ser monstruoso y deforme.

Además, vuelve a liarnos al igual que Badham intercambiando los nombres de Lucy y Mina en sus respectivos papeles.

Así, la Mina Murray de Stoker es aquí la Lucy Harker casada con Johnathan e interpretada por una bellísima Isabelle Adjani, mientras que el personaje de Lucy toma el nombre de Mina Schrader (para hacernos la picha un lio, será) que estará encarnado por Martje Grohmann.

Al tratarse de un fiel remake de la cinta de 1922, el personaje vuelve  a ser anecdótico y sin ningún peso en la historia, apareciendo unos breves minutos en total en la pantalla. 

Su muerte, igual que en la primera Nosferatu, es superflua, con la diferencia de que la primera moría aparentemente por la peste, mientras que en esta ocasión, Lucy / Mina aparece muerta en el suelo de su casa con sangre manando de su cuello, dando a entender así que es una víctima del vampiro.

 

BRAM STOKER´S DRACULA de Coppola (1992)

LUCY WESTENRA / SADIE FROST

Sadie Frost

 

A ver... ¿te aburriste leyendo el post, más o menos a la altura de la reseña sobre Jess Franco, y le diste para abajo para llegar a la de Coppola? Vale... pues aquí está.

Sadie Frost es Lucy Westenra en la que se nos vendió como la única adaptación realmente fiel de la novela de Bram Stoker. De ahí la inclusión de su nombre en el título.

Y ciertamente, es la única de las versiones en la que la interrelación entre los personajes, sus apellidos y los acontecimientos y lugares son exactos a la novela. Pero vamos, que hasta ahí llega la fidelidad al texto.

Para empezar, Coppola copia la historia de amor atemporal de "La Momia" de la Universal y del "Drácula" de Curtis, y recrea ese romance de reencarnación de la amada muerta, pero entre Mina y Drácula, en vez de con Lucy como pasaba en la versión televisiva con Jack Palance.

Y luego juega a invertir el mensaje de la novela. Para Stoker, los ingleses representaban todo lo bueno, justo, honrado y decente de la sociedad victoriana, y Drácula era el monstruo que amenazaba con corromper esos valores y esa forma de vida. Pero Coppola le da la vuelta, y los ingleses conforman un abanico de la hipocresía de esos valores victorianos, mientras que Drácula es un ser que se mueve y actúa impulsado por un amor infinito que va más allá del tiempo.

Así, el Dr. Seward es un drogadicto que se pincha a solas en su despacho. Van Helsing es un fanático desequilibrado... ¿Y cómo afecta esto a nuestra Lucy?

Pues es aquí donde más notamos el juego inverso de Coppola.

Lucy, que para Stoker era una chica dulce y pura, llena de bondad e inocencia, a la que Drácula corrompe y pervierte, Coppola nos la muestra desde su primera aparción como una casquivana "calientabraguetas", más desinhibida sexualmente que la reprimida de su amiga Mina.

Sus primeros instantes en pantalla ya tienen que ver con un libro del kamasutra que Mina hojeaba en secreto. 

Luego se acerca a Quincy Morris y le hace una insinuación sexual, después de decirle a su amiga que "ella sabe lo que los hombres quieren". Coquetea y se insinúa  abiertamente con Holmwood y Seward...

¿Y a qué coño viene ese beso en la boca con Mina en el jardín bajo la lluvia?...

¿Cuál es, para mi, el problema de todo esto? Que para Stoker, (o por ejemplo también para Terence Fisher), Drácula corrompe y pervierte toda la bondad y pureza de Lucy, convirtiéndola así en lo contrario de los valores que ella representaba, mientras que en la versión Coppola, todos esos valores no están de antemano en Lucy, ya que el "libertinaje", como dice Mina en voz en off, es su marca de identidad. Por lo tanto, Drácula no corrompe nada, solo la desinhibe aún mas, si cabe, erotizando el personaje hasta unos límites ciertamente grotescos, en un ejercicio de exacerbación del concepto.

Y ya saben que, en el cine, cuando se exagera el concepto, se diluye el mensaje. 

Es innegable que Coppola realiza aquí una brillantísima puesta en escena, visualmente potente. Un ejercicio cinematografico impresionante.  Dies sobre diez. Además resulta evidente que el tipo se vio todas las películas anteriores de esta lista para extraer lo mejor de cada una de ellas y construir así una bella obra gótica espectacular.

   Pero en aras de la búsqueda de esa espectacularidad (que consigue sobradamente) hay una pérdida de la sutileza y de lo sugerente, que cede el paso a lo ampliamente explícito y evidente.

Y me explico. Creo que todos sabíamos ya, viendo las versiones anteriores desde Lugosi hasta aquí, que había algo sexual en la forma en la que Drácula ataca a Lucy. El mordisco en el cuello siempre fue metáfora del sexo y de la perversión con la que el Conde "infecta" la inocencia de Lucy. Lo vimos en la de la Hammer de forma sutil. De ahí todas las elipsis y fueras de campo de la anteriores películas. Lo habíamos entendido ya, de verdad.

Pero aquí vemos incluso a Lucy fornicando con el lobo en el que Drácula se transforma. Todo es demasiado explícito. Lucy paseándose en éxtasis por el jardín con su voluptuoso traje rojo color pecado... ¿se puede ser más evidente? ¿se puede...?

 


 

La primera escena del dormitorio aquí se nos presenta en fuera de campo, a diferencia de las versiones anteriores. No hay una Lucy hipnotizada abriéndole la ventana al vampiro e invitándole a entrar, sino que Seward y Van Helsing acuden prestos al escuchar ruidos extraños en la habitación justo para ver como la sombra de Drácula desparece por el ventanal, y Lucy se retuerce en su cama con un innecesario pecho al aire.

Respecto a la primera muerte de Lucy, aquí está montada en paralelo con la escena de la boda entre Mina y Harker, dando a entender que Drácula la mata en venganza porque su enamorada se casa con otro. Esa idea subyace levemente también en la de la Hammer, en la que la muerte de Lucy es una venganza por la muerte de la mujer vampira a manos de Harker en el castillo de Transilvania. 

   Naturalmente, la escena no es nada sutil. No hay elipsis ni fueras de campo. Drácula se transforma en lobo, rompe la ventana y se lia a morder a una ya moribunda señorita Westenra, con litros y litros de sangre salpicando la habitación como si del ascensor de El Resplandor se tratara.

Y en la segunda muerte, cuando ya es vampira... Aquí ya Coppola pierde el norte con respecto a lo que significa la palabra sutileza.

Van Helsing y los otros han ido a la Cripta, han abierto el ataúd y, claro, Lucy no está allí. Tras unas explicaciones superfluas por parte de Van Helsing, Lucy entra en la cripta, vestida con su mortaja blanca / traje de novia (uy que metáfora) con un bebé en brazos, evidentemente para hincarle el diente.

Cuando se ve descubierta, se insinúa sexualmente a Arthur, su prometido, con unos diálogos muy poco sutiles, con una exageración tan explícita, y muy alejada de la sugerencia implícita que nos mostró Carol Marsh tres décadas antes. Van Helsing la interrumpe con su crucifijo y recibe en su cara un más que gratuíto chorro de sangre vomitada por Lucy, en plan la niña del exorcista.


 

   Luego Arthur le clava la estaca en el corazón. La sangre sale a borbotones. Le cortan la cabeza y ésta sale volando en cámara lenta... (todo muy sutil...).

La escena, desde el punto de vista cinematográfico, desprende una planificación brillante y una mejor puesta en escena. No lo voy a negar. El cabrón de Coppola sabe dirigir... pero... joder, yo que sé...

 

¿Es Sadie Frost la mejor Lucy del cine? Podríamos decir que sí, (aunque yo siento debilidad por Carol Marsh), pero lo cierto es que es esta Bram Stoker´s Dracula de Coppola la única cinta que le otorga al personaje de Lucy Westenra el protagonismo y el desarrollo narrativo que se merece. Todas las anteriores versiones pasaban un poco como por encima de ella, cuando realmente, si uno analiza la trama, y obvia la historia de amor y reencarnación añadida, la subtrama de Lucy representa realmente el eje de toda la parte central de la historia. Si quitamos el pegote romántico, toda la narración gira en torno a su enfermedad y sus dos muertes.


ALGO PASA CON LUCY

Bueno. y hasta aquí llegamos. 

   Me habré dejado versiones y Lucys en el tintero sin duda, pero creo que esta lista ilustra a la perfección la evolución del personaje a lo largo de la historia del cine. Desde la Ruth Landshoff irrelevante y anécdotica de 1922, a una Sadie Frost que setenta años después es capaz de robarle el plano y comerle la escena a Mina (Wynona) Murray, la propia protagonista de la historia.

Como conclusión, podríamos añadir que todas las Lucys, a pesar de sus diferencias,  son todas un personaje trágico. 

Al fin y al cabo, en todas las películas, Drácula se "divierte" con la rubia, pero se "casa" con la morena...

 

 

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miércoles, 18 de noviembre de 2020

Ayudas del Gobierno de Canarias al Sector audiovisual

 

...no, gracias a ti por venir...

 

 

 

 

 

 

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lunes, 26 de octubre de 2020

Sin el Monopol ¿qué nos queda?

 

El multicines Monopol anuncia su cierre definitivo.

Cualquiera que tenga algo que ver con el mundillo este del Cine Canario sabrá de lo que hablo.

Aunque si bien es cierto que en el último año y medio, la nueva dirección del Cine le había dado un poco la espalda a las proyecciones canarias independientes, no es menos cierto que nos resulta imposible echar al cesto del olvido una labor de tantos y tantos años anteriores en los que Junior Melo apostó por estrenar nuestras obras en sus pantallas.

Darle la espalda al cine de aquí...

Algo no muy inteligente la verdad, porque yo recuerdo ver un Martes la sala a reventar con un estreno canario. Tener que proyectar en dos salas simultáneamente debido a la afluencia de público. Incluso vi quedarse gente fuera. Y eso , un Martes laborable, no lo conseguía ni el Yelmo proyectando La Guerra de las Galaxias.


Por otro lado, todo aquel que me conozca sabrá que soy muy crítico con el Festival de Cine de Las Palmas, pero eso no quita para que, desde el punto de vista del Cine Canario, el hecho de que el Festival y el Monopol ya no fueran juntos de la mano, era una mala noticia para este nuestro pequeño mundillo audiovisual.


Y es que allí estrené mis dos largometrajes y muchos de mis cortos.

Incluso cuando necesité ayuda urgente, la encontré en Junior.

-"Junior, he tenido un problema muy gordo con uno de mis cortos, y necesito estrenar ya".

."No hay problema, estrenas el Jueves, y la taquilla te la quedas íntegra".

Estábamos a Lunes. 

Incluso llegué a rodar dos escenas de dos de mis películas allí.

La gente dirá lo que quiera, pero yo sólo puedo estar eternamente agradecido ante algo así.


Y es que aquí en Gran Canaria, el Monopol era casi la única opción.

El CICCA, por ejemplo, tuvo una época en la que colaboraba y nos cedía la sala para proyectar nuestras pequeñas obras. Pero luego cambió de idea, y nos pedía 400 euros por usar la sala. ¿400 euros? ¿400 euros a un cineasta canario?  Yo no sé si es una broma, o es que desconocen lo muertos de hambre que llegamos a ser la gran mayoría de nosotros.

 

Llegué a estrenar también una vez en la sala de Humanidades de La Universidad, pero aquello no tuvo continuidad.

Y luego está la historia del Guiniguada, capítulo aparte. La labor que realizó durante décadas Junior en el Monopol, le correspondía realmente al Guiniguada. Eran ellos los que debían asumirla.

Esa sala es nuestra. La hemos pagado con creces. ¿Nadie se acuerda del agujero negro de dinero público (nuestro dinero) que se (nos) fue en la sala de Vegueta?

Sin emabrgo, era casi imposible proyectar alli. Es la Sala Oficial, de la élite. No es una sala para cuatro cineastas indigentes que quieran proyectar sus mierdas.

En honor a la verdad, una vez conseguí proyectar allí una sesión de cinco o seis cortos independientes. Creo que fuímos los primeros en conseguirlo, allá por 2012 o algo asi. Pero no es menos cierto que nos obligaron a presentar un proyecto, con una memoria explicativa, una declaración de intenciones bla bla bla. ¿Que intenciones íbamos a tener? Proyectar nuestras obras y que la gente las viera. ¿Es muy dificil de entender esto?

Pero lo cierto es que esa sala es inaccesible en la práctica. 

¿En que clase de mundo , de sistema, vivimos, en el que lo público es mas inaccesible que lo privado? En el que para proyectar en el Monopol me bastaba con mandar un whatsapp a Junior, y para proyectar en el Guiniguada, la Sala del Pueblo, resultara imposible.

Algo no funciona bien en este sistema cultural oficial.

Todo va en la persona, creo yo.

 Porque para proyectar en el Tea de Tenerife,o en el Espacio Digital de Gran Canaria, que también son salas oficiales, basta con una simple llamada.

¿Dónde está ese Emilio Ramal o ese Sergio Morales al frente del Guiniguada? Alguien cercano a los creadores, que nos conozca por nuestro nombre de pila, que sepa como se mueve realmente este tinglado...

La últimas proyecciones las estábamos haciendo en el Museo Elder, que tiene una buena sala de proyección, con butacas en anfiteatro, un buen proyector y una pantalla grande. Pero no deja de ser un museo, para el que las proyecciones de cine son secundarias.


Por eso el cierre del Monopol es una desgracia para todos nosotros. Guardábamos la esperanza de que se mantuviera y volviera algún día a la política anterior. La de apoyarnos a los cineastas canarios sin excusas ni discriminaciones.

Ahora nos queda volver a proyectar en bares, asociaciones de vecinos... 

Bueno, pues lo haremos, porque nosotros no vamos a parar de rodar.


lunes, 19 de octubre de 2020

"Sinfonía Callejera" -¿Me estoy haciendo viejo?



 

-"Te estás haciendo viejo. No eres ni la sombra de lo que eras"- Me dijo ayer Cathy Pulido cuando terminamos de rodar "Sinfonía Callejera", mi último corto leve.

-"¿Dónde quedaron aquellas historias cortavenas de antes? Niñas explotadas laboralmente, terribles soledades. depresiones brutales... ¿y ahora haces esto? ¿esta basurita comercial de final feliz?"


Quizás sí, me esté haciendo viejo para esta mierda.

Pero en el fondo, el procedimiento no ha cambiado. Te inventas una historia sencilla, te reúnes con seis o siete amigos, quedas un día con ellos, y la ruedas. Luego te vas a casa, te duchas, y te pones a editar.

Y no hay mas. Has invertido unos 80 o 90 pavos, por aquello de cuidar a tu equipo, que no falten los refrescos fríos, los sandwiches que la tarde anterior al rodaje dedicaste a hacerlos, vegetarianos en el grupo, posibles alergias. Chocolates y algo dulce, bocatas. Lo tienes todo en cuenta.

"Cuida de tu equipo, y tu equipo cuidará de tu pelicula."

Es tan sencillo que me sorprende que haya gente que no lo haya entendido aún.

 


 

Una historia sencilla. La tienes mas o menos clara en tu cabeza, pero el cine leve está en continuo movimiento, así que, cuando íbamos a rodar la escena final, (ese final feliz que no es propio de mi según Cathy). el actor Tonono González se me acercó y me ofreció una variante.  No alteraba el mensaje, sino que lo mejoraba. -"Te lo compro"- Le dije a los dos segundos, tras habérmelo pensado uno.

 Porque dejarse aconsejar, estar abierto a las ideas de otros, es lo que te puede salvar la película. Y en este caso, la propuesta de Tonono salva la película, porque, sí, el final es una "pastelada", pero los actores lo hacen tan bien, Tonono y (la para mi hasta ahora desconocida) Eugenia Cutat, que la pastelada cobra un sentido luminoso en sus rostros.


 

¿Y todo esto porqué? Pues porque me resistía a que el 2020 fuera un año en blanco, perdido para mí. Hubiera sido lo mas parecido a dejarse ganar por el puñetero Covid.

Es cierto que no fue este un año en blanco totalmente. A principios de año, antes del confinamiento, dirigí una pequeña escena para un proyecto dirigido a dos manos con mi amigo Esteban Calderín, y es cierto que después, en la nueva normalidad de los cojones, he podido realizar mi labor como aydante de dirección en dos proyectos, uno de Josep Vilageliu, y otro de Isabel Coll. 

Pero yo sentía que me faltaba algo. Y como el drogadicto que no tiene bastante con la metadona, me dije a mi mismo, que, al igual que el año pasado con "Viajeros", no iba a llegar a Diciembre si haber dirigido al menos un pequeño cortito leve.

 


 

Y así fue. Esteban Calderín en la fotografía. Bárbara Aguilera en la segunda cámara, en producción, en la ayudantía de dirección y aportando ese entusiasmo profesional que cada vez escasea mas en este mundillo. Calogero y Elba se encargaron del sonido, y fue todo un lujo. Cathy Pulido haciendo lo segundo que mejor sabe hacer, el coaching de interpretación (lo primero mejor es evidente, no hace falta explicarlo, solo vean sus películas). Sergio León corriendo de un lado a otro como en todos los rodajes. Claqueta, producción y todo lo que le echen.

Empezamos a las diez, paramos dos veces para comer, y terminamos a las 4 y cuarto. 

-"45 minutos antes de la hora prevista"-


Pero lo mas importante. Disfrutamos haciéndola. Disfrutaré editándola. Pasamos un rato entre amigos, haciendo lo que nos apasiona.

¿Qué? ¿Que es absurdo hacer este tipo de cortometrajes? Películitas pobres, con pocos medios, que no hay ni donde proyectarlas ya, porque con el Covid es absurdo ni siquiera plantear un estreno. Un corto que dificilmente entrará en el circuito de festivales, que no nos dará alegrías económicas (que no recuperaré mis 80 pavos, vamos)...

¿Y qué?

 Lo bonito del viaje no es llegar, es viajar.