lunes, 12 de abril de 2021

Los Violentos años 20

 


Anda que ya te vale.

Y mira que en muchas cosas tenías razón. Eso es lo peor de todo.

Quizás tus motivaciones no eran las correctas. No es que fueras Eliott Ness luchando contra Al Capone. Más bien eras Tony Montana contra Al Capone peleándose por el botín. Pero con mucha razón en muchas de las cosas que decías.

Por eso, a pesar de compartir algunos (o muchos) de tus planteamientos, nunca quise afiliarme a ninguna secta. 

Soy un espíritu libre y jamás podría compartir firma al pie de ningún comunicado ni manifiesto con alguien que no sabe elegir sus batallas, ni sus tácticas y estrategias.

Un poco en plan los anarquistas contra los comunistas durante la Guerra Civil. Si, ya sé que por eso perdimos aquella guerra.

Pero es que con la edad que tengo ya, casi que solo voy a la guerra si me aseguran que voy a perder.

Ya sabes. La mítica del perdedor. Sterling Hayden al final de Atraco perfecto o Bogart en aquella del Tesoro de Sierra Madre.

Por eso suelo elegir las causas perdidas, y mientras sigan perdidas pues soy feliz.

¿Soy carne de psiquiatra? Puede ser, pero ¿quién es más loco? ¿El Loco o el Loco que sigue al Loco? Por eso no te seguí cuando me lo pediste. Vamos, ni loco...

¿Quién te va a seguir a la gran guerra si pierdes el tiempo en pequeñas y estúpidas batallas?


Pero joder, me cago en todo. 

   Una cosa es querer perder y otra cosa es pegarte un tiro en el pie por gusto. Y eso es lo que has hecho, Tony.

Le has dado todas las armas y todos los argumentos a Al Capone, y Tony Montana, recuerda como acabaste.  

Los violentos años 20.

Y ahora tienes a toda la mafia rival aplaudiendo con las orejas. Vito Corleone, Lucky Luciano, Marcellus Wallace, el oso Lotso de Toy Story 3, ese otro tipo que siempre interpreta Joe Pesci y Tony el Gordo el de Los Simpsons, todos tirando voladores y brindando con champán. 

Luego hay otros que sin llegar a tirar fuegos artificiales, te aseguro que no van a derramar una lágrima, e incluso esbozarán una sonrisita.

Tal vez deberías preguntarte el porqué-

Ya solo te queda entregar las armas, pedir perdón por aquella época que tú, yo y todos sabemos, y disolverte.

 ¿Qué? ¿Lo de la presunción de inocencia? Venga, no me cuentes tu vida que no es comercial...

 

------------------------------------------------------------------------