martes, 6 de diciembre de 2016

¡Que no! ¡Que Bertolucci no ha confesado ninguna violación!

   En las últimas semanas no paro de encontrarme en las redes sociales con titulares acerca de María Schneider, Marlon Brando y Bertolucci con respecto a la famosa escena de la mantequilla en "El último tango en París".

   Titulares como "Bertolucci confiesa una violación", o "En El último Tango en París hubo una violación real".



   La gente ha ido compartiendo alegremente estos enlaces en facebook y cuando accedes a los comentarios que siguen al link te das cuenta que muy poca gente ha entrado en los artículos a leer lo que dice realmente.

Porque lo cierto es que ni Bertolucci ha confesado ninguna violación, ni hubo en esa película ninguna violación real.

   En una vieja entrevista Bertolucci admite que entre él y Brando idearon esa escena fuera de guión y decidieron no avisar a la actriz María Schneider de que iban a rodarla. 
   Según Bertolucci no puso a Schneider sobre aviso ni le consultó nada, porque quería filmar la reacción natural de la actriz ante la amenaza de la sodomización.

Bien. Esto y no otra cosa es lo que "ha confesado" Bertolucci, y lo hizo hace ya tres años. No lo acaba de decir ahora.

Nadie ha "confesado una violación".
Incluso la propia Schneider en una entrevista cuenta exactamente la misa historia.

«Las escenas no fueron reales, pero me sentí un poco violada», confesaba en una entrevista en 2007. «Debería haber llamado a mi abogado o a mi agente, porque no se puede obligar a un actor a hacer algo que no está especificado en el guion. Pero por entonces yo era joven y no lo sabía».



   Pero da igual. Vamos a decir que se confesó una violación, vamos a decir que hubo una violación real, y vamos a comentar en Facebook (que mas da, si es gratis) insultos e improperios y acusar de un delito a Brando y Bertolucci.

   Pero que quede claro, por favor. Lo que hicieron en esta escena, el hecho de no avisar a la actriz ni pedirle su consentimiento me parece un acto despreciable y deleznable, de una falta de ética profesional y moral absoluta.
  Cierto que en muchas ocasiones se improvisa en el cine, y cierto que muchos directores le ocultan a sus actores algunas cosas que se van a hacer.
Wyler en Ben Hur le ocultó a Heston que su escena con Boyd tenía connotaciones homosexuales. Lo habló con Boyd pero nunca con Heston.


   O por ejemplo Scorsese no avisó nunca a Sorvino que había cambiado el guión de una escena concreta en "Uno de los nuestros" mientras que sí se lo dijo al actor que le daba la réplica, todo para conseguir un determinado resultado interpretativo.

   Cuando Sharon Stone visionó por primera vez la escena "sin bragas" del "Instinto básico" de Verhoeven, montó en cólera y exigió al director holandés que cortara esa secuencia.

Pero lo grave del Tango de Bertolucci va de otra cosa. 
Y es que María Schneider apenas tenía 19 añitos y se medía en la escena con una leyenda como era Brando. Y el caracter de la escena era realmente humillante y desagradable.
De hecho, la actriz quedó marcada psicológicamente para siempre después de aquella escena, y ya siempre odió a Bertolucci y Brando por lo que le hicieron.
Durante años tuvo que aguantar risitas y burlas cuando comía en un restaurante y los camareros le traían mantequilla sin haberla pedido.

Pero la humillación y el maltrato psicológico que sufrió, aunque totalmente criticable y rechazable a nivel ético, no constituyó un delito en absoluto.
Y flaco favor le hacemos si recurrimos a la mentira, la exageración y la tergiversación en vez de centrarnos en lo injusto y despreciable de la experiencia por la que le hicieron pasar.

Claro que parece dar igual. Primero tienes que leer en los hilos "Sí que hubo violación real" por parte de los que ni siquiera se han leído el link que comentan, y luego, cuando les instas a hacerlo, el argumento cambia: "hay muchas clases de violación, no solo la penetración".

Claro que sí. Pues especifiquenlo así. Maltrato psicológico y todo lo que criticable del mundo, pero no violación. O sea, que nadie accedió sexualmente al ano, vagina o boca de la actriz contra su voluntad, que es la definición jurídica y penal de la violación.
   Porque si cada uno tenemos nuestra propia idea de lo que es una violación ¿para que tener un código penal?...hala... ancha es Castilla... 

   A ver si tenemos un poco de criterio. No todo vale para defender nuestros puntos de vista, y, desgraciadamente, hay muchísimas verdades en esta mierda de mundo para eso, sin tener que recurrir a la mentira.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Entrevista para "Canarias de Película"

video

   
   Aquí les dejo la entrevista que José Vidal me hizo para el programa "Canarias de Película". Espero que les guste.

   (Perdón si el video no tiene muchas calidad. Para verlo con mejor resolución les redirijo a https://www.youtube.com/watch?v=dPVK1sxRpZ8&feature=youtu.behttps://www.youtube.com/watch?v=dPVK1sxRpZ8&feature=youtu.be )

lunes, 17 de octubre de 2016

Los tres días de Hendaia

    
   Hendaia, para el que no lo conozca, es un pequeño pueblo del País Vasco Francés en la misma frontera con Euskadi.
   Además de vivir del turismo durante el verano gracias a una hermosa y extensa playa, pues esta pequeña localidad de apenas 15.000 habitantes disfruta en Octubre de un magnífico Festival Internacional de Cine que logra reunir durante tres días a una treintena de cortometrajes procedentes de todos los puntos del planeta.

En la playa de Hendaia, flanqueada por las dos rocas gemelas.


   Y allí fuímos tres canarios, mi amigo Lamberto Guerra, yo e Íñigo Franco , dos canariones y un burgalés de corazón lanzaroteño, con nuestras tres humildes obras de cine leve bajo el brazo. Un cine leve que a fuerza de resistir por necesidad ha perseverado por convicción.

Íñigo Franco, Ángela Mejías, Lamberto Guerra y Philppe Herbet


   Lo primero que aprecias al llegar allí, aparte de que en vez del "cumpleaños feliz" cantan el "Zorionak" (... zorionak,  zorionak... la la la la... dios sácamela de la cabeza), es el calor humano sobre el que está basada toda la filosofía del Festival.

   Allí almorzábamos, cenábamos, íbamos y veníamos todos juntos, sin clases ni elitismos. Daba igual que fueras realizador de la sección internacional, miembro del jurado, voluntario, directora del festival, runner o que fueras de allí mismo de Hendaia o vinieras de la China. Todos juntos a todo, a las exposiciones, las proyecciones, los cócteles, las charlas etc etc. 

Lamberto Guerra y Margarita Saad, miembro del jurado


   Nada de eso a lo que estamos acostumbrados en otros festivales en los que, a los que son de la ciudad donde se celebra, no les dan ni siquiera vales de comida para que puedan relacionarse con los que vienen de fuera. Nada, que se vayan a comer a sus casas que para eso son de aquí ¿no?...

   Y todo gracias al empuje y la fuerza de la directora del festival Ángela Mejías.
Ángela es una extremeña de nacimiento y de corazón internacional cuya mera persencia en la gala de inaguración bastó para que el público se pusiera en pie para ovacionarla.

Ángela Mejías , directora del festival


   A mi, Ángela, con sus 1,55 de estatura, me lleva a pensar inevitablemente en un David que vence a un Goliath pero sin necesidad de piedras ni de hondas, sino con la fuerza de la palabra.
   De hecho, durante la inaguración del festival, mientras el Alcalde de Hendaia soltaba su discurso en francés sobre el escenario, Ángela se apoderó del micro para soltar en un español materno: "El alcalde acaba de decir algo que no me ha gustado nada" para continuar con una bronca en francés de la que apenas entendí muy poco, pero que ni falta que me hacía porque la caña que le estaba dando era evidente en el rostro del alcalde.

¿Cómo no enamorarte de alguien así? De una directora de un festival internacional que va dándote abrazos cada vez que se cruza contigo, que se acerca para preguntarte si todo está bien y si necesitas algo cada dos por tres... (igualito que los directores de otros festivales internacionales, oye)...

   Las proyecciones tenían lugar en el Cinéma Les Variétés, una edificio de casi un siglo de antigüedad que te recuerda inevitablemente al film Cinema Paradiso, y que, según me contó un comerciante donostiarra de la zona al que le compré un paraguas, es un cine que sobrevivió en los años 70 gracias a los españoles que cruzaban la frontera para ver películas eróticas, prohibidas en nuestro país.

-¿Pero ese cine sigue abierto? Si la última vez que yo fuí fue en el 72 a ver "El último tango en París"...-

Cinéma Les Variétés , Hendaia


   El nivel de calidad de los cortos era altísimo. Films franceces, serbios, hindús, rusos, estadounidenses, de Colombia, Mexico, España y nosotros tres con nuestros cortitos leves en representación de las Islas Canarias.

   Nuestros cortos, "Nadie" (allí la tradujeron por "Personne"), "Nice Song" y "En el Banco" gustaron a muchos, y no gustaron a otros, como es lógico. Pero lo cierto es que el hecho de que tu cortito leve, realizado desde la carencia y casi la indigencia cultural, pase el corte de una selección de treinta títulos de entre mas de 800 pues es ya un premio en si mismo.
  Y hablando de premios, pues no,  no nos trajimos ninguno de los premios para Canarias, pero es que repito que aquello no iba de premios sino de calor humano, de ver mucho y muy variado cine, de comer y beber hasta no poder mas (Dios mio), y sobre todo, de conocer gente interesante.

Allí había de todo.
Philipe Herbert, fotógrafo belga que inaguró una magnífica exposición de fotografías donde alternaba retratos femeninos con naturalezas muertas, todo de una belleza a veces expresionista y otras veces impresionista, pero siempre impresionante.

Philippe Herbet


   Tupac Pinilla, documentalista cubano que presentó fuera de concurso "Otra pelea cubana contra los demonios y el mar" un espléndido documental sobre un pequeño pueblo cubano de pescadores azotado por los ciclones y por la desaparición de la tradición pesquera entre los jóvenes del pueblo.
Un documental altamente recomendable que espero que algún día pueda verse en nuestras tierras... (seguiremos esperando...)

A la izquierda Edouard Manet, presidente de honor del Hendaia Film Festival y a la derecha Tupac Pinilla


Viktoria Videnina, realizadora y productora franco-ucraniana, directora de "Madres libres" un socialmente comprometido cortometraje sobre la triste Ley del Aborto de nuestro Gallardón. Todo un huracán la muchacha.

Cécile Ragot, realizadora francesa afincada en Nueva York que presentó "Not pizza order" un pequeño, casi mínimo pero muy potente cortometraje sobre la violencia de género. No se puede contar mas ni ser mas profundo en apenas dos minutos.

De Izqu. a Derch: Un servidor , Cécile Ragot, Viktoria Videnina y Lamberto Guerra


Edouard Manet, nieto del pintor del mismo nombre, y presidente de honor del Festival, quien cada vez que se cruzaba conmigo me decía cariñosamente: "Aquí está el hombre que amaba a Sylvia Sidney", a raíz de una apasionante conversación que habíamos tenido durante uno de los copiosos almuerzos.

Nani Matos, realizador gallego de "Lurna" un contundente cortometraje de ficción sobre el drama humano de la inmigración, que justamente recibió el premio a la mejor interpretación femenina para la actriz Diaryatou Daffen el papel de una inmigrante ilegal obligada a prostituirse en España por las mafias del Este.

Nani Matos, feliz con su merecido premio


   Axier Salazar, director y guionista vasco que arrasó en los premios de la sección vasca con su "Dantzariak", cortometraje que gira en torno al la reconciliación entre víctimas y terroristas. Una persona con la que no pude parar de reirme. Energía incontenible y buen humor sin límite. Un crack.

Lamberto Guerra, Axier Salazar, un servidor y Nani Matos


   Podría seguir nombrando personas maravillosas, los camareros del "Mikel" ("vamos, mas comida para los canarios"), Nathalie, voluntaria que nos llevo a Bilbao a coger el avión el último día y pasó el día con nosotros, junto con dos colegas de la asociación vasca de guionistas, callejeando por Bilbao hasta la hora del vuelo en un gesto de amabilidad sin precedentes (mil millones de gracias)...pero necesitaría diez posts como este... 

Nathalie en Bilbao, haciendo tiempo para llevarnos al aeropuerto
 

¿Conclusiones? Pues mira...
Por un lado he decir que me encantó apreciar en el festival ese compromiso social y político que buena falta nos hace en estos tiempos. Un festival comprometido con las minorias y con el contenido social y de denuncia.

Por otro lado, me resultó curioso que a pesar de ese marcado carácter social en la filosofía del certamen, los premios gordos recayeran casi todos en películas de comedia y de potente producción, magnificamente acabadas, pero sin ese contenido social y de defensa de las minorías que proclama la declaración de principios del festival. Yo apostaba por las películas de Viktoria Videnina o la de Nani Matos, de un potente discurso de denuncia social, o incluso por "Tunisia 2045" un realmente potente cortometraje de Ted Hardy Carnac, que a mi juicio era de lo mejorcito del panorama. Pero finalmente se optó por premiar dos comedias muy divertidas con poco o nada de contenido social.

   Así todo, incluso de esto puedo sacar una lectura positiva, porque, a mi juicio, viene a demostrar que existe una independencia real y sana entre el Jurado que premia y el Comité que selecciona. Y eso es bueno creo yo... (Igualito que en otros festivales, oye...).

   Que en Europa y en el mundo se está haciendo un tipo de cine narrativo no necesariamente comercial, que ocupa un lugar en el espectro cinematográfico mas allá de un cine críptico y abstracto y mas acá del puro producto industrial. Que ese cine también existe y reivindica su espacio, aunque en esta ocasión concreta el jurado no optara por premiar lo indie y lo mínimo.

   Y por último, me van a premitir que me quede con una reflexión que me hizo Ángela Mejías, la directora del festival, durante el cóctel de clausura (Dios, mas comida no que ya no puedo), después del abrazo cariñoso y del ¿Todo está bien? ¿necesitas algo?.

   Ángela vio la sonrisa y la felicidad en las caras, sí ,de los premiados, pero también en la de los No Premiados, y me dijo: "¿Sabes? Ése es mi premio".








  




  


 





miércoles, 21 de septiembre de 2016

"El Intocable Juli". La película que no se hizo.

   
   Si tecleas "El Intocable Juli" en el Google lo más que te aparece son muchas entradas sobre un torero, un tal "El Juli", algunas menos sobre la peli "Intocable" , ésa francesa del tipo en silla de ruedas, y como mucho tres o cuatro sobre la novela de James Aldridge.

   Leí esa casi desconocida novela durante mi adolescencia, sacada de las estanterías repletas de libros de mis padres, y no la había vuelto a leer desde entonces.
   Ayer, buscando algo con lo que entretenerme leyendo sentado en un banco del parque mientras mi hijo jugaba el campeonato de futbol callejero del mundo mundial a muerte total, volví a sustraerla sibilinamente de la misma estantería. (Mamá, seguro que ni te diste cuenta de que la cogí).

   Ahora, tras cerrar el libro veinte años después de haberlo leído por primera vez, me sorprenden dos cosas:

Primero, que no entiendo como no se ha hecho una película de esto. He buceado en la red buscando una posible adaptación y no aparece nada de nada. Y es que la trama lo tiene todo. Un juicio de esos cojonudos con un discurso final que ríete tú de "Impulso Crminal" o "Matar a un ruiseñor", un crimen, unos personajes cojonudos etc etc. Todos los elementos necesarios para apasionar al espectador.

Y segundo, que pese a que la novela, escrita en los 70, está ambientada en los años 30 en una pequeña localidad de Australia, su discurso universal está de plena actualidad.

¿Recuerdan aquella canción de Ducan Dhu que decía algo así como "en la sombra mueren genios sin saber de su magia"...?

Pues eso.
Juli es un adolescente brillante, con unas dotes artísticas fuera de lo común, que tiene la mala suerte de nacer en un mediocre y triste pueblecito de Australia habitada o bien por paletos y palurdos, o bien por fanáticos religiosos.

   ¿Que nos dice Aldridge? Que si Juli hubiera nacido en otro punto de planeta, su talento natural hubiera resaltado imponderablemente y podría haberle llevado muy lejos, pero que en una sociedad mediocre, envidiosa, enferma, ignorante, sin mas valores que los establecidos desde la tradición mas obsoleta, los genios como él están condenados a trabajar en la carnicería del pueblo.

¿Les suena?

   Ya les digo. Discurso universal donde los haya, que trasciende las épocas y los lugares.

Quizás si Aldridge, como Juli, en vez de nacer en Australia lo hubiera hecho en Nueva York, hoy tendríamos esta película como un clásico del cine.

Me encantaría rodarla yo, si es lo que están pensando, pero ¿Quién tiene dinero para eso?

En fin. Seguiremos esperando.
Mientras tanto, pueden leer la novela, si quieren.
James Aldridge escribió veintitantas novelas más, algunas muy buenas, como este Intocable Juli, pero casi nadie sabe ni quien es.

Ahora , el tal El Juli, a juzgar por Google, es mas conocidillo... 



miércoles, 24 de agosto de 2016

La Punta del Iceberg de David Cánovas

  
   Hoy he podido al fin visionar la ópera prima del tinerfeño David Cánovas, su debut en el largometraje con la película La Punta del Iceberg, basada en la obra teatral del mismo título de Antonio Tabares.

   No he podido ver la obra antes de la película, cosa que me hubiera gustado, pero me resulta curioso que a pesar de su puesta en escena focalizada casi en una única localización, un edificio de oficinas, la cinta de Cánovas consigue hacerte olvidar su origen teatral.

   Cualquiera que haya trabajado para una gran empresa, no importa el sector ni la actividad, puede sentirse identificado con esta trama de abusos empresariales, de malas práxis por parte de jefes y encargados, las presiones y los malos rollos, y sobre todo, con la escena en la que los empleados hablan casi a la cámara, casi interpelando al espectador, mientras repiten viejos mantras que todos hemos escuchado (y pronunciado) alguna vez: "Con la edad que tengo ¿quien me va a contratar? ¿a donde voy a ir? Sólo me queda tragar" "Si hay que hacer mas horas pues las hago" "En todos lados es así".

   La historia arranca con los suicidios de tres empleados en la sucursal de una gran empresa, y con el encargo de investigar dichos suicidios a una alta ejecutiva de la empresa, interpretada por Maribel Verdú, lo cual no es mas que una excusa argumental para que desfilen ante nuestros ojos toda esa fauna humana que podríamos encontrar en cualquier centro de trabajo.

   Desde el punto de vista técnico, la película está muy bien realizada. Cada plano está pensado milimétricamente a través de una planificación demasiado perfecta, a la que sin embargo, a mi juicio, le falta frescura, como si su director estuviera siempre preocupado por hacer lo académicamente correcto sin desmelenarse nunca.
   De hecho, hay una escena concreta, en la que la investigadora entrevista al jefe de recursos humanos, que está realizada mediante un traveling circular perfecto técnicamente, pero que a mi entender está fuera de contexto. Y es una pena, porque el diálogo de esa escena es magnífico.

   La fotografía es también correcta, quizás esa tendencia al frío en los despachos resulta demasiado obvia, pero consigue lo que para mi es uno de los grandes aciertos de la película, y que no es mas que trasmitir esa sensación (que todos los que hemos sido empleados de una empresa grande hemos sentido, o nos han intentado hacer sentir) de que no existe vida mas allá de la puerta de la empresa. Que el mundo se acaba ahí, y que fuera, en la calle, no hay mas que un abismo de niebla y nada.
Una atmósfera conseguida al cien por cien. 




   El guión cuenta con escenas y diálogos brillantes, como el ya citado del jefe de recursos humanos: "la maquina de chocolatinas de la planta baja tiene problemas de autoestima", pero otras me resultaron falsas, como el diálogo en la cafetería con el camarero.
El ritmo narrativo es el adecuado y la trama se desarrolla correctamente hasta el climax, quizás éste sí que un poco prolongado para mi gusto.

Los actores están todos geniales, Carmelo Gómez, Fernando Cayo, y también Maribel Verdú, aunque si he de ser sincero, a pesar de ejecutar su personaje mas que correctamente, siento decir que no me la creí en ese papel de ejecutiva agresiva que se nos revela en su escena de entrada, y que luego no se mantiene durante el resto del metraje, ni siquiera aceptando su evolución dentro de la trama.



   Así todo, este punta del iceberg es principalmente una película de mensaje, un mensaje que a pesar de cierta confusión inicial, se nos revela al final de la cinta clarito clarito como el sol de mediodía. Hacer lo correcto. Ser fiel a los principios, aunque sea a costa de poner en peligro tu estabilidad laboral.
Los principios solo tienen valor si nos mantenemos fieles a ellos aún cuando eso nos perjudique.

Así que es de agradecer que se hagan películas como ésta. Cine social, que buena falta nos hace en esta época en la que vivimos.

Bueno, en esta época y en cualquier otra.
  

lunes, 22 de agosto de 2016

Los violines del cine canario, "Calle Cloverfield 10" y la industria de marras

   
   Una vez dije en una entrevista que hacer cine en Canarias era como tocar el violín en el Titanic.
Ya saben. Hacer arte mientras todo se hunde.

    El discurso de siempre. Un montón de profesionales del cine que malviven en trabajos que nada tienen que ver con el cine.
   Hablamos mucho de invertir en formación. ¿formación? Ya. Una promoción detrás de otra de estudiantes de audiovisuales que surgen del Politécnico y que luego no encuentran una industria que pueda absorberles en el ámbito de un mercado laboral.

   No hace mucho, en su blog, el cineasta Iván López me difinió como "un francotirador, un cineasta outsider que paradójicamente aboga por la creación de una industria audiovisual en Canarias".

   Ciertamente necesitamos esa industria, y no ya por lo ya citado de la necesidad de crear un mercado laboral que pueda absorber toda esa formación profesional, sino también para que nuestras producciones dejen a un lado ese modus operandi consistente en pedir favores, apelar al altruismo, ese rodar a todo correr porque no tenemos permiso, ese vagabundear convenciendo a los dueños de los restaurantes para que nos dejen rodar en sus comedores y bares, corre corre que a las 12 abrimos al público...

   Dejar atrás esa sensación de estar siempre en deuda con un equipo al que no puedes pagar, y también esa falsa sensación de haber cumplido con ellos cuando les pagas de forma simbólica, cuando lo que realmente hay que hacer es inviable, que sería darles de alta en la seguridad social y firmar contratos...

Pero por otro lado...

No hace mucho estuve hablando con mi amigo Luis Alberto Serrano acerca de sus vicisitudes con respecto a su relación con los productores de su espectáculo musical de "La Movida Madrileña".

   Esa conversación me trajo a la memoria una película que vi hace poco. "Calle Cloverfield 10", ya saben. Seguro que la han visto. Si no es así, les aviso de spoiler.



La película tiene uno de los mejores guiones de los que he podido disfrutar en los últimos años.
   Un fanático de la supervivencia medio flipao rescata a una chica de un accidente de tráfico y la mantiene encerrada en el sótano de su casa, con la excusa de que afuera ha sucedido una catástrofe y es imposible salir al exterior.

   El guión original se titulaba "El Sótano" según creo. En principio uno no debería saber, en aras del suspense, si realmente ha sucedido alguna catástrofe en el exterior, o si el tipo está engañando a la chica para mantenerla allí con él.

"Calle Cloverfield 10" de Dan Trachtenberg (2016) con Mary Elizabeth Winstead y John Goodman

    Pero claro, cuando el guión llega a la industria, los lumbreras deciden convertir el thriller psicológico en la secuela de una exitosa película de extraterrestres llamada "Cloverfield" (Matt Reeves- 2008), pensando que como secuela de un film exitoso se garantizan la taquilla masiva.


  Y es cierto, pero si ya sabes que la peli que estás viendo es la segunda parte de una peli sobre una invasión alienígena, pues ya sabes que sí que pasa algo fuera del sótano, y que el tipo no la está engañando, y así se pierde todo el suspense y la emoción que el guión original desprendía.
   
   Y para colmo, le añaden una mierda de secuencia final, después de salir del sótano, en la que hay una pelea con un alien. Un cantoso pegote artificial que sólo fue añadido para justificar que aquello fuera una secuela y salvar el título.

¿conclusión?
La industria es necesaria para poder comer. Supongo que el guionista de "El Sótano" se fue felíz con un jugoso cheque en el bolsillo, aunque fuera a costa de ver su obra prostituida en aras del mainstream.

   Pero lo cierto es que la libertad creativa de la que gozamos en esta etapa, gracias a la revolución digital, no tiene precio artísticamente hablando.
No hay un productor que nos obligue a cambiar nuestro guión, ni a trabajar con este o el otro, ni a alterar finales o escenas.
Podemos hacer lo que queramos, como queramos... Pienso en los dos largometrajes que he rodado, y sé que nunca hubiera encontrado un productor que me hubiera permitido darle esos finales a mis películas... Y sin embargo ahí están. Dos largos terminados, acabados con total libertad creativa. Eso vale mas que nada en el mundo... ¿o no?...

Hambre física o artística.
Si tuvieran que elegir ¿Con cuál se quedarían?

martes, 19 de julio de 2016

"La Otra" . Rodando al borde del abismo.



“El arte necesita o soledad o miseria o pasión. Es una flor de roca que necesita del viento áspero y del terreno duro.” 

   Esta frase es de Alejandro Dumas, (hijo, creo)... Ya saben, aquello de que las mejores obras nacen del sufrimiento.
   Bueno. Está claro que Alejandro Dumas nunca se fue tres dias de acampada a rodar un cortometraje a la Presa de Las Niñas en pleno verano, con mas de 39 grados a la sombra.
   Yo te cuento si quieres lo que es el terreno duro y el viento áspero, Alejandro.

   Cuando nos montamos en los coches y metimos el equipo en los maleteros no sabíamos que el motor nos dejaría tirados en mitad del túnel de Taurito, y que nos pasaríamos mas de dos horas allí esperando la grua.

   Tampoco sabíamos que al día siguiente fallecería un familiar de un miembro del equipo, concretamente el de la persona que debía traernos la comida, la bebida y el hielo mientras rodábamos en la presa.
   Que las provisiones se nos irían consumiendo mucho mas rápido de lo que pensábamos.

Pero bueno, tampoco quiero aburrirles. Obviemos los mosquitos del tamaño de portaviones, los pasos nocturnos alrededor de las casetas que las actrices y la ayudante de dirección aseguraron escuchar, y que me obligó a montar guardia machete en mano toda la noche, o las bolsas de basura improvisadas disfrazadas de bolsas donde guardar mi ropa limpia y los permisos de rodaje...

¿Qué decirles? ¿Que vomité en el viaje de vuelta? ¿Que me dió una lipotimia debajo del árbol de Casandra rodando una de las escenas y tuvimos que parar el rodaje? ¿Para qué?



   Lo importante volvió a ser el factor humano. Éramos como siempre un leve equipo de rodaje, formado por nueve o diez personas. Algunos habituales y familiares, que habíamos compartido un año de nuestras vidas rodando aquellos "Días Vacíos".
   Pablo García Gallego a los mandos de su cámara, con esa capacidad impresionante para operarla. Alguien que, pese a su juventud, ya no tiene que demostrar nada a nadie, porque su talento está ya más que acreditado.
   Samuel Dávila a cargo de la producción, Dani Mendoza al sonido, Cami Mendoza, haciendo de todo, maquillaje, claqueta, ayudantía. Paco Perdomo, el incansable jefe de eléctricos de Sonovisión.
   También los nuevos fichajes, como Alba Cabrera y Danny O´Brien. Se sumaron al grupo familiar y al segundo día parecía que habían estado allí siempre en nuestros rodajes anteriores. Siempre pendientes de lo que hacía falta para el equipo de cámara y la producción.
Y Damián Hernández. Damián, amigo, sin ti, muy dificil. Seguramente nos hubiéramos comido unos a otros la segunda noche en plan walking dead sin tus hamburguesas.

   Y las actrices.
Con Cristina Piñero , después de un largo y dos cortos sobran palabras. No es ya su maravillosa capacidad interpretativa, sino también su implicación total con la producción. De hecho, si hoy tenemos este cortometraje en las manos es gracias a ella.



   La pequeña Sol Mendoza, en nuestra tercera película juntos, que ya con sus trece años cuenta con una filmografía en el cine canario que muchos licenciados de la EAC quisieran para sí mismos.

 

Y dos felices descubrimientos para mi. Yazmina Guerra y Saida Fuentes, con las que no había trabajado anteriormente.
Nunca he sido de hacer castings a los actores y actrices. Nunca me ha gustado hacer pasar a nadie por situaciones incómodas y menos si no hay dinero de por medio,
Así que me dejo llevar muchas veces por la intuición. Algunas veces esta intuición no ha funcionado, pero la gran mayoría de las veces sí, y en esta ocasión no se equivocó.



frame de "La Otra"

   Más allá de un gran talento interpretativo, cosa que a ambas les rebosa por los poros de la piel, está ese buen rollo en el set y fuera de él. Esa sociabilización e integración con el resto de un equipo que ya nos conocíamos todos entre nosotros, que éramos como una pequeña familia ya.
   El saber adaptarse e improvisar a las necesidades que un rodaje extremo como éste demandaba.

Yamina Guerra
 

   Ambas buscaron un hueco en sus agendas para venirse desde Madrid para rodar nuestra historia.
Y en éso pensaba yo en mitad de aquella lipotimia acostado con los ojos cerrados con los pies levantados bajo el árbol de Casandra.
   En que yo había arrastrado hasta allí a un equipo de rodaje, en condiciones extremas, y ahora les estaba fallando a todos.
   Así que desde el suelo seguí dirigiendo la película. Pablo tiraba los planos y me los enseñaba después en el visor de la cámara. 
-"Si no puedo seguir, tienen que terminarla sin mi eh Pablo"- le susurraba yo al oido.



Un poco de azúcar y de zumo de piña me permitió seguir.

   Rodar de noche, a las tres de la madrugada, no dormir, no comer, soportar los cuarenta grados, que desde las 10 de la mañana ya nos castigaban, la escasez de agua... Supongo que todo se parecía un poco a como se harán las películas después del holocausto nuclear por parte de los cineastas supervivientes.



   Pero bueno. Me van a permitir que me quede por un lado con la parte artística, y por otro con esta reflexión que me escribió Saida después de regresar a la civilización:

  
  
-"Imáginate la misma experiencia con gente chunga... A esa no sobreviviríamos!!"-

Nos vemos en el cine.


  

 


lunes, 13 de junio de 2016

"El Pan Nuestro"; cine desde las vísceras.

   
   Para mi, que estaba contando los días que faltaban para poder asisitir al esperado estreno en salas del mediometraje "El pan Nuestro", dirigido por mi amigo y compañero Tonono González, el haber recibido hoy el encargo de editar un trailer de dicho trabajo, ha sido una alegría inmensa,

   Una alegría doble, porque eso me ha permitido por fin ver la película de Tonono.

Así que aquí va, en caliente, desde las vísceras.

Para empezar, cualquier película en la que lo primero que vemos es a alguien cantando La Internacional ya casi que me ha ganado como espectador para el resto.
Rojo que es uno, mira, que le vamos a hacer.

   No me voy a detener en pormenorizar ningún análisis purista desde ningún punto de vista cinematográfico, ni a hablar de planos, ángulos, montaje ni nada de eso.

   No. Porque esta película está hecha desde dentro, desde las tripas, desde el corazón, y eso me ha hecho verla alejado de cualquier otra consideración que no sea la de un espectador visceral.

Tonono, amigo, has hecho la película que yo siempre quise hacer, desde mi adolescencia, desde que vi por primera vez el Novecento de Bertolucci. Nosotros teníamos una guerra civil que los italianos no tuvieron, y aquí en Canarias pasaron muchas cosas que nadie había contado... hasta ahora.

Tonono González en "El Pan Nuestro"

    Podría decir que la ambientación es cojonuda. Uniformes , fusiles, vestuario... pero tampoco me voy a detener en eso.

Destacar el trabajo actoral. Maravillosa Pino Luzardo, Madariaga, genial como siempre, el propio Tonono... todos hacen su trabajo más que bien, mas allá de lo simplemente correcto. 
   Pero sin desmejorar a nadie, me quito el sombrero con Cristo Quintana. Construcción de personaje se llama eso y lo demás es bobería. El falangista asesino que no es mas que un pobre diablo mejor retratado que he visto en mucho tiempo.

Cristo Quintana

   A pesar de sus 45 minutos de duración, "El Pan Nuestro" se me queda corta. Basta leer entre líneas, detrás de cada escena, en el subtexto de cada plano, para ver esa gran epopeya que su director nos quiere contar. 
   La gran película sobre la guerra civil en Canarias. Para contar todo lo que quería, Tonono hubiera necesitado dos horas mas y unos cuantos miles de euros mas. Y todos sabemos como se hacen las cosas por estas tierras, sin presupuesto, sin dinero, sólo con amor a lo que haces y ganas incontrolables de contar tu historia.



Y "El Pan Nuestro" es eso, ganas de contar una historia, además una que pasó de verdad. 
"El Pan Nuestro" es compromiso social y político.
"El Pan Nuestro" es cine. Cine de personajes y situaciones.
Cine Canario de ése que no se hace porque no mola, porque se entiende. Que no mola porque habla de algo, porque hay mensaje, intención... denuncia social, posicionamiento ideológico.
No mola en festivales como el de Las Palmas porque es cine clásico, narrativo, bien fotografiado, bien interpretado, con un guión y todo...

   Bueno, me voy a hacer el trailer que es lo que tengo que hacer, y callarme la boca, antes de que empiecen a quemar cruces gigantes delante de mi ventana, o me vengan a buscar de noche para darme el paseillo... como en "El Pan Nuestro"...

No sin antes repetir mis felicidades mas sinceras a Tonono. 
Tío, me ha encantado. 
Vale que a mi la bandera roja me puede, pero de verdad que me ha encantado.

Por cierto, si quieren ver "El Pan Nuestro" sólo tienen que acercarse al Monopol los próximos 22 y 23 de este mes.
Les aseguro que merece la pena.

miércoles, 1 de junio de 2016

La esperanza está en la tele

   
El otro día fui a buscar al colegio al niño, y por el camino me crucé con un tipo al que no había visto jamás.

-Eh adiós Almodóvar, que saliste el otro día por la tele...-

   Me había visto en el "Bregando Historias" , documental de Nacho Bello que había emitido la TV Canaria esa misma semana.

Después supe que el tipo en cuestión era un limpiacoches que se sacaba unos eurillos en el aparcamiento cercano. O sea, un tipo sin ninguna vinculación con el cine canario, pero que se había tragado el docu por la tele.

   Este domingo, también por la TV Canaria , se emitieron los cortometrajes del catálogo, entre los que estaba nuestro "Nadie".
   Un par de días después me llegó este e-mail desde el ente televisivo.




¿10.000 espectadores?
A los mas que hemos llegado proyectando en salas es a llenar una sala y media del Monopol, o sea, unos 330 espectadores, y la gran mayoría de ellos eran primos, amigos , novias y familiares de los miembros de los equipos de rodaje.

Volvemos a lo mismo.
Si queremos una industria necesitamos un público que pague. El sector del tomate está subvencionado, pero es que luego hay gente que compra tomates. O el subvencionar el sector automovilístico, pero es que hay gente que después compra coches. Subvencionar un cine que nadie va a comprar es tirar el dinero de los contribuyentes.

Si conseguimos que el público consuma nuestro cine, empezaremos a sentar las bases de una industria que nos permita vivir de esto, y para eso necesitamos que el dinero público no se inyecte, como se ha hecho hasta ahora, en la fase de producción, sino en la fase de exhibición.

¿De qué ha servido todos estos años darle 30.000 euros a un tipo para que haga su corto? La mitad de las veces no se le pagaba a nadie, y solo servía para que ese director destacara y se marchara fuera, dejando atrás a la gente que le ayudó y que sigue sin comer de su trabajo.

Y si garantizamos con dinero público unas leyes proteccionistas para nuestras obras, eso sería una normativa común, que beneficiaría a todo el mundillo al mismo tiempo, mientras que seleccionar a tres o cuatro tipos (que siempre eran los mismos por cierto) y darles 30.000 euros a cada uno sólo les favorecía a esos cuatro.

Cuota de pantalla en salas de cine y en parrillas televisivas.
Y se ha demostrado que el público nos vería.
Joder, 10.000 personas nos vieron y eran las 12 de la noche.

   La televisión tiene el poder de re-encauzar los gustos de sus telespectadores.
  Si mañana empezaran una campaña de apoyo al juego de la petanca, y lo promocionaran, y lo emitieran en un horario aceptable, a la gente le empezaría a gustar la petanca.

Hace veinte años la tele emitía clásicos en blanco y negro de Fritz Lang en Prime Time y la gente las veía. No las ponían porque la gente las viera. La gente las veía porque las ponían.

Si hubiera voluntad política podríamos, en un par de años, quizás en una década, empezar a colocar cimientos de una industria cinematográfica en nuestras islas.

Quien mas se acercó fue Iván López con su desgraciadamente desaparecido programa "Objetivo en Corto" en Antena 3 canarias.
Consiguió acercar nuestras obras a unos espectadores más allá de un público endogámico.
Fueron tres temporadas en las que fueron in crescendo en espacio y en audiencia. 
La cuarta temporada hubiera sido la hostia.

Pero bueno. 
   Nos sentaremos a esperar la guagua mientras nuestra TV Canaria sigue emitiendo películas del Oeste de serie B por un tubo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

"Los Días Vacíos" en Tenerife


   A partir de este viernes 27 y durante todo el fin de semana hasta el Lunes incluido , TEA Tenerife espacio de las Artes proyectará nuestra pequeña película "Los Días Vacíos".

   Los horarios serán el viernes 27, sábado 28 y domingo 29, dos pases cada día, a las 19 y 21:30 h. y el lunes 30, un único pase a las 20h.

   Yo, por desgracia, no podré asistir. Ya saben, algunos de nosotros tenemos que trabajar para vivir. No todos, pero sí algunos.

   Y créanme que me jode, porque esta es la copia buena, corregida tanto de imagen como de sonido, así como los retoques en after effects que necesitaba la cinta, con respecto a la que presentamos en Las Palmas el mes pasado.
   Y si a eso le sumamos la calidad de proyección que ofrece el TEA, (que hoy hicimos la prueba de proyección y se caga la perra) pues eso, que me quedo con la magua. 

Pero bueno. Les atenderán allí y darán la cara por nuestro trabajo los actores Iván Álamo, Raguell Santa Ana y Cristina Piñero, tres de los cuatro protagonistas de la peli.

   Con la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria como telón de fondo, "Los Días Vacíos" se revela como una radiografía de la juventud canaria que, durante la década de los noventa del pasado siglo, trata de sobrevivir y salir adelante sin comprender el mundo que les ha tocado vivir.
Llegamos a los personajes de esta historia en ese momento crítico en el que la vida te obliga a dejar atrás la adolescencia y asomarte al abismo del mundo adulto.


"Los Días Vacíos", plagada de referencias autobiográficas, trata tanto de acercarse a un público joven, capaz de identificarse con las vivencias de los personajes, como de apelar a la nostalgia de mi propia generación, aquellos que tuvimos 20 años en los 90´s.


Hemos dedicado un año de nuestras vidas tan sólo en rodarla, y dura una hora y treinta y ocho minutos... 
   Espero que les guste, y si no, pues nada ¿qué le vamos a hacer?

miércoles, 11 de mayo de 2016

El Debate de cine en Vértigo. Estéril... o no.

   

   
   Ayer noche, en el Club de La Provincia, se celebraba por parte de la Asociación de Cine Vértigo la proyección de los cortos ganadores de las cinco ediciones anteriores del concurso Visionaria Concepto de Ciudad.

   A la proyección le seguía un debate a cinco sobre el Estado del Cine Canario.

   Lo cierto es que me sorprendió mucho que me invitaran a estar en esa mesa de debate, ya que yo nunca he tenido ninguna vinculación con Vértigo ni con Visionaria.
Aunque quizás haya sido por eso. De cualquier forma, gracias a Vértigo por invitarme y felicidades por esos ya seis años de Visionaria.

   La mesa estaba compuesta, además de éste que les habla, por Claudio Utrera, crítico de cine y ex director del festival de Las Palmas, Natacha Mora de CCER, Cris Noda de Microclima y Pedro Carballido del Cluster Audiovisual.



He de confesar que a priori no me apetecía demasiado el tema. Otro debate igual que siempre, con los mismos argumentos, un debate que habremos tenido ya mil veces en la barra de mil bares con una birra en la mano, con la esterilidad que ello conlleva.

Pero bueno, fui y he de admitir que la variedad de los componentes de la mesa hizo que la charla fuera interesante, aunque se acabó demasiado pronto. Una horita mas y hubiéramos llegado a algo más que al mero planteamiento de la situación.

   Como director independiente, independiente sin medias tintas, yo no estaba allí en representación de ningún sector. Sólo de mi mismo, y jamás se me ocurriría en erigirme en representación de los independientes autorpoducidos sin que nadie me haya otorgado ese cargo.
    En esa tesitura, no esperaba encontrar calor ni coincidir en mis planteamientos con ninguno de mis contertulios.
Defender el fuerte en solitario es algo a lo que estoy acostumbrado, como Markov en "beau gest", que puso a los muertos en las almenas.

Contra todo pronostico, encontré un mínimo de cercanía en los planteamientos en Claudio Utrera, alguien a quien yo siempre había situado en el extremo opuesto del terreno de juego.

Y lo de siempre. La falta de Industria.
¿Se busca realmente sentar los cimientos de una industria cinematográfica en nuestras islas o no? No me quedó claro al final.

Yo defendía que las políticas públicas seguidas hasta ahora no habían funcionado. Para mi resultaba una obviedad, y Natacha coincidía con la premisa.
   Desde mi punto de vista, la inyección de dinero público en la fase de producción durante mas de quince años no ha dado como resultado una industria.
Solo conseguía que algunos directores pudieran rodar sus cortos, destacaran en festivales, y los mas afortunados dieran el salto a otras tierras dejando aquí a los que les habían ayudado a destacar.
Si, ayudado, la palabra es correcta, porque a pesar del dinero público, en aquellos cortos muy poca gente cobraba por su trabajo, porque el presupuesto no llegaba para pagarles.

   Pedro defendía que aquellas políticas sí que estaban construyendo industria, que empezaba a verse "cierto tejido industrial" justo en el momento en el que desaparecieron las ayudas.

Pedro, amigo, ni en cien años hubiéramos creado industria por ese camino.
Cuando dices "cierto tejido industrial" ¿a que te refieres?
Industria es mercado, y mercado es consumo. Un público consumidor del producto que nosotros ofrecemos, que pague por él, y haga circular la economía del sector. ¿Donde está ese público que consume y paga? ¿Donde estaba en 2011 cuando se acabaron las ayudas?

Sin eso, no hay industria.

Por eso mi planteamiento giraba en torno a la exhibición y la distribución. Creo firmemente que el camino pasa por inyectar ese dinero público no en la fase de producción, sino invertirlo en una cuota de pantalla tanto en los cines de nuestro archipiélago como en las televisiones.

Natacha me preguntó que de que serviría eso si no se producían obras. 
Obras siempre va a haber. Las ayudas desparecieron y hemos seguido rodando, y gracias al abaratamiento de los costes y la revolución digital, cada vez con un acabado mejor.

En esa situación, reclamo una normativa proteccionista que "obligue" a nuestra televisión autonomica a comprar y emitir (en un  horario digno plis) cine canario. Que imponga a nuestros cines una cuota de pantalla de cine canario.
De esta forma, sería mucho mas facil arriesgarte a producir sabiendo que en taquilla tienes una oportunidad, y también sería mas facil conseguir inversión privada para tu proyecto, ya que tu película estará protegida en las taquillas.

Quizás así, un día, alguien pase por el Monopol y en vez de entrar a ver "Desafío Mortal 18" vea el cartel de una película canaria en el escaparate y le de por entrar. Y ahí es nuestro turno. Currarnos buenas historias, buenos actores, un buen acabado, para que ese espectador no salga espantado da la sala y vuelva a entrar en una peli canaria.

Desde este punto de vista, creo que el dinero público es de todos, tuyo, mio, y de la señora ciega que vende cupones y que nunca podrá ver cine, pero el sistema hace que su parte del presupuesto se destine a cine. ¿Y por qué? ¿para que nosotros hagamos nuestras pelis con su dinero, y una vez acabada se la enseñemos a nuestras novias y a nuestras madres, en un acto absolutamente onanista? ¿O para que destaquemos con dinero público y nos contrate la Warner y nos vayamos a rodar en inglés sin subtítulos?

No. Ese dinero es para crear industria, y a eso debe ser destinado hasta el último céntimo. Así dejaríamos atrás, en un par de décadas esta losa amateur que nos presiona el pecho. Y la maquiulladora podrá vivir de esto, y el sonidista pagar el alquiler, y los actores y actrices no tendrán que servir copas en bares ni hacer de teleoperadoras.

Y lo cierto es que, ni en la época de bonanza económica y de las ayudas, existía un sector cinematográfico. Los profesionales del sector vivían de la publicidad, nunca del cine. Y ahora ya ni eso.

Cris defendía lo contrario.Que no todo el dinero público debe generar beneficios, y que ese presupuesto debe dedicarse a la protección del patrimonio cultural, a formación etc etc.

Bueno. NOSOTROS somos el patrimonio cultural. Las personas, SIn nosotros no hay patrimonio. Protéjannos.
¿Y la formación? ¿Formar cineastas, cámaras, sonidistas etc etc que después tendrán que cargar bloques en la construcción o aprender a hacer mojitos?

Cierto. No todo el dinero púbico tendría porqué generar beneficios, pero... ¿No es eso lo que pretendemos? ¿No llevamos desde los 70 reclamándole a las instituciones esta industria? ¿No queremos vivir de esto? ¿pagar nuestras hipotecas con el fruto de nuestro trabajo?
¿Creen que a los directores nos gusta no pagarle a nadie? ¿Esa sensación de estar siempre de prestado? ¿Esa peregrinación por bares y cafeterías tratando de convencer a los hosteleros de que nos dejen rodar en sus localizaciones? ¿Ese rodar a todo correr porque a las 12 se abre el comedor al público?

Para eso necesitamos una industria, Y para esa industria necesitamos un consumidor que pague.
Todo lo demás está muy bien, pero no crea mercado.

O el dinero público sirve para crear ese mercado, para acercar al público a nuestras obras, o seguiremos machacando azúcar y hierba huerto para los mojitos.