domingo, 16 de septiembre de 2018

Coreografía de sombras

Cristina Piñero en "Teatro de Sombras"
   

   El Cine Leve ha resistido. Eso es así.
Y vamos acercándonos ya casi a una década de existencia oficial, y eso que nadie daba un duro por nosotros.
Los Jueves en el TEA han visto su evolución a lo largo de los años: "Naturaleza Muerta", "Cerca del Mar", "La Voz del padre", "El aire de un día", "El viaje del Árbol", "Reflejo en Rojo", "Naturaleza Viva", "El Último Plano"... Incluso aquel "Nadie", cine leve en estado puro que recorrió festivales de cuatro continentes.

Ha resistido a épocas de subvenciones, a épocas sin subvenciones, a la vuelta de las ayudas, a los cambios técnicos, al paso del HDV al DSLR, a comentarios malintencionados y criticas destructivas...

Y no vamos a repetirnos, pero el Cine Leve ha existido siempre, antes de la etiqueta, antes de nosotros mismos. 
Y si ha resistido ha sido porque, como filosofía de rodaje, es el vehículo perfecto para aplacar el ansia creativa que no nos deja descansar.

Eso mismo es lo que ha motivado el "Teatro de sombras", último (de momento) cortometraje de Josep Vilageliu.
Apenas un mes antes habíamos estado rodando "Página en blanco", obra que surgió  como respuesta a un proyecto anterior de Josep que se había medio truncado. 

Y luego está la inercia de la creatividad. Después de un periodo de sequía creativa, rodar algo, lo que sea, es como abrir la caja de Pandora.
Además, si eres como Josep, que cuando va a los sitios no ve sitios sino localizaciones. pues que ya la cosa se vuelve imparable.

   Así que allí fuimos otra vez, para ayudar a crear. Binter y descuento de residencia. No había chocolatinas en el avión por no sé qué mierda de que en verano el calor las derrite.

Josep había visto en casa de unos amigos un equipo de radio-frecuencia, y ¡chas!... Una chica, que pide ayuda a través de la radio... La casa solitaria... de pronto se llena de sombras... personajes que entran y salen, que aparecen y desaparecen... ¿metáfora de la soledad? ¿O ciencia ficción? ¿ o de terror?

Bueno. En el caso de Josep, la frontera entre los géneros se tergiversa intencionadamente.

Los actores están todos inmensos, en una coreografía de personajes que bailan con una ágil cámara en  movimiento continuo hábilmente operada por Facu Pérez.
Así Cristina Piñero, quien ya protagonizara "Página en Blanco", encarna a la chica de la radio, que asiste como espectadora al teatro de unas sombras que se arrastran por la casa ajenas a ella. 
   Sombras genialmente interpretadas por Norberto Trujillo, Cathy Pulido, Verónica Galán y Miguel Batista, sumados a Cristina, los cinco en estado de gracia, improvisando magistralmente en la escena final, una de las secuencias mas paranoides que he visto en el cine canario.


Verónica Galán y Miguel Batista


Norberto Trujillo y Cathy Pulido

   
   Ya de entrada, visualmente, hay algo nuevo en este último Vilageliu. Blanco y negro al estilo de la Nouvelle Vague, un formato panorámico en 2.35.
Pero también respeta las constantes anteriores de su cine, como la escasez de diálogos y lo críptico onírico de la narrativa.

20 minutos. Un montaje ágil, rítmico. Una puesta en escena atmosférica.
Podemos estar quizás ante el cortometraje cumbre del cine leve.

Aunque apuesto que mas pronto que tarde esa caja de Pandora creativa parirá un nuevo proyecto.
Y allí estaremos, o eso espero.

   

lunes, 10 de septiembre de 2018

Otra vez en la brecha


   Creo, sinceramente, que cada cortometraje, cada película que hacemos, por pobre que sea, por mínima que parezca, es un puñetero milagro.
   Donde no había nada, de pronto, hay personajes, mensaje, emociones humanas...

Supongo que por eso seguimos erre que erre, dale que te pego, sin renunciar jamás a proyectar nuestros trabajos al público, por minoritario que este sea. Si no ¿Para qué?

Así que si quieren ver la (pen)última hornada de Cine Leve que hacemos los últimos indigentes culturales de este archipiélago no tienen mas que acercarse este Jueves día 13 a eso de las 8 de la tarde al TEA Tenerife Espacio de las Artes, el templo del cine leve...

   La parrilla estará formada por "Tres Veces Eva", dirigida por el coleguita que les habla, con Cathy Pulido, Pino Luzardo, Tara Machín, Tania Santana y Lamberto Guerra; "La Habitación Sueca", de Esteban Calderín, con Raquel Amegashie y Yazmina Guerra; y "Página en blanco", dirigida a dos manos por Josep Vilageliu y el viejito que les escribe, con Cristina Piñero y Norberto Trujillo.

¿Qué quieren que les diga?

Creo que hay dos formas en las que los que vivimos en estas siete isletas podemos hacer cine.
O con dinero o sin dinero. Y cuando digo dinero me refiero a dinero público, claro. ¿Qué particular te va a dar diez mil pavos para rodar un corto para el cuál no hay circuito de exhibición que permita no ya ganar dinero con él, sino recuperar lo invertido?

   O sea, que o pones tú la pasta, o te presentas a subvenciones, convocatorias imposibles, y te entierras en un montón de papeleo burocrático que nada tiene que ver con la creatividad y que, como te descuides, acabas endeudado hasta el culo, buscando como justificar facturas injustificables de tantos por cientos absurdos...

   El problema está también en que si te quedas esperando por subvenciones es probable que con suerte ruedes un corto cada cinco o seis años. 
Para mi esto es inaceptable, porque a mi me va la vida y la pasión en esto...
Además, rodando de higos a brevas pierdes el pulso fílmico que mejoras cuando ruedas a destajo, y a lo mejor después no estás a la altura de la responsabilidad civil- cultural que conlleva rodar tu corto con dinero de todos. 
Hacer truños con dinero de los demás es tan cómodo.

Bueno, que me lio, y ya no sé de que iba a hablar...

Pues eso. Que los tres cortos que podrán ver el Jueves en TEA pertenecen a la opción pobre. Están casi casi condenados a la nada, llamados a engrosar las filas de los olvidados, de los "sin pena ni gloria", creados sólo por pasión existencial y desde la carencia de medios mas hermosa que puedan imaginarse.

Así que si lo que esperan es algo espectacular mejor que vayan al Yelmo.
Pero si quieren ver cine mínimo, independiente, sin concesiones, sólo miradas personales, no me falten.


sábado, 7 de julio de 2018

Página en Blanco: reivindicando la estatua tras la piedra.

 

   Hace unas semanas, el domingo por la mañana, andaba yo pensando (sí, ya sé, que no estoy acostumbrado...) en esto del cine canario, de los blogs, sobre la pérdida de intensidad de todo el salseo, etc etc, y escribí a Josep Vilageliu por whatsapp para comentarle mis inquietudes.
   ¿Qué ha cambiado? -le comenté-. ¿Hay algo de fin de ciclo, hay algo de una contrarrevolución tecnológica que nos impide hacer las cosas como antes las hacíamos? ¿Porqué ya no nos vale hacer cortos alegremente, sin mas pretensión que la de crear y disfrutar del proceso creativo como hacíamos una década?-

Josep, que es de la vieja escuela, me llamó por teléfono. Él no es de reflexionar a través de sms o audio de whatsapp. No es amigo de lo escueto, como demuestran sus películas...
   Así que empezamos ahí a debatir, y a irnos por las ramas, como siempre.
Josep me habló de un proyecto que tenía que se había medio frustrado. Quizás retrasado hasta Octubre o Noviembre...

"Hombre, yo ahora estoy cobrando el paro"- le comenté- "Si ruedas algo ahora, en Julio o así, puedo ir a echarte una mano. En Octubre no sé si seguiré vivo..."
Así que en un momento montamos el proyecto. 
Él tenía una idea inicial, una chica que pasea por la ciudad sacándose selfies. Yo le comenté que podría terminar con ella quedándose cada vez mas sola a medida que avanzaba la historia.

-"Llámate a Cristina Piñero"- le sugerí. Ya le había insistido muchas veces en que contara con ella para algún proyecto, tras mi propia experiencia dirigiéndola en tres de mis películas. -"Ella vive ahí en La Laguna. La tienes al ladito, y es una actriz cojonuda que además se apunta a un bombardeo".

   Al día siguiente me llaman. Estaban reunidos en una terraza de La Laguna Josep, Laly que se encargaría de la producción, Cristina, Facu Pérez, director de fotografía y el actor Norberto Trujillo, al que no conocía yo personalmente, solo a través de su trabajo.
   Josep llegó con un esbozo de guión bajo el brazo de apenas dos páginas.

-"Dani, rodamos mañana, así que tira al aeropuerto"-
Maravillas del cine leve. 48 horas antes no existía, y de la nada se levanta un proyecto, leve pero ambicioso.
Pensé. -"Qué coño, tira para allá"-

   Mi idea era ayudar a Josep en todo lo que pudiera, pero al llegar a Tenerife me di cuenta que lo que Josep quería es que co-dirigierámos juntos la película.

   Nunca había co-dirigido antes, no por nada, sino porque no se había dado la situación, y además siempre creí que no debía ser nada fácil compaginar dos puntos de vista y dos conceptos cinematográficos, y que era algo que perjudicaría el resultado final.

   Pero el Cine Leve es el campo de cultivo perfecto para estas cosas. 
Josep y yo podemos tener dos ideas distintas a la hora de hacer cine, tal y como demuestra lo diferente de nuestras películas, pero bajo esos dos puntos de vista subyace una misma filosofía de Cine Leve a la hora de afrontar un rodaje, así que la simbiosis se retroalimenta en base a esos criterios, consiguiendo una conjunción unidireccional.

   Dice Josep en su blog que algunos de los mejores planos de la película son obra mía, pero no puedo estar mas en desacuerdo. Esta es una película cuyo resultado final está mas cerca del cine de Vilageliu que del mío. Creo que yo, al crear planos, lo hice retroalimentado, e inspirado por instinto, por lo que estábamos haciendo, manteniendo una coherencia interna... y si a eso le sumamos que el cine , y mas el Cine Leve, es un arte colectivo, donde la suma de las creatividades del Director de Fotografía, el Sonidista, el músico o los actores dan un resultado que era incierto antes de empezar, pues creo que no podemos hablar del concepto de "autoría" sin equivocarnos.

Y si menciono al equipo como co- autores lo hago porque creo que estaban todos en estado de gracia, tanto Cristina y Norberto, espléndidos en sus papeles, como René Martín al sonido, Facu Pérez tras la cámara, Ana en el maquillaje, Laly en la producción... eran estrellas alineándose para que todo fluyera como fluyó.




Todos esos elementos, sumados a otros, como la geografía interna de las localizaciones escogidas, el número de figurantes conseguidos, o las casualidades, fueron reconduciendo la película por una senda propia, moldeándola, haciéndola evolucionar fuera de nuestro control hacia una estado alejado de la idea primigenia que estaba en el guión.
Y es que eso es lo bonito. Descubrir la estatua que estaba dormida dentro de la piedra.

Por ejemplo, la presencia de Laura, una sobrina de Cristina, y la de mi hijo Víctor que me acompañó al rodaje, motivó la inclusión un plano improvisado para ellos, al mas puro estilo del Cine Leve.
Aprovechar lo que tienes delante, lo que te brinda la situación y hacerlo jugar a tu favor.




Por eso creo que esta película es una reivindicación total de los orígenes del Cine Leve como instrumento de creatividad desbocada.
Un regreso a la filosofía inicial, aquella que nos desligaba de cualquier otra consideración que no concibiera la película como un fin en si misma, lejos de estrategias "comerciales" (¿comerciales? madre mía...) y que tanto granito en el culo provocó a principios de esta década que ahora agoniza ante nuestras cada vez mas modernas cámaras.




 

martes, 3 de julio de 2018

Cortos en ruta



Hace unos meses, el realizador Manolo Dauta me planteó la idea de proyectar nuestros cortos por bares, cafeterías y centros culturales de la isla.

En principio la idea no parecía muy novedosa.
En todos estos años dedicado al audiovisual he visto nacer y morir con la misma rapidez iniciativas en como ésta muchísimas veces.

Un local al que acudíamos cada martes o cada lunes, y cada semana proyectábamos cortos diferentes... hasta que se acababan los cortos y terminabas repitiéndote o programando por programar, sin criterio.
Estaba abocado al fracaso.

Pero en esta ocasión, la idea de Dauta presentaba una importante diferencia.
No planteaba proyectar siempre en el mismo local diferentes cortos, sino al revés.
Seleccionar una única "bobina" con varios cortos fijos y pasearla por diferentes locales.

Y aquí está el quid de la cuestión.

Un local suele tener una misma clientela, que suelen ser los mismos semana tras semana al que puede apetecerle o no ver cortos en una semana concreta, mientras que mover los mismos cortos por diferentes locales te garantiza un público nuevo y diferente en cada ocasión.

Este aspecto es el realmente interesante, y es donde, a mi entender,  Dauta acertó de pleno.

Pero lo mas importante, lo que mas me atrae de la propuesta, es que esta iniciativa acerca el cine canario cada semana a un público desvinculado completamente del mundillo. Espectadores "accidentales" que no son ni tu madre ni tu novia ni tus colegas de profesión.
Los cortos están subtitulados para llegar incluso a los turistas extranjeros que visitan nuestra tierra, y que nada saben del cine ni de los cineastas canarios, ni de nuestras miserias y pasiones.

Y eso es algo que nadie ha conseguido en nuestra cinematografía, hasta ahora.

Así que les invito a seguir de cerca esta iniciativa cultural que nace completamente al margen de las instituciones y administraciones públicas, esas mismas que cancelaron el proyecto Islas de Cine...

La próxima proyección será este Viernes en Agaete... por si quieren pasarse...

viernes, 29 de junio de 2018

Pongamos que hablo de Madrid: El exilio voluntario

   

   Madrid podría considerarse, al menos para los actores y actrices canarios, como la octava isla.
Por supuesto que desde nuestro punto de vista, ya que si es bien cierto que allí te encuentras con un buen número de intérpretes de origen canario, supongo que para las otras regiones de España sucede lo mismo.
Madrid es como una Meca del cine para los actores de todas partes del país, que van a probar suerte a la capital. El sueño madrileño lo llaman algunos.
¿Por qué? Bueno, el argumento es ya cansino; la falta de industria, las oportunidades etc etc...

Claro que no es lo mismo “emigrar” a la capital cuando eres de Toledo, de Badajoz o de Valencia, que cuando eres de Canarias. Volvemos a pagar otra vez la lejanía, la fragmentación del territorio, un océano atlántico por en medio y unos precios “complicados” en los pasajes de avión.

Desde este prisma, la aventura capitalina, el sueño madrileño, adquiere una tonalidad diferente para nuestros actores. Alejarse de la familia, de los amigos con los que hacías cortos, en definitiva de tu círculo para lanzarte a una piscina que puede o no tener agua.

No es nada nuevo, durante décadas, generaciones y generaciones de actores canarios recorrieron el mismo camino. Algunos triunfaron, otros fracasaron y otros encontraron senderos distintos al que habían ido a buscar.
Y como la historia siempre tiende a repetirse, hemos querido hablar con distintos actores canarios que han vivido el sueño madrileño para que nos cuenten su experiencia.


BORJA TEXEIRA: EL QUE LA SIGUE...


una casa con jardín y con columpios, unas vacaciones, un coche, un futuro asegurado. Yo he renunciado a eso.”

Borja Texeira se formó como actor en la Escuela de Actores de Canarias, y al terminar, en 2010, en mitad de la crisis económica mas virulenta, decidió hacer las maletas.
Tras ocho años en Madrid, ha conseguido meter el pie, tímidamente aún, en la industria.


-Una vez me atreví a manifestar a mis padres mis deseos de estudiar Arte Dramático, se me abría una interrogante que más tarde o más temprano tendría que encarar, ¿Madrid sí, Madrid no?

Por circunstancias varias, finalmente estudié Interpretación textual en la Escuela de Actores de Canarias, por lo que el interrogante planteado previamente se había pospuesto durante mínimo cuatro años.

Pero casi como salida natural, una vez acabada la carrera, creo que es deber de todo actor, salvo que dónde resida pueda vivir dignamente de esta profesión, intentar dar el salto a Madrid. Al menos vivir la experiencia. Yo lo hice.

¿Por qué Madrid? Pues supongo que porque es lo que vas escuchando desde que te metes en esta profesión. También, y sobre todo, porque mis aspiraciones pasaban más por el audiovisual que por el teatro, y en Canarias, en el año 2009, no es que hubiesen muchas expectativas de hacer industria. Más allá de estas razones tangibles, está aquello del “sueño madrileño”. Yo me fui, y hoy por hoy no me arrepiento y volvería a irme siempre.

La verdad, también sea dicho de paso, es que la competitividad es mayor, así como lo son las oportunidades, pero quien no arriesga no gana. Mis comienzos en este sector estaban en Gran Canaria e ir de nuevas a un sitio como Madrid, pues tiene también sus inconvenientes.

El primero es asentarte, buscarte una casa, buscarte un trabajo. Una estabilidad que a su vez puede boicotearte tus objetivos. No tienes contactos y por lo tanto andas un poco a la deriva. Yo recuerdo de haber llegado, con una suma de dinero, relativamente considerable como para poder vivir sin preocuparme en tener que buscar un trabajo a las primeras de cambio. Pero para mi tranquilidad, y con la idea de alargar lo más posible mi estancia, busqué trabajo y lo encontré. Lo encontré en un Pans&Company, en una ONG, en una tienda de gafas de sol, en una zapatería, en un Carrefour… Digamos que trabajo “normal”, aunque siempre inestable, nunca faltó… pero conllevó a que me sumiese en una rutina y en unos horarios, que sin darme cuenta me hacían darle la espalda a lo que realmente me interesaba. A lo tonto habían pasado casi tres años, hasta que no surgió uno de los primeros logros en mi carrera. Es verdad que necesitamos un periodo de adaptación, pero hay que tener siempre en cuenta tus objetivos porque si no el día a día te consume.

Otro de los grandes handicaps con los que me encontré fue el lidiar con el famoso acento neutro. En los primeros años ni me enfrenté a la cuestión. Cuando me di cuenta que era algo insalvable y que tienes que hacer sí o sí por trabajar sin que te pongan ningún tipo de etiqueta, me vi peleándome con molinos porque insistía en seguir usando mi acento. No por una cuestión de canariedad, porque creo que no soy el tipo de personas que enarbolan banderas de identidad. No. Era simplemente por una cuestión de lógica social. En el siglo XXI, canarios podrían haber en cualquier sitio y por lo tanto podrían también ser participes dentro de la ficción de una película, de una serie,… salvo que por guión se dijese lo contrario en cuanto a la procedencia del personaje.
Luego me di cuenta que independientemente del acento que tenga uno, como actor, debe tener la capacidad y versatilidad de manejar acentos para poder abrir más el abanico de tu repertorio personal… Luego a esto le sumas que viene un día tu representante y te dice: “Borja, necesito un videobook nuevo, porque con el actual que lo tienes todo con acento canario, no puedo moverte ni de broma”, pues ya te das cuenta que si estás en el sistema, tienes que adaptarte a él.

Ha pasado el tiempo, voy para ocho años en esta ciudad, y siento que durante el último año, precisamente cuando me planteé dejar de trabajar en trabajos “normales” para dedicarme expresamente a mi profesión, es cuando más movimiento a favor he visto. Cuando me he permitido a mi mismo la oportunidad de ser exclusivo con lo que hago, resultados ha habido. Al parecer hay agua en la piscina. Es verdad que luego renuncias a cierta estabilidad que la sociedad de hoy en día te invita a tener cuando tienes cierta edad: una casa con jardín y con columpios, unas vacaciones, un coche, un futuro asegurado. Yo he renunciado a eso.

Paradójicamente, este año de grandes movimientos personales, también viene acompasado por la gran inversión que se está haciendo en España en audiovisual. La llegada de las grandes plataformas de contenido en streaming ha facilitado la creación de nuevas historias. Por lo tanto no sé si estos movimientos personales han tenido lugar, porque ya le tocaba, una vez me he podido ubicar conmigo mismo, o por si esta segunda cuestión. El caso es que todo habrá acompañado para tener, hoy por hoy, un mínimo de esperanza. Y dentro de esta paradoja, se encuentra otra: Me había venido a Madrid porque consideré que era una mejor salida para mi futuro, pero ahora, una vez asentado en esta ciudad, resulta que esta inversión en el audiovisual ha provocado que de los últimos trabajaos realizados, dos de ellos sean para hacerlo en las islas, que por condiciones fiscales, presentan una gran oportunidad para las productoras, y por mi condición de canario. Precisamente ahora que ya tengo el acento neutro controlado.-



YAZMINA GUERRA: PASIÓN Y ESFUERZO

... creo que el camino te va abriendo las puertas si eres tú misma, si valoras a la gente que está contigo y apuesta por ti “

El caso de la grancanaria Yazmina Guerra es el opuesto al de Borja.
Yazmina se formó en Madrid como actriz, sin pasar por el mundillo audiovisual canario ni la EAC, y es solo ahora cuando a pesar de seguir viviendo en la capital del reino, se ha acercado a los círculos cinematográficos canarios, recorriendo quizás el camino inverso al natural.

-Con 17 años me fui a Madrid para estudiar una carrera universitaria. Mi principal motivación era el hecho de independizarme y madurar como persona. Una ciudad tan grande como Madrid te hace espabilar de golpe.

El hecho de estar pendiente a las facturas, ir a la compra, el hacerte la comida exceptuando los dos primeros años que estuve en una residencia universitaria.
Todo esto viene fenomenal para crecer y saber que todos somos personas independientes. Tuve la grandísima suerte de contar con el apoyo de mis padres y obviamente la ayuda económica que me facilitaron para estudiar la carrera de periodismo. Aun así no contenta con ello y mis ganas inmensas de estar delante de una cámara empecé a formarme en la Central de Cine de Madrid. Aquel momento fue un caos ya que lo compaginaba con los últimos años de carrera y con varios trabajos de camarera, dependienta, azafata.

La vida en Madrid es cara y te tienes que ir administrando poco a poco. Por esta razón muchos actores vuelven a su ciudad de origen por la falta de medios económicos, porque quieren dedicarse plenamente a la interpretación y al final se dan cuenta que no se puede. Yo tengo muy claro que tengo que trabajar duro en cosas que igual no me entusiasman pero sé que es el refuerzo que hace que lleve 8 años y medio en Madrid, básicamente no se me caen los anillos y me considero muy trabajadora.
Mi gusanillo empezó desde bien pequeña, ya que en mi colegio en el que estuve desde los 3 años hasta terminar el bachiller hacíamos obras de teatro, coreografías, musicales, etc. Sin embargo siempre tuve claro que era un mundo difícil y que tenía que tener un as bajo la manga de ahí a que estudiara una carrera universitaria.
Tras los dos años de diplomatura de interpretación ante la cámara en la central de cine y habiendo terminado la carrera, seguí formando, en este caso en el estudio Juan Codina con profesores muy reconocidos a nivel nacional y que están en activo.

En cuanto al hecho de entrar en el circuito del cine canario, fue toda una serie de casualidades, ya que yo había rodado únicamente en Madrid, varios cortometrajes, videoclips y estaba con mi primer largometraje. De pronto estando en Canarias de visita vi en la televisión canaria a Daniel León Lacave, hablaban de un cortometraje suyo. Esto despertó mi interés y decidí que tenía que generar proyectos en mi isla, que tenían que verme y valorarme como actriz y sobre todo como actriz canaria que soy. Partía de la base de que no conocía a nadie del audiovisual canario y ellos a mí tampoco. Ya teniendo a Dani en las redes sociales vi que publicó que necesitaba una actriz para un corto y no dudé enviarle mi material. Desde ese momento he ido sumando proyectos y más proyectos y despertando el interés de directores y productores de la isla.
Por lo tanto aunque mi residencia habitual sea Madrid desde que tengo 17 años tengo muy claro que seguiré haciendo proyectos en mi isla ya que creo que he ido creciendo profesionalmente y personalmente y quién sabe si tenga que volver a la isla por un tiempo porque me salgan más proyectos. Estoy abierta a todo y creo que el camino te va abriendo las puertas si eres tú misma, si valoras a la gente que está contigo y apuesta por ti.

Soy de la opinión que hay que ser activa, en mi caso como actriz pero sin sobrepasar los límites. Creo que debemos de concentrarnos un poco más en el trabajo y en ser conscientes que el camino no es un camino de rosas sino de obstáculos que hay que ir sobrepasando y siempre aprendiendo de nuestros errores.-


MADRID O LA FALSA SENSACIÓN DE FRACASO



Para elaborar este artículo nos pusimos en contacto con otra actriz canaria, también residente en Madrid para que nos contara su experiencia, pero prefirió no plasmarla por escrito y permanecer en el anonimato.

-Buf, preferiría que no. Me vengo abajo hasta yo.
Lo que pasa es que es super triste en realidad. Porque ahora estoy currando en una discoteca y por los horarios me he olvidado de seguir con el teatro. No creo que pueda contar nada que motive a nadie que lo lea.
No me siento orgullosa supongo...
Lo veo como un fracaso.
No sé, años formándome como actriz, luego ruedo diez o doce cortos, un par de obras de teatro... Luego ya nadie sabe quien soy. Paso al olvido, y de ahí a la discoteca...-

Ella, al igual que muchos de sus compañeros, se formó en la cantera de la EAC, y también al terminar decidió hacer las maletas y perseguir su sueño.
En Canarias había hecho un par de cortos, dando muestras de su alta calidad interpretativa, y estaba empezando a ser conocida en el reducido mundillo del cine isleño.

-Echo de menos aquella época, no te voy a decir que no. Quizás si me hubiese quedado en Canarias hubiera seguido rodando, pero no me arrepiento de haberme venido a Madrid. Incluso estando aquí he hecho cosas maravillosas. Pero lo cierto es que cuando no estoy rodando es como si me apagara poco a poco.

No sé, quizás me faltó fuerza o autoestima para pelear por hacerme un hueco aquí en la industria. No pasa nada. Las cosas son así.-

Hay cierta tristeza en la forma en la que ella nos cuenta todo esto, y también cierta nostalgia, quizás por una época en la que se tenían 20 años y nada era imposible, pero percibimos en sus palabras que hay también aún bajo la piel una ilusión intacta, aquel gusanillo que te picó en algún momento de su vida y que no te permite renunciar a lo que realmente amas.


YAZMINA RAMÍREZ: LA RENUNCIA VOLUNTARIA



Tenía varios sueños y unos entraban en conflicto con otros; aunque si te soy sincera, mi sueño siempre ha sido actuar ,no ser conocida...prefiero ser reconocida por mi gente y por mí misma al mirarme al espejo.”

El caso de la actriz canaria Yazmina Ramírez es uno de los mas llamativos. Ella lo consiguió. Lo tuvo en la mano.
Seleccionada entre cientos de actrices de todas partes de España para encarnar uno de los papeles principales en aquella serie que se llamó “Amar en tiempos revueltos”, en el último momento decidió renunciar y regresar a Canarias, donde a día de hoy es madre de dos hijos y profesora de arte dramático.

   -Contar mi experiencia en Madrid supone recordar una bonita etapa de mi vida. Una etapa de decisiones...un cruce de caminos.
Terminé la Licenciatura de Arte Dramático en la Escuela de Actores de Canarias en el año 2007. Tuve mucha suerte porque pude hacer Teatro, Cine, Televisión, Animación y, tras hacer el Certificado de Aptitud Pedagógica (C.A.P.) empecé a dar clases de Teatro.
Tenía a alguien muy cercano en Madrid que trabajaba en televisión y me habló de un casting para una serie de largo recorrido, de época, con un gran reparto, una gran organización, de emisión diaria,...y donde iban entrando y saliendo personajes.
En ese momento dije, “bueno, me voy a Madrid unos días en plan vacaciones con mi pareja y me presento”. Así lo hice. Me alojé en un hotel en Gran Vía.

Recuerdo las fotos en la Puerta del Sol, paseos por el Retiro, visita a los Museos, ver el Musical La Bella y la Bestia en el Teatro Coliseum, día en el Parque Warner, subirme en metro y que nos roben la cartera, etc.; todo muy turístico.
Llegó el día para el casting.
Estaba súper tranquila. Primero por la compañía y segundo porque no estaba nada condicionada. Era otra cosa más que iba a añadir a mi viaje turístico madrileño. Mis expectativas eran las de ver cómo eran los casting en Madrid porque en la isla al final es con compañeros a los que conoces y con los que, si no es en una producción es en otra y al final, coincides. Yo tenía una dicción justita. Mi acento es “muy canario” y, sinceramente, me encanta. Pero la serie era de época y tenía que, como mínimo, llegar a esos finales de frase entonados y masticados. La suerte fue encontrarme con otra actriz que era andaluza que me quitó todas las dudas de que, el acento es algo que nos dibuja y nos hace únicos.

Hice el casting y me volví a la islita. Comencé a dar clases en distintos centros y empezó a entrar en mí el veneno maravilloso de la Docencia. Tuve muchos grupos con gente con un talentazo increíble y mejor corazón.
Pasó el tiempo. Un día me llaman. Yo ya ni me acordaba de lo de aquel casting en Madrid al que fui. Me dicen que les gustaría hacer una prueba conmigo para un personaje. “¿Qué?”. Estuve dándole muchas vueltas pero al final decidí ir aunque, ya solo para “trabajo”.
El dinerito no era mucho en mi bolsillo. Ya estaba hipotecada y, aunque currando sin parar en todo lo que salía, no daba para mucho. Esa persona cercana, a la que no nombro por respeto a su intimidad y por mi máximo agradecimiento por todo, fue muy generosa conmigo y me invitó a alojarme en su casa mientras pasaba las pruebas para la serie.

Estaba en Madrid pero ya la Puerta del Sol no era tan alucinante. Gran Vía se volvió gris y triste. Los Museos ya no eran interesantes. Los musicales inaccesibles. El metro un lugar inhóspito en el que me aferraba a mi bolso y esto hizo que fuera caminando a todos lados pues, el poco dinero que llevaba era para comer, taxis hasta las afueras para la productora y aeropuertos.

Recuerdo pasear sola, mirar al horizonte y sentirme como Dorothy en el Mago de Oz…pero yo no tenía ni camino de baldosas amarillas ni unos zapatos de rubíes.
En le productora todos/as eran muy profesionales y amables. Ya no había tantos actores y actrices. Éramos poquitos en las pruebas pero, mis compañeros eran increíbles y con unas ganas enormes de trabajar en una serie de esa envergadura. Sus ojos brillaban y hablaban emocionados por aquel momento que, sentían que sería una gran oportunidad para ser reconocidos/as a nivel nacional e internacional. Yo, simplemente, estaba allí.
Sin embargo, mi melancolía supongo que tuvo que ser un aditivo perfecto que enganchó con un personaje.
Aquello se ponía serio.
Y tomé la decisión que marcó mi trayectoria profesional. Llamé a mi pareja y le dije…”por favor, cómprame un pasaje, me vuelvo a casa”.

En el vuelo de vuelta a la isla descansé como nunca. Dormí como un bebé tras días sin pegar ojo así que, pienso que todo aquello fue un sueño.
Al llegar él estaba allí. Lo abracé y le dije, “quiero ser mamá”.
En Septiembre de 2009 nació mi hija y en Septiembre de 2012 mi hijo.
Hoy tengo una familia.
Ellos me ofrecen cada día poder interpretar el mayor personaje al que nunca creí tener la oportunidad, ser su mamá.
Esta historia de “amar en mis tiempos en Madrid”, fue breve, fue intensa y crucial a nivel laboral.
Mis palabras van para todos/as esos/as actores y actrices que se van con su maletita a los “madriles” en busca de “su sueño” y que luchan cada día con sus decisiones, un gran aplauso y todo mi cariño.

Poder decidir nos hace libres ,y yo, amo mi libertad.-



¿CONCLUSIÓN?

Ninguna supongo.
O todas.
O la misma de siempre. Que mientras en nuestro archipiélago, eterno deudor de una lejanía y una fragmentación territorial, no se establezcan las bases para una futura industria que promueva una producción cinematográfica estable y continuada, nuestros talentos, actores, actrices, maquilladores, realizadores, sonidistas etc etc tendrán que elegir entre el exilio voluntario o verse abocados a trabajos que, en el mejor de los casos ,poco tienen que ver con el cine, malgastando así su creatividad y su talento.
Aquí en Canarias también hay restaurantes de comida rápida donde desperdiciarlo...









jueves, 7 de junio de 2018

Cuaderno de viaje


   
   Por cortesía de Canarias Crea, que me pagó el pasaje, y de la organización del festival de Alicante, que se hizo cargo de la estancia, tuve la pasada semana la oportunidad de asistir a las proyecciones del mencionado festival donde nuestra "...Muñeca Rota" estaba seleccionada.

En el avión me senté al lado de Débora, una chica súper agradable que hacia escala en Madrid con destino a Miami para visitar a unos familiares. Le comenté que yo iba a Alicante a presentar mi corto, y me dijo que ella creía que el cine debía provocar, escandalizar, levantar conciencias, y que lo tuviera en cuenta para mi próximo proyecto.

Nos despedimos en la T2 y yo embarqué para Alicante.
Allí me recogió Luis, un colaborador del festival, un tipo genial que había hecho la mili en Las Palmas muchos años atrás, y que recordaba con cariño la playa de las Canteras, el parque Santa Catalina y a los canarios que éramos "unos tíos cojonudos", según él.

El amigo Luis


En la puerta del hotel me esperaba mi hermano, que se había venido en tren desde Madrid. Apenas nos dio tiempo de dejar las maletas y salir pitando para la proyección.
La sala 10 de los multicines Panoramis estaba repleta hasta la bandera.
"La Muñeca Rota" abrió la sesión.
Me sentí raro, era la primera vez que la veía en pantalla grande fuera de "casa", ante un público completamente desconocido, pero quizás eso hizo que por primera vez la disfrutara plenamente.

Había un nivelazo impresionante a nivel de producción. Era como jugar en otra liga y yo era el modesto recién ascendido. 
   No vi todos, ya que solo pude asistir a una de las sesiones, pero de lo que sí vi, me quedo con "Primeros Días", un corto de Luís E. Pérez, sobre las dificultades económicas de una familia con dos hijos pequeños. Brutal y directo al estómago. Yo le hubiera dado el premio sin dudarlo.

"Primeros Días" de Luis E. Pérez


A la salida me reuní con Vicente, el director del festival. Me comentó que "La Muñeca Rota" fue el primer corto en llegarles para selección nada mas abrir el plazo de inscripción.

-"Sabíamos que nos llegarían 800 o 900 cortos mas, pero desde el primer momento separamos tu muñeca"-...

Vicente, el director del festival de cine de Alicante


   Luego Sergio y yo nos dedicamos a visitar Alicante, y en la avenida principal hay una heladería, con un un helado de tocinillo de cielo que se caga la perra. Solo por ese helado ya merecía la pena el viaje. Madre mía que heladaco.

Al día siguiente regresamos a Madrid, y nada mas encender el móvil, aún dentro del avión, me llaman Josep Vilageliu y Laly, que estaban de vuelta de Estados Unidos y esa misma tarde regresaban a Tenerife.

Así que quedamos para almorzar juntos, almuerzo al que se sumó el actor secundario Borja, en ese mítico y baratísimo restaurante Loreto, cerca de la plaza de Bilbao. Chiquitas albóndigas caseras compi.

Con Josep, Laly y Borja en el Loreto


Sobremesa charlando de cine, y de política.
-"¿ Y si vamos a Génova y nos sacamos una foto allí el día de la moción de censura?"-
-"¿Está muy lejos?"-
-"que va, está aquí cerquita"-

¡¡A chupirla Marianín!!


Nos despedimos de Josep y Laly que se iban para Barajas y nos acercamos al Cine Doré, donde una amiga de Borja estrenaba su cortometraje "La Bibliotecaria", junto con otros cuatro cortos mas al amparo de la P.N.R (plataforma de nuevos realizadores). La sala era una gozada. Ya necesitaríamos nosotros algo así en Las Palmas...
Y los cortos estaban muy bien.

Al día siguiente nos vimos por la mañana con la actriz Yazmina Guerra, desayunamos, hablamos, levantamos proyectos para el futuro, y por la tarde quedamos con Edu Moyano, ese crack de realizador con el que habíamos coincidido en el festival de Hendaya el año pasado, que nos invitó al estreno del cortometraje de un amigo suyo que estrenaba en la academia de las artes cinematográficas.
Se sumó también la actriz Zaida Alonso, nuestra Paula de "Los Pechos de Paula", aquel corto maldito que rodamos en 2009.

Con Yazmina y Borja


   Y allí fuimos. "Exhalación" se llamaba el corto. Un trabajo que hubiera encantado a mis amigos Josep o David Delgado, una obra muy muy bien hecha, con una fotografía impresionante, con un rollito críptico onírico que transitaba por los mismos senderos de Aronofky o Malik, pero que para este que les escribe, con su corazoncito de cine narrativo, pues no acabó de llenarme.

Estreno de "Exhalación", con Edu Moyano, Zaida Alonso y Borja Texeira


Después copas, risas y excesos...
Al día siguiente visité la Fnac y me gasté mis cada vez mas escasos euros en libros de cine y películas... que si "muerte de un ciclista" en DVD, que si un libro sobre el cine de Fritz Lang...

El domingo nos acercamos al teatro del Agua donde se representaba una obra de teatro de una amiga actriz de Borja.
"Desmontando la palabra amor" era una comedia romántica muy divertida y sobre todo muy bien interpretada por sus dos actores protagonistas, pero mas bien intrascendente.

El último dia fuimos a los cines Callao y nos metimos la última de Polanski entre pecho y espalda. Le pillé el truco antes de la mitad del metraje. Uno ha visto demasiado cine ya para que intentes engañarme Roman...

Y eso fue todo.
En el avión de regreso no coincidí con ninguna Débora así que me puse en la pantalla multimedia "Una Mujer fantástica", que me gustó bastante... quizás el final no me terminó de convencer, pero en general me pareció muy buena.



Durante el vuelo pensé en la sobredosis de cultura que me había metido en apenas cinco días, de la vida cultural incontenible que tenía Madrid, del erial cultural desértico que era Canarias comparado con aquello. Que un domingo por la tarde las salas de teatro de Madrid estaban petadas... de que salir del terruño canario y asistir, no ya a festivales de fuera, sino a la vida cultural de la capital cambiaba completamente el punto de vista de uno, de como las peleas y diferencias entre nosotros en estas siete islas perdidas me parecían absurdas y ridículas...

Luego el avión aterrizó en Gando y todo eso regresó.

viernes, 18 de mayo de 2018

La revolución digital amansada

   
   Aquella revolución digital que, a principios del siglo XXI, cambió el cine pequeño para siempre, parece ser que ahora se amansa, o al menos eso dicen los expertos.

Fue una revolución incontrolada, a la que a las instituciones les costó adaptarse. Tardaron varios años en dejar caer el 35mm del Catálogo Canarias en Corto, incluso en una etapa en la que nadie ya rodaba en 35, pero que te obligaban a kinescopar lo que rodabas si querías que tu película entrara.

Aunque lo importante realmente fue aquella democratización del arte, aquel socialismo del cine. Ahora estaba al alcance de la mano de cualquiera hacer cine... ya no necesitamos vendernos a un productor para contar nuestra historia... el celuloide ha muerto y con él el pasteleo comercial... mira que éramos ingenuos...

HDV, MiniDv, o incluso ya las primeras RedOne, antes de las DSLR, y sin embargo o kinescopabas o no eras nada. Y kinescopar solo estaba al alcance económico de los que podían pedir subvención.
¿Quién se gastaría 9.000 euros en un cinevator de un corto que había costado dos o tres mil, si no tenías subvención?

Así que la segunda revolución, como aquellas de Febrero y Octubre, llegó con las DSLR y la aceptación del digital por parte de las instituciones y festivales.

Festivales que anteriormente habían dividido sub-secciones de cine y video separadas, otorgando al video digital una injusta categoría secundaria.

Y aunque la llegada de las DSLR, con su textura de cine, su recorte de profundidad focal etc etc, cambió aquel absurdo panorama, no puedo dejar de reflexionar sobre el porqué se concedió a nuestras obras la categoría cinematográfica solo cuando avanzó la tecnología, como si el aspecto técnico fuera el único que imperaba en la percepción.

Los actores eran los mismos en HDV que en DSLR, los guiones, la realización (salvando el puñetero juego de desenfoque, que ahora gracias a Dios se va amansando), eran los mismos...

No sé si me siguen.

No sé si nos encaminamos a otra tercera revolución, que no sé por donde saldrá, pero si que sé que al final el elitismo se impondrá. 
Recuerdo aquellas Sony170 que eran la pera, que Danny Boyle había rodado 28 días después con ella y no sé qué mierda, y que en pocos años ya nadie las quería.

   Y ahora es la RedOne, como si rodar con ella te convirtiera en mejor realizador, o transformara un guión mediocre en una obra de arte, o si los actores vayan a ser mejores que si lo rodaras con la Canon7d.

Y no me malinterpreten. Evidentemente aprecio la calidad de imagen como el que más, pero no creo que sea lo mas importante, o al menos no debería serlo.
Si los festivales de Cine y las instituciones vuelven a cribar otra vez basándose en esos criterios, como antes lo hicieran marginando el video digital ante el celuloide, se perderán grandes películas...

Supongo que como todas las revoluciones, al final todo vuelve a su sitio inicial... Todo cambia para que todo siga igual...

Bueno, a quien le importa.

sábado, 5 de mayo de 2018

Lágrimas en la lluvia

   

El próximo Miércoles dia 9 en el TEA Tenerife Espacio de las Artes de Santa Cruz podrán asistir los que quieran, claro, a una nueva proyección de cortometrajes canarios.

Una mas.

Lejos queda ya aquel 2009 cuando por primera vez proyecté en esa pantalla un cortometraje mío, y desde entonces creo que no hubo ni un solo año en el que uno de mis trabajos no se estrenara allí.

Las primeras veces era emocionante. Me impresionaba aquella sala de sillones blancos en anfiteatro que , no sé bien decir porqué, me recordaba a un decorado de 2001 odisea del espacio.
Proyectabas en la isla de enfrente, en una sala de verdad, para un público que por primera vez no iba a estar mayoritariamente compuesto por tu madre y familiares.
Bueno, no es del todo así.
Ya había tenido experiencias proyectando en el Festival de Las Palmas... (¿en serio? Sí, sí, como lo oyes), o aquella proyección en la Gran Vía madrileña allá por 2004 y cosas así, pero aquella primera proyección en el TEA fue algo especial y emocionante para mi.

Ahora, ante la perspectiva de una nueva proyección, estreno de mi último corto "Como Agua Sucia", pues ya no siento lo mismo.
Quizás sea que nadie se baña dos veces en el mismo río, o aquello que dijo Sabina de que al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver.

Pero lo cierto es que la ilusión ha desaparecido. 
Hay que seguir rodando, por principios y por la necesidad existencial de contar historias. Y también porque disfruto enormemente cada vez que ruedo, dándole sentido a mi vida.
Y por inercia lógica, hay que estrenar y mostrar el trabajo.

Pero no me pidas volver a sentir aquella ilusión porque, como aquel amor que iba a ser eterno y no pasó del segundo verano, se ha quedado en nada.

Quizás yo he cambiado, quizás estoy viejo y cansado. pero, aunque así fuera...

¿Qué sentido tiene? ¿Quién recordará lo que va a ver el miércoles?
¿Quién se acuerda de los cortos que han ido desfilando año tras año en el catálogo Canarias en Corto?
Antes se editaba un dvd con el catálogo, pero ya ni eso. 
Y aunque así fuera, tengo un par de dvd`s de esos de catálogos pasados cogiendo polvo en algún lugar de la estantería...

El otro día se me rompió el ordenador, y al llevarlo a arreglar me lo devolvieron sin copia de seguridad. Todo lo que estaba en él desapareció. Me dijeron que fue imposible salvar la información.

Bueno, suerte que yo había copiado todo en un disco externo, y ahí sigue todo. 21 cortometrajes y 2 largos.,el trabajo de toda una vida.
Si no lo hubiera guardado ¿A alguien le importaría?
¿Seguirá funcionando este disco externo dentro de diez o quince años? 

¿Es que acaso algún historiador de cine canario dentro de cincuenta años, cuando con toda seguridad ya no estaré en este mundo, buceará en los archivos del TEA o del Monopol, recopilando dvd´s para tratar de rescatar nuestras obras? Lo dudo mucho.

Todos estos cortos, los míos y los tuyos, devorados en el cada vez mas inmediato, vertiginoso y efímero mundillo audiovisual canario desaparecerán como lágrimas en la lluvia...
Quizás mi hijo quiera, algún día, enseñárselo a mis nietos. Mira, mira, lo que hacía tu abuelo. 
Y a ellos seguramente se la sudará... como a ti que me estás leyendo...





miércoles, 7 de marzo de 2018

El empleo de mi tiempo

   

Hace un par de domingos, el día en que íbamos a rodar "Como Agua Sucia" por la tarde noche, salí yo de trabajar a eso de las seis de la tarde mas o menos.

Mientras caminaba hacia la citación, me vino a la memoria de pronto aquel artículo que recorrió la red hace unos meses acerca del audiovisual que se llamaba "Los empleos del tiempo" o algo así, firmado por un colectivo de cineastas de la península.

En dicho artículo, los miembros del colectivo cinematográfico hacían una reflexión sobre la eterna historia de vivir del cine, comer del cine, pagar tu alquiler o tu hipoteca gracias a tu trabajo en el cine, y llegaban a la conclusión de que nadie, excepto una minoría muy minoría, lo lograba.

Era muy difícil no estar de acuerdo con todos los argumentos, datos y reflexiones que se plantean en el artículo, pero resulta que tras la queja lógica e inconstestable  sobre trabajo fílmico no remunerado, pasión vocacional, contabilizar económicamente la implicación desinteresada etc etc, pues resulta que al final del artículo los directores declaran de donde viene su sustento económico. No es del cine, cierto, no es de sus películas, pero bueno, uno da clases de cine en no sé donde, otro realiza spots publicitarios y vídeos industriales etc etc. Y de eso se quejaban.

Y en eso iba yo pensando al salir del restaurante. 
Era domingo y el fin de semana había sido brutal. Doce horas de curro el viernes y otras doce el sábado. El domingo fueron solo seis horas pero con toda la intensidad de un domingo a mediodía en un  restaurante de moda.

Salí rápido porque habíamos citado al equipo a las seis y ya eran las seis, así que no me dio tiempo de cambiarme de ropa y fui a rodar con el uniforme de camarero. Por el camino los pies empezaron a darme latidos. Tantas horas de pie.
El truco está en embadurnarse las plantas de los pies con polvos de talco antes de empezar a currar. No elimina el dolor, pero lo reduce.

También me escocía un poco el roce entre el muslo y la huevada. Ya saben, de tanto andar rápido de allá para acá se va irritando esa parte.
Tendría que haberme ido a casa, ducharme, ponerme en esa zona una pomada especial que todo camarero sabe cuál es, cambiarme de ropa y entonces irme a rodar el corto.

Pero no había tiempo, si quería rodar esa tarde.

Caminando hacia la citación me empezaron a dar mareos. Claro, no había comido. En hostelería no comes hasta que se termina el servicio, porque la hora de comer es la hora en la que tú le has de dar de comer al cliente. Y yo no podía quedarme a comer si quería rodar esa tarde.

Bueno, me pillo un sandwich frío o una chocolatina en la gasolinera y escapo. 
Mientras eso sucedía, no dejaba de pensar en los planos, los ángulos, las pautas de interpretación... y en  que jamás me quejaría y en lo feliz que sería si pudiera dar clases de cine en no sé donde o realizar spots publicitarios y videos industriales para sobrevivir...

Miré atrás en el tiempo, y visualicé muchas fotos de rodaje e imágenes de making of, incluso de estrenos y proyecciones en las que, durante mas de una década, me podía ver a mi mismo dirigiendo o presentando vestido de camarero.




   Llegué a la localización y vi a un equipo ilusionado, actores y actrices, operador de cámara y técnico de sonido, todos amando lo que íbamos a hacer y creyendo en el proyecto y en el guión.
Y entonces los pies dejaron de darme latidos y me empezó a latir el corazón.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Yo solo quiero rodar

   
   Siempre, cuando llega Enero me suele entrar un vértigo absurdo por rodar algo, lo que sea.
Pienso: "Dios, ya estamos en el dos mil no se cuantos, y yo aún no he rodado nada este año",

Y me entra un extraño pánico... ¿Podré rodar algo este año? ¿Estaré currando como un cabrón sin tiempo para rodar nada, o estaré en paro sin un puto duro para dedicarlo a rodar? 

Sí, sólo es Enero, pero ¿Qué será de mi en Mayo o en Octubre?

Desde 2002 hasta ahora , exceptuando aquel paréntesis de tres años que siguieron al nacimiento de mi hijo, no he dejado de rodar aunque sea una sola película, corta o larga. Así que un año sin rodar nada sería un año de vida perdido.

Por esa razón nada mas comerme la uva número 12 me puse en marcha, y apenas un mes después nos rodamos otro cortito leve de esos que te quitan el mono y te alegran la vida.

"Como agua sucia" era un guión que llevaba dormido en mi ordenador mas de doce años. Uno de esos proyectos que uno va posponiendo y posponiendo en favor de otras historias que van surgiendo, un proyecto que a veces estuvo a punto de ser llevado a cabo y que finalmente, por una cosa u otra, siempre terminaba abandonado.


fotograma de "Como Agua Sucia"


Pero lo cierto es que, además del vértigo de Enero, también venía yo muy tocado del rodaje de "La Muñeca Rota", que filmamos en Noviembre, y su post-producción, que nada tenía que ver con la filosofía del cine leve.

"La Muñeca Rota" era cine pesado, industrial, de ese de tener script, ayudante de dirección, jefes de departamento y equipo, productor, maquinista, foquista etc etc y todos esos elementos del cine de "verdad", vamos, todo de lo que llevo huyendo desde aquellos pechos de Paula de 2009.


rodaje de "La Muñeca Rota"


En 2010 me sumé a aquella otra filosofía de rodaje en la que lo que se buscaba era disfrutar de la creatividad sin quebraderos de cabeza, pero sin renunciar a hacer las cosas bien, y desde entonces todo lo que he hecho ha sido en busca de ese nirvana personal.

Pero "La Muñeca Rota" no podía abordarse desde esos parámetros. 
Era un proyecto ambicioso que requería de todos esos elementos del cine industrial, incluido el sufrimiento personal.

Y vaya que si sufrimos.

Por eso, cuando "Como Agua Sucia" tomó forma, en apenas dos días, en un rodaje entre amigos, dos actrices, Yazmina Guerra y Siam Arab y dos actores, Iván Álamo y Abraham Santacruz, amigos, sin presión... dos medias jornadas con equipo reducido, tanto que el segundo día éramos Esteban en la cámara, yo dirigiendo, el micrófono enganchado a un trípode, y Yazmina , Iván y Ragüel, riendo y bailando entre toma y toma, supe que esa forma de hacer cine es la buena. 


un momento entre toma y toma de "Como Agua Sucia"


   Que lo otro, aunque el resultado sea mas impresionante y su rédito posterior sea mayor, es para la gente que empieza, que aún sueña con comerse el mundo y terminar en Hollywood rodando en inglés.

Yo solo quiero rodar.