lunes, 10 de mayo de 2021

Cine desde el vientre

   


 

   Mi idea sobre el polémico tema de los vientres de alquiler ha estado siempre alineada con las posiciones de izquierdas. 

El vientre de alquiler es lucha de clases. 

Es la pobre que se ve obligada por el sistema económico a alquilar su vientre para engendrar un bebé que venderá a una familia rica que pueda pagarlo.

Hace unos años, en una conversación de terraza con unos amigos, hablando del tema, me contaron la historia de una amiga que, viviendo en el extranjero, había acudido a un vientre de alquiler para poder tener a su hijo. 

La conocida de mis amigos había sufrido una enfermedad que le impedía concebir, y la única salida que encontraron fue la de la gestación subrogada.

El caso es que esta persona en cuestión no era una rica y malvada burguesa de clase alta, ni su marido era un alto ejecutivo de una poderosa empresa. Eran gente sencilla, trabajadora, de clase media, que con muchos sacrificios habían conseguido reunir la cantidad necesaria.

Esa historia echó por un momento por tierra todas mis ideas sobre luchas de clases, y burgueses y proletarios.

Mi duda solo duró un instante, cuando comprendí que este era un caso excepcional, una minoría en la estadística, mientras otros argumentos como la adopción (que también cuesta dinero, y sobre el papel también pagas por tener un  hijo), etc etc rondaban mi cabeza.

Pero me mantuve en mis ideas. Es lucha de clases. Lo digo y lo mantengo.

Pero aquella misma tarde , en aquella terraza, una anécdota me despertó de repente la narrativa oculta que, años después, cristalizó en nuestro último cortometraje.

La madre biológica acudía al cumpleaños del niño a llevarle un regalo.

En mi mente creativa se encendió  de pronto la bombilla y al día siguiente ya había construído un borrador de guión alrededor de esa imagen. La madre biológica, el cumpleaños, el regalo...

Después ya solo tuve que rellenar el resto.


 

Quizás (bueno, quizás no, seguro) sin aquella conversación de terraza, mi película sobre la gestación subrogada hubiera sido muy muy diferente.

Se habría parecido mucho más a "Los Pechos de Paula" (2009) donde, de otra forma y en otro conexto, hablé de algo muy parecido. En aquella ocasión cargué las tintas contra la familia rica y burguesa, mostrándoles ante el espectador como lo peor de lo peor. Mi corazoncito marxista hizo el resto. Los abusos de poder, las desigualdades.  Los burgueses de "Paula" eran unos auténticos malvados.

En esta ocasión podría haber sido igual. Al fin y al cabo sigo igual de rojo que hace 12 años.

Pero quizás me estoy haciendo viejo, porque en esta ocasión no hay malos ni buenos. La madre biológica vende a su bebé por necesidad económica, producida por su condición de inmigrante de una Europa del Este arrasada por el Capitalismo salvaje. Y los padres adoptivos sí, son ricos y burgueses, clase alta acomodada, pero no hay esa maldad casi caricaturesca que vimos en "Los Pechos de Paula". Al final son solo una pareja que quiere un hijo por encima de todo y no pueden.


 

Así que con "Madre(s)", aunque mostramos el origen económico del problema, causado por un  más que injusto sistema socioeconómico global, no entramos a juzgar a nadie. No nos posicionamos ni a favor ni en contra. Solo mostramos al espectador a las dos madres y les dejamos pensar. 

No es equidistancia, para nada. Yo tomo partido claramente por quien yo sé que tomo partido, y creo que cualquiera que vea el corto podrá verlo, pero sí que intenté huir del cliché, del estereotipo, y abordarlo todo desde el punto de vista humano. 

Como dijo un sabio director de cine una vez, lo que nos pasa como individuos es resultado de lo que nos pasa como sociedad.

Espero que les guste, y que les haga pensar y reflexionar.

Y ya si consigo emocionarles y arrancarles una lagrimita, pues ya me podré morir feliz.

 


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domingo, 18 de abril de 2021

"Madre(s)" y Sísifo. La piedra y la colina.


 

No había escrito nada sobre nuestro último rodaje.

Normalmente el año corre velozmente, y cuando llegamos a octubre o noviembre, me entra el pánico de que se acabe el año y no haber rodado nada aún, y me lanzo a rodar alguna cosita leve. Un año sin rodar es un año perdido. Por eso, esos rodajes de finales de año son casi por contrato emocional con uno mismo.

El año pasado rodé dos. Primero fue "Sinfonía Callejera", y luego, el penúltimo día del año "Playing Cyrano". Ambas aún sin estrenar en pantalla grande, ya que esta mierda de la pandemia lo hace imposible a todas luces.

Pero este año he rodado "Madre(s)" en marzo, casi al principio de año, así que en teoría podría esperar al 2022 para rodar la próxima sin incumplir ese contrato conmigo mismo.

Pero...

Pero el cuerpo me está pidiendo ya algo más, algún rodajito leve. Un cortito de esos de sin pena ni gloria, pero llenos de felicidad creativa.

El rodaje de "Madre(s)" fue un rodaje de esos "de verdad" (brrrrrr... se me eriza la piel y todo). De esos de agotarte emocionalmente en la preproducción, cuando aún no has tirado ni un plano, de esos de odiar la película cuando todavía ni la has rodado... un rodaje de esos, ya saben.

Habrá a quien les guste, no lo dudo. Yo no es que reniegue de ellos pero tampoco es que me hagan feliz inmensamente.

El resultado va a ser cojonudo, eso está claro. Rodar con una Arri Alexa no es lo mismo que rodar en DSLR. Tener un foquista profesional con equipamiento técnico te permite hacer planos a los que, de otro modo, tendrías que renunciar o sustituir por otros.

Pero es que quizás eso sea lo que me hace feliz, el renunciar y sustituir. Lo que me llena creativamente. El "resolver" el plano. El tirar de creatividad y solucionar lo que no tenía solución. Es ahí donde me puedo desparramar. Cambiar el guión sobre la marcha. Aprovechar que está lloviendo y en vez de cancelar, rodar con lluvia, porque "ahora llueve en la historia" y punto.

Ya sé que soy carne de psiquiatra, pero hace diez años sufría por no poder tener los medios, y ahora me hace infeliz tenerlos. Ya te digo, carne de psiquiatra.

Es cierto que en "Madre(s)" el equipo va a cobrar su sueldo. Hasta el último miembro del equipo. Y en la otra manera de hacer cine, pues no. 

Es verdad que se luce mas así el trabajo de todos. 

La dirección artística, el vestuario, la luz, las interpretaciones... Todo perfecto.

Si, pero demasiado... demasiado perfecto. Hay algo mágico y fresco en la imperfección, algo orgánico y libre...

Quizás es que uno es como Sísifo. De tanto subir la piedra a la colina aquella, y de tanto caérsete y tener que volver a subirla, le acabas cogiendo el gusto a subirla, y ya no quieres dejarla arriba.

Eres más feliz subiéndola.

 

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lunes, 12 de abril de 2021

Los Violentos años 20

 


Anda que ya te vale.

Y mira que en muchas cosas tenías razón. Eso es lo peor de todo.

Quizás tus motivaciones no eran las correctas. No es que fueras Eliott Ness luchando contra Al Capone. Más bien eras Tony Montana contra Al Capone peleándose por el botín. Pero con mucha razón en muchas de las cosas que decías.

Por eso, a pesar de compartir algunos (o muchos) de tus planteamientos, nunca quise afiliarme a ninguna secta. 

Soy un espíritu libre y jamás podría compartir firma al pie de ningún comunicado ni manifiesto con alguien que no sabe elegir sus batallas, ni sus tácticas y estrategias.

Un poco en plan los anarquistas contra los comunistas durante la Guerra Civil. Si, ya sé que por eso perdimos aquella guerra.

Pero es que con la edad que tengo ya, casi que solo voy a la guerra si me aseguran que voy a perder.

Ya sabes. La mítica del perdedor. Sterling Hayden al final de Atraco perfecto o Bogart en aquella del Tesoro de Sierra Madre.

Por eso suelo elegir las causas perdidas, y mientras sigan perdidas pues soy feliz.

¿Soy carne de psiquiatra? Puede ser, pero ¿quién es más loco? ¿El Loco o el Loco que sigue al Loco? Por eso no te seguí cuando me lo pediste. Vamos, ni loco...

¿Quién te va a seguir a la gran guerra si pierdes el tiempo en pequeñas y estúpidas batallas?


Pero joder, me cago en todo. 

   Una cosa es querer perder y otra cosa es pegarte un tiro en el pie por gusto. Y eso es lo que has hecho, Tony.

Le has dado todas las armas y todos los argumentos a Al Capone, y Tony Montana, recuerda como acabaste.  

Los violentos años 20.

Y ahora tienes a toda la mafia rival aplaudiendo con las orejas. Vito Corleone, Lucky Luciano, Marcellus Wallace, el oso Lotso de Toy Story 3, ese otro tipo que siempre interpreta Joe Pesci y Tony el Gordo el de Los Simpsons, todos tirando voladores y brindando con champán. 

Luego hay otros que sin llegar a tirar fuegos artificiales, te aseguro que no van a derramar una lágrima, e incluso esbozarán una sonrisita.

Tal vez deberías preguntarte el porqué-

Ya solo te queda entregar las armas, pedir perdón por aquella época que tú, yo y todos sabemos, y disolverte.

 ¿Qué? ¿Lo de la presunción de inocencia? Venga, no me cuentes tu vida que no es comercial...

 

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jueves, 8 de abril de 2021

Cumplimos 10 años


 

Hace hoy exactamente diez años, un 8 de abril de 2011, puse en marcha este blog, sin saber muy bien el porqué.

Lo hice, en principio, motivado por la sensación de rabia contenida que llevaba años apoderándose de mi estómago al convivir en este mundillo del audiovisual canario. El detonante fue el Foro canario del Festival de Cine de Las Palmas de aquel lejano año.

Aquella primera entrada se tituló "El Traje Nuevo del emperador", en referencia a una verdad evidente que, a mi entender, todo el mundo era capaz de ver, pero nadie se atrevía a decir en voz alta.

Ahora miro atrás, releeo algunas de aquellas tempranas entradas y otras no tanto, y soy capaz de ver que, tal y como decían en El Gatopardo, todo ha cambiado para que todo siga igual.

El Festival de Las Palmas sigue siendo un cortijo privado pagado con dinero público, vehículo con doble función:  primero para que unos vividores mediocres se paguen la hipoteca gracias al contribuyente, organizando un festival que le da la espalda al público y a (más de) la mitad del espectro creativo audiovisual canario, y segundo, para hacer pasillo y aúpar a determinados realizadores que están tácitamente "en nómina" del festival.

Por el camino han pasado muchas cosas.

Aquel 2011 era el comienzo de una década en la que el audiovisual se iba a transformar. Eran los albores de la DSLR, que dejaba atrás al HDV, al miniDV, terminando así con una época de libertad creativa nacida de una revolución digital que anunciaba un comunismo del cine que no llegó a materializarse.

La contrarrevolución de aquella explosión creativa. La dictadura primero de la DSLR, y después la de la Red One...

Las redes sociales, que en aquella etapa, bullían de actividad, de información que corría como la pólvora, diciéndote quien estaba rodando qué, anunciando estrenos de cortometrajes canarios uno tras otro, sin tregua, ahora se han quedado como sustituto del telediario, y cada vez tienen menos de red ni de social.

Se perdió aquella intensidad, aquellas discusiones. Hay que agradecer también que se acabaran los insultos y los ataques anónimos.

Y este blog nació como respuesta a todo aquel tinglado. No bastaba con comentar en El Escobillón, o en Facebook. Había que decir lo que se pensaba, porque todo estaba a flor de piel.

Luego todo se amansó, eso es cierto. La crisis acabó con las ayudas del Gobierno de Canarias y casi parecía que ya no había nada por lo que protestar. Pero las injusticias, los pasteleos, los amiguismos, todo eso continuó intacto, incluso empeoró.

Asociaciones sectarias. Luchas intestinas. Puf... dio para mucho.

Y este blog trató de dar siempre mi punto de vista de todo lo que estaba pasando Es cierto que quizás de forma demasiado visceral. De hecho, cuando escribo entradas, las subo sin revisarlas, porque lo que busco es esa visceralidad, huyendo del "uf, aquí me pasé. Mejor lo cambio".

Soy consciente de que esto no gusta a mucha gente, que molesta a determinados sectores oficiales, pero mira, no puede uno caerle bien a todo el mundo.

También he podido rastrear, al releer las entradas, mis estados de ánimo y mis vivencias en cada momento a lo largo de esta década, remarcando así el carácter subjetivo que siempre tuvo este blog.

Cómo me sentía al salir de una proyección del Catálogo. Cómo me sentía después de una sesión del Festival de las Palmas. Mi opinión ante las ayudas y las normativas. Mis sensaciones antes y después de rodar alguno de mis cortometrajes.

No sé si todo esto tiene algún valor, o alguna utilidad. No sé si a alguien le ha interesado nada de lo que he contado aquí durante diez años, pero sí que creo que un análisis de este blog cotejándolo con las entradas en las mismas fechas de otros blogs como El Escobillón o En Pos de la ballena Blanca, puede arrojar un cuadro amplio de lo que ha acontencido en el audiovisual canario en estos últimos diez años.

Realmente no me preocupa, porque admito que a veces este lugar ha sido una via de escape y de descarga emocional.

Así que, aunque nadie me lea, yo voy a por otros diez años más. 

Y luego ya veremos.

 

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jueves, 11 de marzo de 2021

Rodar sin adrenalina

 


El año que viene se cumplirán 20 años desde que rodé mi primer corto.

Bueno, llevaba dos años antes haciendo cortitos en VHS pero eso no cuenta, sobre todo por lo truñazos que eran. ¿Qué? ¿Que ahora también hago truñazos? Pues sí, la verdad...

A lo que iba. Que el año que viene cumplo dos décadas en esta absurda "profesión" que consiste en contar historias, gastarte tu dinero, no recuperarlo, etc etc.

Y resulta que mañana empiezo a rodar otra nueva. En esta ocasión con todas esas cosas que para muchos son las únicas válidas a la hora de hacer cine. Ya saben, subvención, dinero público, patrocinadores, productoras legales... Buf, conceptos todos que inevitablemente me producen sarpullidos en la piel.

Se trata de una historia que dificilmente se podía abordar desde la filosfía del cine leve. Dificilmente pero no imposible, pero bueno. Así que nada, a rodar mañana mi película número 27, o 28... la verdad es que perdí la cuenta.

Pero no es de esto exactamente de lo que quería hablarles. 

Es sobre la adrenalina que recorre el cuerpo antes de un rodaje.

Hasta no hace mucho esa adrenalina recorría mi cuerpo como una corriente eléctrica. No podía dormir la noche antes del rodaje. Y daba saltitos de alegría como una niña de colegio después de cada plano... "¡Planazo!- ¡se caga la perra!" y otras lindezas emocionales que soltaba mientras planificaba o rodaba una escena.

Pero de un tiempo a esta parte ya no me emociona igual nada de esto.  Sigo ilusionado, por supuesto, en contar esas historias que me inquietan, pero ya no hay saltitos de alegría ni frases recurrentes. La adrenalina ya no corre igual, y duermo como un bebé antes del rodaje. Un bebé con otitis, pero un bebé, al fin y al cabo.

¿Y por qué? Pues no lo sé. Quizás me estoy haciendo viejo ya para esta mierda, o quizás sea el hecho de alejarme del nirvana emocional que me brinda el Cine Leve, o es que a lo mejor, al final, no sea tan maravilloso eso de rodar con presupuesto.

Claro. El rédito posterior no es el mismo tampoco. Se supone que un corto hecho con presupuesto tendrá una vida mayor en el circuito audiovisual que un cortito Leve... 

Pero lo cierto es que nada te lo garantiza. 

Escribí este guión hace mas o menos tres años, en 2018 o 2017, tras una conversación con unos amigos que me despertaron la idea. Luego el proceso de reescritura, la deriva de buscar productora, el dossier, la convocatoria de ayudas, la resolución, empezar a rodar, nos quitaron la subvención cuando ya habíamos empezado, volver a esperar a la siguiente convocatoria, otra vez las resoluciones, y al final una preproducción durísima... A mi, al menos, toda esta espera, todo ese stress, todo eso, me mata la libido. 

La mejor prevención de embarazos no deseados es una preproducción como esta.

Ni adrenalina ni sexo.

De hecho, ya el pene me está pidiendo una de Cine Leve para poder recuperar su esplendor original.

Igual no es que haya perdido la ilusión por el cine, sino la emoción por la vida.


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lunes, 22 de febrero de 2021

Dobladas

 


Me van a permitir que, por un momento, me afeite la barba hipster, me quite la boina, las gafas de pasta y la palestina, y diga que prefiero ver las películas en versión doblada.

Guau que sacrilegio ¿no?

Bueno. me voy a explicar. 

Para mi, el manido argumento de que "no me da tiempo de leer los subtítulos y ver las imágenes" es totalmente cierto. Me pierdo un montón de detalles referentes a la composición, al encuadre, al vestuario, a la puesta en escena. Mi percepción de todos esos elementos está alterada si tengo que estar leyendo los subtítulos.

Hay quien dice que con el doblaje se pierden matices de la interpretación. Puede ser verdad, aunque si tengo que estar leyendo los letreros me los puedo perder igualmente.

De cualquier forma es una elección sobre qué matices te quieres perder, si los interpretativos o todos los demás.

Mi lanza que rompo a favor del doblaje tiene otros argumentos, igual de válidos. Creo que el doblaje acerca el cine a los niños, creando cinéfilos desde muy corta edad. Mi cinefilia se formó en la primera cadena de la televisión española cuando sólo había una cadena en Canarias. La 2 no llegó hasta el año 82 por aquello del Mundial de fútbol. 

Y aquellas películas de Hitchcock, de Wyler, de Ford, La diligencia, Calle Sin Salida, Rebeca, las vi con apenas seis o siete años, y jamás las podría haber seguido, comprendido y haberme entusiasmado con ellas si hubieran estado en versión original.

Lo viví con mi hijo cuando desde muy pequeño ya había visto el Frankenstein de Whale, o Naufrágos de Hitchcock, u otras mas modernas como Star Wars, y todo eso cuando aún no sabía leeer. 

El adulto se construye sobre el niño que fue, y dudo mucho que mi amor al cine se hubiera podido desarrollar si cuando niño todo hubiera estado en versión original.

Ante este argumento, hay quien dice que conviene aprender idiomas y así disfrutar de la versión original de cada película... Bueno, sí, aunque quizás se olvidan de que hay cine en chino, en japonés, en ruso, en iraní... Dudo que tengamos tiempo de aprender tantos idiomas.

Por otro lado, hay algo también de sentimentalismo y nostalgia en todo esto. A los mitómanos como yo, por ejemplo, nos molesta mucho esos re-doblajes nuevos de cintas clásicas. Yo quiero ver Casablanca con aquel primer doblaje con el que lo vi por primera vez. Me da igual que Rick no luchara a favor de La II República española en la versión doblada, que lo cambiaran por el anglush austriaco para no herir sensibilidades franquistas. Para eso están los extras del DVD, para explicarme esas cosas.

Luego las vuelven a doblar, y ya las voces, las entonaciones, incluso el texto, ya no es lo mismo que lo que tú tienes retenido en tu retina emocional.

Los nuevos doblajes de "Senderos de Gloria", o de "Reservoir Dogs", que difieren de lo que yo vi cuando las vi por primera vez, me enfadan muchísimo. Yo me enamoré de esas películas tal y como las vi y escuché.

   Es cierto que después hay cagadas impresionantes, como la conversación de "La Guerra de las Galaxias" en la escena en la que Luke entrena con la bola flotante y la espada láser. "Casi he podido ver a los lejanos" dice Luke. "Que valga para los lejanos es una cosa, que valga para los vivos, es otra" dice Han. 

Y yo estuve años preguntándome de que cojones estaban hablando. Pensé que hacían referencia a los espíritus de la fuerza, esos fluorescentes que vemos en Obi Wan o Yoda después de muertos en las secuelas. 

Pero no. Es un error de traducción. La bola esa de entrenamiento es un aparato remoto. "Remote". Los traductores los tradujeron por "lejano"... "remoto = lejano". Y se quedaron tan anchos. Luke con los ojos tapados casi pudo ver la bola. Hay que joderse.

Claro que en versión original los subtítulos hubieran cometido el mismo error.

No sé lo que opinarán ustedes.

Yo, al menos, no es que sea un negacionista de la versión original. Hay películas que sí me gusta verlas en su idioma nativo, películas que a lo mejor he visto ya tantas veces en español, que no me pierdo nada porque ya me la sé, y gano escuchándola en su propio idioma. "El Resplandor" (por motivos obvios), o "Lo que el viento se llevó", o "Los Siete Samurais".

Pero si tengo que ver "Desafio Mortal 18", pues como que la veo doblada, que quieres que te diga...

 

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lunes, 11 de enero de 2021

Filming Cyrano. Una última locura en el año de la plaga.


 

   El año 2020 iba a terminar, y yo ya había conseguido quitarme la espinita rodando al menos un cortometraje, "Sinfonía Callejera".

Se había truncado cualquier plan durante la pandemia y el confinamiento, pero con "Sinfonía..." yo daba el año por salvado, y quedaba a la espera de ver lo que nos traían los Reyes para este 2021.

Pero lo que son las cosas de la vida, justo a finales de Diciembre, contacta conmigo el actor José Tabares para empujarme a rodar otra cosita de esas "rápidas de las tuyas, de una sola jornada, con pocos actores".

Él tenía la localización, un pub de un familiar suyo que iban a traspasar en breve,  que ya había sido escenario de algunos rodajes, y no quería despedirse del local sin un último cortometraje.

Yo no tenía guión, ni proyecto, ni tiempo material para levantar nada con tanta brevedad. Lo lógico hubiera sido no hacerlo, pero yo soy una chica fácil, vamos, que con poco voy.

Así que me dije "Venga a ver si se me ocurre algo". Eso fue un Lunes a las 10 de la noche. El martes a las 12 ya estaba yo mandándole el guión.

Y montamos un pifostio de la nada, que es una de las cosas mas bonitas de hacer cine así. Donde 24 horas antes no había nada, de pronto ya existían unos personajes, unas emociones, un mensaje. Y lo mejor es que el cineasta construye todo eso sin destruir nada.

Hacía unos días que me había puesto en mi viejo DVD el Cyrano de Depardieu, que es una de las obras que más me había entusiasmado desde mi adolescencia, y se me ocurrió hacer mi propia versión, modernizada y adaptada.

Antiguos intèrpretes de un Cyrano lejano se encuentran en un pub 14 años después de haberla interpretado. La vida de cada uno ha tomado rumbos diferentes. El encuentro trae nostalgias y conflictos. Hala, Venga, pues ya está, vamos a rodarla.

Además de Tabares, con quien era la primera vez que trabajaba, tiré de mi propia galería, y avisé a Yazmina Guerra, que estaba de vacaciones en la Isla, para hacer nuestra cuarta película juntos, y a Borja Texeira, de quien creo que no necesito explicar nuestra relación profesional que se acerca ya a los 17 años de colaboración.



 

Movilicé a todo un equipo de rodaje que se apuntaron a acompañarnos en esta locura. Paco Perdomo, quien no se pierde un rodaje mio si mi madre nos hace esa empanada para el catering.

Bárbara Aguilera, otra entusiasta sin miedo a hacer cine leve, Esteban Calderín, un enamorado de la imagen captada, y Javier Ríos, con quien yo había coincidido en algunos rodajes y que siempre me comentaba que quería apuntarse a algún proyecto mio. conformaron el equipo de Fotografía y cámara.



 

Fuímos de sobraos y rodamos con tres cámaras simultáneas. Eso nos permitió rodar en apenas 5 horas lo que hubiéramos tradado 10 en rodar. Esquema de tiros de cámara, los planos cortos y el plano general al mismo tiempo. Sí, se puede hacer. Claro que cuando los actores se mueven, se levantan etc etc hay que afinar mucho.

Rhoderick Calogero se encargó del sonido, y claro, ante el reto de rodar con tres cámaras, había que solventar la captación de audio con al menos dos pértigas y quizás algún inalámbrico. Así que se trajo a Gaby Melgarejo para hacerlo posible. 


 

Para el maquillaje llamé a Elisa Moretti, que ya había trabajado conmigo en "El Zoo de papel". Elisa es quizás la más entusiasta de esta lista. Se apuntó aplaudiendo. Desglosó el diseño de maquillaje para cada personaje, e incluso ella misma iba a interpretar a la camarera del pub. Pero a última hora no consiguió librar en el restaurante donde trabaja. (¿Cómo? ¿Que los profesionales del cine canario tienen que trabajar en otros oficios que no son lo suyo ni tienen nada que ver con el cine para poder comer todos los días? ¡Me quedo picueto, oiga!).

Así que Elisa, con toda la pena de su corazón, contactó con Argi M. Rodríguez, una compañera del Instituto de Cine para que la cubriera en su labor de maquillaje, y con Cynthia Centol, una amiga suya actriz, para que hiciera el papel de camarera. Maravillosas ambas en su labor.


 

No suelo trabajar con ayudante de dirección, suelo hacerlo yo mismo, pero en esta ocasión me llevé a la joven Julia Menéndez para que fuera cogiendo rodajes para cuando yo me muera. Una joven de 17 años que quiere empezar en esto del cine, en vez de estudiar empresariales o carpintería metálica que es lo que debimos hacer todos nosotros hace 20 años.


 

Mi hermano Sergio se apuntó tambien, por supuesto, haciendo de todo, como siempre. Foto Fija, Producción, Video Assist. Todas aquellas labores que se quedan sin dueño en un rodaje leve, las solemos cubrir con Sergio.

Y por último necesitábamos extras, figuración para llenar el pub. Julia llamó a sus amigos, y Elisa convocó a sus compañeros del Instituto de Cine. Yo no sé como lo hicieron ni de donde salieron, pero en un momento me giré y vi el set lleno de gente.

Miré a mi alrededor y pensé: "Hace apenas una semana nada de esto existía. Y ahora hay aquí 20 personas materializando una parida que salió de mi cabeza ¿Por qué?"



 

Supongo que no hay respuesta. O hay demasiadas y por eso no la encontramos.

Pero bueno, al final, ahi está. "Playing Cyrano". Mi película número 27. Rodar dos cortos en el Año de la Plaga es toda una hazaña. 

¿Qué? ¿Que no hay donde proyectar? ¿Que con los aforos reducidos y las medidas de seguridad es absurdo plantear un estreno? ¿Y qué?

 

 

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