domingo, 13 de septiembre de 2020

La Trilogía de la Soledad de Josep Vilageliu

 

Todo empezó con "Página en Blanco" (2018).

Josep Vilageliu es un realizador visceral, impulsivo, podríamos llamarlo un creador involuntario.

Dudo mucho que aquella mañana de domingo de hace ya dos años, cuando nuestra conversación informal telefónica germinó en un guión de apenas un folio y medio, que rodamos cuatro días después bajo el improvisado título de "Página en Blanco", Josep supiera que estaba iniciando su Trilogía de La Soledad, que ahora se cierra con esta última obra que materializamos la pasada semana y que va a llevar el por razones obvias evidente título de "Después del Diluvio" (2020).


Entre ambas está "Teatro de Sombras" (2018), la que para mi es la mejor obra (hasta la fecha) de Josep Vilageliu, el cuál involuntariamente, al igual que en sus "Naturalezas,,,", aquella serie de cortometrajes ("Naturaleza muerta, Naturaleza viva etc etc...) ha dado unidad, cohesión y continuidad, casi a modo de planteamiento, nudo y desenlace a tres cortometrajes que a priori nada tenían que ver entre si, ni en su origen, ni en su desarrollo previo.


Pero así son las cosas en el Cine Leve. Nada nos pertenece, ni la trama, ni el mensaje, ni el resultado final. Todo le pertenece a La Película,como un ente propio independiente de sus creadores.


Cuando hicimos "Página en Blanco" le insistí a Josep que llamara a la actriz Cristina Piñero. Ya se lo había comentado muchas veces, que si la tenía ahí al lado en La Laguna, que si se apuntaba a un bombardeo, y, lo mas importante, que era un pedazo de actriz como la copa de un pino. Josep por fin me hizo caso, y durante el rodaje de "Página..." apreció todas las cualidades en ella que yo le había nombrado.


Así que la fichó también para su siguiente proyecto, "Teatro de Sombras" rodado apenas dos meses después de "Página..." y empujado por esa poderosa e incontenible inercia creativa que solo el Cine Leve se puede permitir.

En "Página..." Josep había llamado al actor Norberto Trujillo, otro actorazo apasionado por la creación cinematográfica sí o sí, y le pidió repetir en "Teatro de Sombras".

Y cuando este verano Vilageliu se planteó el rodaje de un guión que había escrito antes de la pandemia, pues llamó a ambos para los roles principales, ya que el Cine Leve es principalmente un acto de lealtad y fidelidad a tus principios, a tu gente.

Y así nació "Después del Diluvio".

"Página...", que iba a ser en su génesis un relato sobre las nuevas tecnologías, creció con vida propia ante nuestros ojos, mientras la improvisábamos, transformándose en una profunda reflexión sobre la soledad.  Cristina y Norberto empiezan siendo una pareja normal en la primera mitad del metraje, hasta que el personaje de Norberto desaparece y nos encontramos en la segunda mitad de frente con la soledad del abandono, con una Cristina sola encerrada en casa con su hija pequeña, una casa que la aprisiona, sin poder salir de ella, por mucho que lo desee.

"Página en Blanco " (2018)


"Teatro..." iba a ser un film post apocalíptico. Una mujer, Cristina, pide ayuda a través de una radio, buscando algún ser humano que la acompañe en su soledad post fin del mundo.

Pero la película creció fuera de nuestro control, y la radio se vuelve un elemento anecdótico y lo post apocalíptico apenas se sugiere sutilmente. Lo interesante de "teatro..." es su reflexión sobre la soledad. Cristina empieza sola en una casa sin poder salir de ella, tal y como terminó en "Página en Blanco".

"Teatro de Sombras" (2018)

   En su soledad, ve fantasmas, recuerdos de un pasado feliz y desgraciado al mismo tiempo, en el que el personaje de Norberto no está ya con ella, pero ella puede verle, reviviendo emociones intensas. La película termina como empezó, con ella buscando a alguien, llamando, necesitando dejar atrás la soledad.

Y entonces llegamos a "Después del Diluvio" (2020). 

Josep quería grabarla en un museo, rodeado de objetos, una pareja que paseaba por los pasillos atestados de cosas obsoletas. Pero por involuntarios motivos de producción, el guión traslada la trama al exterior de una casa rodeada por un jardín en estado de semi abandono, una casa que bien podría ser la misma de "Teatro de Sombras".

"Después del Diluvio" (2020)


En esta ocasión, Cristina sigue sola, paseando por el jardín abandonado, y de pronto reaparece Norberto, tratando de convencerla de que una vez él la quiso, de que en otro tiempo estuvieron juntos, ( ¿en los tiempos de "Página en Blanco"? ), pero Cristina ya no lo recuerda, o no lo quiere recordar, porque se ha acostumbrado a la soledad. 

"Después del Diluvio" (2020)


   Consiguió salir de la casa en la que Josep la encerró al final de "Página..." y la mantuvo cautiva rodeada de los fantasmas de sus emociones durante "Teatro...", y ahora no quiere volver a entrar. Se asoma a los ventanales iluminados por el sol y se ve a si misma reflejada en los cristales, como si estuviera dentro sin estarlo realmente. El Sol que hace reflejar los ventanales es el mismo que cegaba al espectador cada vez que la puerta exterior de la casa de "Teatro de Sombras" se abría para dejar salir a algún personaje, donde desapareció el recuerdo de Norberto dos años antes.

Norberto Trujillo en "Teatro de sombras" (2018)


Y así se cierra el círculo, un círculo que empezó a dibujarse antes de una pandemia que indudablemente ha influido en su finalización. O quizás Josep es un visionario, que planificó películas sobre el confinamiento, la soledad, el estar en una casa encerrados, incluso antes de que el virus irrumpiera en nuestras vidas. Si es así, "Después del Diluvio" nos dice que todo esto pasará, pero que seguiremos solos rodeados de sombras en mitad de un jardín abandonado.


Y todo esto, de manera involuntaria. Una obra construida con coherencia interna sin buscarla, visceralmente. No es Rojo, Azul y Blanco, no es Naturaleza Viva, Muerta etc, no había nada planeado de antemano, y que las circunstancias de la vida hizo que el equipo técnico y artístico repitiera en las tres ocasiones.

 Solo es el creador involuntario, el maestro haciendo uso de su talento y creatividad imposible de coartar porque no le debe nada a nadie, ni si quiera al espectador.

Quizás algún día alguien haga un análisis distinto del que yo he hecho de esta Trilogía de la Soledad, pero yo viví las tres películas desde dentro, desde su gestación hasta su materialización.

Y créanme, sé de lo que hablo. 

Habrá que convencer a Josep de, algún día, proyectar los tres cortometrajes seguidos e invitar al escaso público que aún nos sigue a hacer su propio análisis. 

Creo que merece la pena.



lunes, 10 de agosto de 2020

Cuatro amigos, una bici y noventa selecciones

 

Intentar hacer cine de terror y que sea algo original es casi imposible.

Ya está todo dicho ¿no? Vampiros, Hombres Lobos, muertos vivientes, yo que sé... lo que se te ocurra ya lo ha hecho alguien antes...

¿Entonces? ¿Cómo hacer un cortometraje de terror que destaque sobre los demás? ¿Que sea diferente?

Pues huyendo de los típicos clichés. ya saben... niñas vestidas de blanco, casas encantadas mal iluminadas, cabañas en bosques sin cobertura, noches tormentosas con relámpagos, guiones enrevesados con previsibles scream jams subidos de decibelios....

Y precisamente esto, huir de los clichés del género, es lo que convierte a NOM, un pequeño pero maravilloso cortometraje de terror, en una pieza perfecta que destaca brillantemente entre otras obras del mismo género.


Su director, el grancanario Ángel Hernández sabe lo que hace, sabe a que juega y con qué juega, y consciente y voluntariamente huye de esos clichés clásicos para re-dibujar el género, y dejarnos pegados a la butaca en los apenas diez minutos de metraje que tiene el corto.

¿Y cómo lo hace? Pues tendrán que ver el corto, que ya les digo, merece la pena cada segundo invertido en su visionado, pero Hernández tenía dos opciones: Una, la paja mental, lo onírico, incomprensible, lo abstracto, lo "si no lo entiendes es problema tuyo" tan tristemente de moda últimamente... 

O dos, una segunda opción valiente, (que es la que ha tomado el realizador), que consiste en apostar por una idea sencilla, entendible, simple en su concepto pero poniéndola en escena de forma potente, con imágenes poderosas, bien construidas cinematográficamente hablando, y con una premisa que en principio se aleja hasta el lado opuesto de a lo que el género nos tiene acostumbrado, para ir cambiando de tercio y llevándonos poco a poco y de forma casi matemáticamente calculada al horror final.


Y es aquí donde NOM acierta de pleno. Primero escapando de esos clichés manidos de los que antes hablábamos. No hay niñas vestidas de blanco, ni casa encantadas. Todo sucede de día, no hay ningún monstruo en la oscuridad...

No. Aquí hay un ciclista, una bicicleta, y unos exteriores bucólicos. 

Elementos simples, para nada extraordinarios, pero que en manos de Ángel Hernández y su equipo, componen un brillante e inteligente cóctel terrorífico que te atrapa y no te suelta, incluso bastante rato después de terminada la película.

Un equipo, por cierto, formado por amigos. Ni un solo actor "profesional" en elenco. Pero nadie lo diría viendo a su protagonista, Diego Higuera, que clava su papel magníficamente con un primer plano de duras facciones que devora la cámara.

En el apartado técnico no hay fisuras. Se trabaja con lo que se tiene, y se aprovechan los recursos al máximo por escasos que estos sean, demostrando algo olvidado en estos últimos años de nuevo totalitarismo elitista (donde o rodaste con una arri alexa o ni te inscribas en los festivales), y es que se puede hacer algo muy muy pero que muy bueno sin tener demasiado. Manuel Peña firma una fotografía funcional, mas allá de lo simplemente correcto, donde se adivina un trabajo impresionante de etalonaje, y lo hace con una pequeña cámara casi doméstica.

Cuatro amigos, una DSLR, sin sonido directo (todo a base de sonido en postpro), y mucho talento y creatividad han sido suficiente para llevar a NOM a la cifra de 90 selecciones, nacionales e internacionales, y sospecho que este número puede aumentar mientras escribo estas lineas.

Un pequeño corto que no ha necesitado de red one ni black magic para conquistar el circuito de festivales, auto-producido, con un presupuesto de apenas 500 pavos, y lo mas importante: Auto-distribuido, sin recurrir a distribuidoras elitistas ni hostias, sino pasando uno mismo las tardes frente al ordenador revisando festivales y deadlines.

Y ahí están esas 90 selecciones, dos nominaciones a los Méliés de Plata y 10 premios como diez soles.

¿Molins de Rei (Calificador Meliés de plata), Hard: Line (Alemania, calificador Meliès de plata), Telluride Horror Show, Portland Horror Film Festival, Horrible Imaginings (Tops USA)?

Por ejemplo...



¿Y todo esto sin ayudas del gobierno? ¿Sin distribuidora oficial?

Es el doble triunfo del talento sobre la nueva dictadura elitista. Es el David Narrativo que derrota, por un lado, a ese Goliath pedante y creído, convencido de que su forma de hacer cine es la única que vale, y por otro a la barrera invisible de esas exigencias técnicas cada vez mas contrarias al espíritu de aquella revolución digital que democratizó el cine a principios de este siglo, y de la que todo artista se enamoró con aquel aire de libertad que trajo el digital y al que ahora pretenden hacernos renunciar.


Y todo esto, con solo cuatro colegas y una bicicleta... Ya te digo....


P.D: Aquí les dejo el link al trailer. Que lo disfruten...

https://vimeo.com/341016364




viernes, 3 de julio de 2020

No entiendes nada



   Imagínate que tú eres un pibe que quiere hacer un corto ¿no?

Curras en el Burger king por una miseria, pero sabes que lo tuyo es lo otro. 
Tienes una idea cojonuda para un guión, y ahí, entre hamburguesa y nugget , pues lo escribes.

Sabes que es un buen guión.
No has dirigido nada antes, esa es la verdad. 
Ese sería tu primer corto de verdad, pero bueno, has hecho algunas cositas amateurs ahí con tus colegas, y a tu madre le encantaron, por cierto.

Pero esta idea es buena, y no quieres hacerla en plan cutre, porque sería desperdiciarla. 
Alguien te dice que hay ayudas económicas de las administraciones culturales para hacer cortos, y se te ilumina la cara.
Buah, te bajas las bases de internet y te pones ahí a leerlas.
 La verdad es que no entiendes una mierda de lo que has leído.

De entrada tienes que estar dado de alta doce meses previos, como productora audiovisual o algo así, así que ya no.

Te preguntas ¿Quién pollas está dado de alta de forma continua en el audiovisual, si no hay industria ni mercado, ni los cortos dan dinero?

Tendrás que buscar una productora que te presente el proyecto, pero claro, no conoces ni al tato. 
¿Quién se va a arriesgar con un empleado del burger king?

Y lo entiendes.
Lees en las bases cosas sobre avales bancarios, o no te adelantan el dinero,o que solo te subvencionan un tanto por ciento del corto, y que la productora tiene que poner el otro tanto por ciento.

O sea, poner pasta para un cortometraje, un producto que no tiene retorno económico, que lo mas que conseguirá será, si es muy bueno, ganar algún festival y recaudar dos o tres mil napos.

¿Quién se va a meter a producirte, teniendo que poner dinero en un producto que per se, por su naturaleza de obra corta, no va a producir beneficios?

Avales bancarios, gastos no justificables, igic, irpf... rodar con tu dinero a ver si luego te lo devuelven... No entiendes nada, pero lo achacas a que eres nuevo, a que no has rodado nada, y que no conoces el mundillo, así que debe ser normal...

¿Y si te das de alta como productora?
Pagas una pasta en seguro autónomo durante doce meses, y luego a lo mejor ni te dan la ayuda...

Piensas si esa es la mejor forma de crear industria. 
Te das cuenta de que no hay "majors" en Canarias a las que acudir con tu guión bajo el brazo, que vives en una región periférica en la que no hay industria cinematográfica, fragmentada y lejana.
Y no lo entiendes.

No es un largo lo que quieres rodar. es un corto. La base, la cantera, los cimientos de la (im)posible industria. 
No entiendes porqué no apoyar a los nuevos talentos facilitándoles las cosas a la hora de empezar.

Piensas que, yo que sé, diez o doce mil pavos tampoco es tanto. Con eso haces tu corto. 
Joder, pues dámelos y déjate de rollos. 
Si me apruebas el guión y el proyecto, dame los putos doce mil euros, y yo te traigo facturas justificables por esos doce mil. 
Pero si me enredas con avales bancarios que nadie me va a dar, con altas autónomas que no me puedo pagar, si tengo que convencer a alguien de que ponga dinero por adelantado en un proyecto ,sabiendo que en los cortos no hay retorno, porque no es un producto comercial... Si me das la ayuda cultural y la tengo que declarar en el irpf, y luego en la declaración  del año que viene tengo que pagar casi lo mismo que me diste...

Pues tío, me lo pones difícil para arrancar.
Un amigo tuyo que se lleva dedicando a esto 20 años, te dice que no solo para arrancar, sino también para acelerar, coger las curvas...

Mira, no entiendes nada. Si pones una bases que se entienden como si aquí en Canarias hubiera una industria audiovisual establecida, cuando no la hay, lo que haces es frenar el crecimiento de esa industria.

Hombre, ojalá hubiera asociaciones audiovisuales, o clusters, que lucharan y pelearan con las administraciones para hacerlas entender que el cortometraje es la cantera, el pilar, los cimientos, y que por eso hay que apoyarla y facilitarle las cosas lo mas posible... Sí, ojalá hubiera asociaciones de esas...

¿A lo mejor es que esto está pensado para que los mismos de siempre, los dos o tres que se han establecido, se lo lleven todos los años, y claro, si esos mismos, son los que forman parte de las asociaciones... Cómo van a pelear por cambiar las cosas? 
   Pero eso tú no lo sabes aún, porque eres nuevo... un pardillo, vamos.

Bueno, siempre puedes seguir currando en el Burger y con lo poco que ganas, rodar el cortito con tus colegas...
O no, mejor pasa de rodarlo.
Total, si no entiendes nada hoy, que estás empezando... ¿Cómo vas a llegar a ningún lado?

Sigue con tus Nuggets, anda...




viernes, 12 de junio de 2020

Sin censura, sin respuesta


    "Lo que el viento se llevó"...
Lo de retirarlo o no, lo de poner un letrerito avisando al principio...

Es un debate muy viejo.

Era el año 1996, en una habitación de un pequeño hotel en Las ramblas de Barcelona.
Varios dibujantes de cómic, entre los que se encontraban un servidor y mi amigo Eduardo González, discuten acaloradamente.

Las autoridades españolas habían secuestrado una publicación francesa llamada Hitler=SS.
Se trataba de un cómic creado por Jean-Marie Gourio en los textos, Philippe Vuillemin en los dibujos, que consistía básicamente en chistes de judíos.
Dudoso gusto, poca gracia, bastante irrespetuoso y, este es el quid de la cuestión, rayando la apología del holocausto.




Los chistes, que no tenían puta gracia, esa era la verdad, (aunque quizás algún que otro mierda neo nazi se descojonaría leyéndolo), estaban inspirados en su primer capítulo, "El Tren de la felicidad", en un hecho casi real.
El grupo de judíos no sabe que ese tren les lleva a Auswitchz, y durante el trayecto marginan y maltratan a uno de ellos que es homosexual.
La historia, de ser real, es demoledora, y podría haber servido, a mi parecer, para un relato serio y dramático, trasmitiendo el mensaje mucho mejor que a través de una historieta humorística.

A esta primera historieta le seguían una buena serie de chistes gráficos de judíos de muy mal gusto.

Yo, a mis 23 años, en aquel hotel de Barcelona, defendí estar de acuerdo con la retirada del cómic y jugué el argumento de la apología del holocausto.
Otros compañeros hablaban de la libertad de expresión.

La Justicia, tanto la francesa como la española, avaló la prohibición, alegando que el contexto, el continente, por llamarlo de alguna forma, era una revista de humor gráfico, entendiendo que este tipo de publicaciones va dirigida a un público mayoritariamente juvenil, de por si sugestionable.

Hoy, 24 años después, creo que seguimos sin respuesta.
¿Derribar estatuas de franquistas o esclavistas? ¿No es también un arte la escultura?
¿Importa que no sea un arte narrativo?
No las destruyamos, pero no las expongamos en la calle, ni en las plazas, porque estamos haciendo apología...

¿"La Lista de Schindler" convirtió en un héroe a Amon Goeth para los nazis que no lo conocían de nada? He visto webs donde se le ensalza como una figura venerable para la ultraderecha.

¿Se burla y trata de humillar "Lo que el viento se llevó" a los esclavos?
No lo creo. Pero si es verdad que trasmite una imagen en la que se blanquea la esclavitud humana, además de explicar la creación del KKK como una reunión de caballeros honrados.
¿La prohibimos?

¿Y "el nacimiento de una nación"? Es, en la práctica, el primer largometraje de la historia del cine, donde se fijan los códigos del lenguaje del cine tal y como lo entendemos hoy. 
Es una basura racista, eso es verdad, pero artísticamente es impresionante.




Claro que ¿Quién decide lo que tiene valor artístico y lo que no? Es un concepto tan subjetivo.

"A serbian film" es una basura sin valor artístico, donde además hay apología de la pederastia. ¿Esa si tenemos derecho a prohibirla y "El Nacimiento de una nación" no?

¿"Raza"? ¿"El triunfo de la voluntad"?
Yo guardo como oro en paño en vhs una película alemana de propaganda nazi sobre el Titanic. Es ridícula y su mensaje de mucho asco, pero artísticamente es muy buena, amén de ser una rareza valiosísima, con escenas que después inspiraron  al mismísimo Cameron, baile de inmigrantes y joyas robadas incluidas.

¿Y por el otro lado qué?
Habrá quien diga que deberíamos prohibir  obras maestras como"Novecento" o "El acorazado Potemkin"...

Libertad de expresión, apología como delito, mal gusto, valor artístico, basura mental, falta de respeto...
Supongo que aún estamos en aquel hotel de Las Ramblas de Barcelona discutiéndolo...


domingo, 17 de mayo de 2020

La última palabra



    Bárbara Harris mira a cámara, guiña un ojo y sonríe al espectador.
Una gran despedida del mundo del cine. 
   Quizás la película, La Trama (1976), en su conjunto no estuviera a la altura como para cerrar la carrera cinematográfica de un genio como Alfred Hitchcock.
   Quizás cerrar con Frenesí (1972) hubiera sido mas glorioso, pero dese luego ese último plano de La Trama resume en apenas unos segundos de metraje el concepto cinematográfico del realizador inglés.

Evidentemente, no lo hizo a propósito. ¿cómo iba a saber Hitchcock que aquella iba a ser su última película? 
De hecho, siguió trabajando en la pre-producción de The Short Night hasta el día de su muerte.

Kubrick también se fue a lo grande. 
Convencido de que aquella era su mejor película, (tal y como le dijo a Terry Semel de la Warner justo antes de morir), decidió acabar Eyes Wide Shut (1999) con Nicole Kidman susurrando "Fuck", y cortando bruscamente a negro.
Podemos traducirlo por un "que les jodan". A la raza humana, oscura e incomprensible, tal y como Kubrick entendía el mundo
Murió mientras dormía antes de estrenarla, pero pensando seguramente ya en la siguiente.




Aunque si he de quedarme con una despedida a lo grande, me quedo con la de Sergio Leone.
Érase una vez en América (1984) no es sólo la obra maestra del director, sino que es una de las grandes películas de la historia del cine. En comparativa, me atrevería a decir que es al cine lo que  El Guernica a la pintura.
   Robert de Niro mira a cámara y sonríe, igual que Bárbara Harris en La Trama, pero esa sonrisa significa todo lo contrario que en la de Hitchcock.
   Todo es una mierda, así que huele las flores.



Leone tampoco quiso que esta fuera su última película. Si creemos lo que cuenta su propia hija, necesitaba un trasplante de corazón, y cuando el médico se lo comunicó, él le respondió: "Ahora mismo es imposible. Estoy preparando una película".

Otros grandes realizadores no tuvieron la misma suerte. 
John Ford se despidió con la mediocre 7 mujeres (1966). 
Orson Welles... vete a saber. Fraude (1973) es su última película en teoría ...o no ...o yo que sé. Filming Otello, Al otro lado del viento.. 
   Pero bueno, para un tipo que hizo una obra maestra absoluta en su primera película sería muy difícil superarlo.

Así que nunca podemos saber cuál será nuestra última película, ni nuestro último mensaje, pero tampoco podemos estar constantemente tratando de hacer obras maestras una tras otra no sea que esa sea la última.
De esa forma haríamos una película cada veinte años, y eso sería tremendamente aburrido. 

Quizás sea mejor seguir la filosofía de Woody Allen. Cuando me muera, tiren mis películas al mar.





martes, 7 de abril de 2020

Cuando un amigo se va


   La noche de ayer la pasé en una camilla del hospital Negrín, con la mascarilla puesta, la vía cogida en vena y esa batita blanca que se amarra por detrás y se te ve medio culo.

Intentando respirar.
-"Coge aire de forma normal, no lo fuerces"- te dice la enfermera.

Todos son muy amables y tratan de adoptar una aparente tranquilidad y simpatía, que se adivina detrás de sus mascarillas. Solo puedo estarles agradecidos. A ellos y a la sanidad pública, que se preocupa de mi, me hace placas, me hace electros, análisis y pruebas del covid19, y a cambio no me pide 30.000 euros que no tengo.

Luego me dejan allí un rato, a la espera de los resultados.
Y les escuchas hablar:
-El señor de 67 años que entró ha fallecido...-
No lo vi, no sé quien era ese señor de 67 años, pero desde entonces empiezas a pensar en él, en mitad de tu confinamiento en camilla.

Y mil cosas pasan por tu cabeza. Sus hijos, su familia, su juventud, las cosas que vio y vivió en su infancia...
Tú estás cerca de los 50, tampoco estás tan lejos de los 67 si tienes en cuenta como se acelera el tiempo, como pasa cada vez mas vertiginoso por tu lado.

Nunca he sido un tipo hipocondríaco, esa es la verdad. Soy de esos que se tiene que estar muriendo con las tripas fueras o no pido hora en el ambulatorio.
Pero, joder, allí en la camilla, siendo asmático , grupo de riesgo y con la que está cayendo...

Entonces piensas en tu propia infancia, en tu adolescencia, en los errores cometidos, y en que esos errores son lo que te han llevado a ser quien eres. Que otros errores u otros aciertos te habrían convertido en otra persona. 
Piensas en tu hijo de 14 años y en que todavía tienes que hacer un montón de cosas, que no te puedes ir hasta que él tenga su vida hecha.
Piensas en tus padres, que  ya pasan de los 70 y que habrán pensado lo mismo con respecto a ti.
Pensé en mis hermanos, e incluso en mi perro. Que suerte tiene Martín, que no sabe nada de nada... solo de sensaciones... comer, hacer pis, salir a la calle, recibir con ladridos de alegría y la cola en movimiento a todo el que entra por la puerta...

Después piensas en las películas que has rodado.
Aquí mismo, en este hospital, rodé parte de mi primer largometraje, hace siete años.
"Crónicas del desencanto" era una historia sobre un grupo de personas que trataba de superar la muerte de un ser querido.

Kubrick no terminó de montar Eyes Wide Shut, porque se murió antes. 
Hergé no terminó Tintín y el arte alfa...

Ese remolino de pensamientos me llevó a acordarme de mi amigo Tupac. 
Mi amigo el documentalista cubano que había fallecido apenas un par de semanas antes, allá en Cuba.
Un infarto fulminante, seguramente vinculado al virus.
Mi amigo era joven, iba en silla de ruedas y la salud deteriorada, pero con unas ganas de vivir y de rodar, de hacer cine impresionantes.

Habíamos coincidido apenas hace cuatro años en el festival de Hendaya, y habíamos encontrado conexión. Hablábamos de cine, de política, intercambiamos nuestras obras...

El mes pasado me salió un curro en un documental en Cuba y avisé a mi amigo de que iba a ir para allá tres semanas. Iba a currar pero seguro que encontraría tiempo para dedicarle.
Se pudo contentísimo. Hablábamos casi todas las noches por messenger, haciendo planes. me iba a enseñar La Habana, el malecón...
Me pidió que le llevara unas medicinas que allí eran muy difíciles de conseguir, y que aquí apenas costaban cuatro euros, y una lista de películas incluyendo mis últimos cortometrajes que aún no había podido ver.

Y luego de pronto, el silencio. Mi último mensaje ya no lo recibió. Yo extrañado, me preguntaba si se había quedado sin conexión a internet. Hasta que recibí la noticia a través de Ángela, la directora del festival de Hendaya.
   En shock, no pude evitar pensar que aún le quedaba tanto por filmar, tantas películas que contar.

Y en aquella camilla, tratando de respirar pausadamente, sin que el aire llenase del todo mis pulmones, pensé en los homenajes póstumos que hacemos cuando se nos va un amigo.
Llenamos las redes de mensajes emotivos que nuestro amigo no puede leer, los incluimos en dedicatorias en nuestras películas, películas que ya no va a ver.
Podemos incluso organizar proyecciones en su memoria, un pase de sus películas en una pequeña sala...

Que absurdo ¿no?. Quizás eso sirva para aliviar el dolor de los familiares, que sientan como queríamos a su hijo, marido, padre... Pero tú estás muerto y ni te enteras.

Y en eso estaba yo pensando cuando llegó la doctora Nayra con los resultados. Simpática y amable... (aquel personaje de mi largo que rodé aquí en este hospital también se llamaba Nayra...pensé yo, al tiempo que me respondí ... ¿y qué tiene eso que ver ahora? céntrate en respirar...)...

No tienes nada. Un ataque de ansiedad. Nervios. Ni covid ni nada de nada. Se qué es dificil dada la situación de confinamiento, pero mantente activo, muévete por la casa, no estés todo el día acostado comiéndote la bola...
Unas horas antes, la misma doctora, al no conseguir pincharme la arteria de la mano para hacerme no se qué prueba dolorosa, me preguntó a que me dedicaba. -Soy realizador audiovisual- le dije. -¿realizador audiovisual? ¿con estos tendones? ¿con estas manos de obrero de la construcción?- me respondió sonriendo...

-venga, para casa, y deja de darle vueltas a la cabeza. Si te falta el aire, respira con tranquilidad por la nariz y lo sueltas despacito por la boca...- me dijo mientras me daba el sobre con el alta.

Salí a la calle , y hacía un sol de verano. Me fui caminando a casa, tranquilo. No estaba lejos, y además me habían traído en ambulancia de madrugada y no tenia ni dinero ni bono para volver en guagua.
Las calles estaban casi vacías, y yo respiraba con normalidad.
Y entonces pensé en todas las películas que aún no he rodado.


lunes, 23 de marzo de 2020

Atentado, de Roberto Chinet. Alégrame el día.


A veces el Cine Canario te da alguna que otra alegría.
Son pocas, la verdad. La mayor parte de las veces suele darte vergüenza ajena, o tristeza, o en su mayoría una rabia que no te cuento.

Pero este no ha sido el caso, mira tú por donde.
Hoy, por cortesía de su director, he tenido la oportunidad de ver en privado "Atentado", el último trabajo del realizador tinerfeño Roberto Chinet.

Chinet, que ya hace dos años dio muestras de su talento y su capacidad narrativa en aquella pequeña joya que fue "El Gigante y la Sirena", ha vuelto a hacerlo.
Un trabajo íntimo, pequeño, una pequeña y preciosa pieza de orfebrería perfectamente ensamblada.

De entrada, su título constituye toda una declaración de intenciones por sí mismo.
"Atentado" trata sobre un atentado. No quiere jugar con nadie ni engañar a nadie, sin trampas narrativas, y aunque sí que es verdad que en un momento dado se juega al despiste,  este "despiste" está totalmente justificado en aras del mensaje principal de la película.

Mensaje por otro lado,  profundo y necesario desde el punto de vista humano y social, al que contribuye poderosamente un montaje ágil, en paralelo, que se divide en dos a partir del planteamiento inicial de la narrativa para reencontrase mas tarde en el climax.

En los aspectos técnicos no hay nada que reprocharle a este trabajo.
Sonido a cargo de Manolo Tricás, en una mezcla que raya la perfección.
Una fotografía, de Ja Doria, cuidada hasta el mínimo detalle.
Una realización ágil, navegando por un clasicismo de quien, a todas luces, se crió viendo ese cine clásico maravilloso que todo cineasta debería haber visto ya antes de ponerse detrás de una cámara.

Todos los aspectos técnicos, maquillaje, arte, vestuario reman a favor de la narrativa de forma mas que efectiva.
Incluso, sin ser amigo de la voz en off como recurso narrativo, debo decir que este caso es uno de los pocos que he visto en el que su uso es un acierto en toda regla, con un discurso central en off sobre la soledad de las personas que contiene en si mismo el mensaje de toda la película.

Y por último, el aspecto interpretativo.
Aquí me tengo que poner de pie y quitarme el sombrero (si tuviera sombrero).

Siempre he dicho que si vas a rodar una historia íntima, emotiva, de personajes que trasmitan emociones, o bien tienes buenos actores que te lo hagan creíble, o mejor dedicarte a otra cosa.

Y es que aquí, tengo que decirlo, se salen todos, los cuatro.
Alba Tonini brilla intensamente con luz propia, adueñándose del personaje de tal forma que llegas a olvidar que es un personaje.
Alicia Rodrey lleva a su "madre" al terreno de lo cercano, de la naturalidad mas que creíble de un personaje difícil por su conflicto interno.
Alba Tonini

Alicia Rodrey

Vicente Ayala roza la perfección, con unos matices contenidos, elaborados, desde lo visceral.
Y Leandro González, al que solo escuchamos en off, clava en sus gestos silenciosos toda la tensión que el personaje demandaba.


Vicente Ayala



Leandro González

Creo que el trabajo de dirección de actores es soberbio, pero se ve que había materia prima desde donde trabajarla.

Y eso es todo. 
Supongo que habrá quien no le guste el corto, quien tenga una opinión completamente distinta a la mía, y es siempre respetable.
Pero creo que nadie objetivamente puede calificar el trabajo actoral como "forzado" o "poco creíble".
El que diga eso está mintiendo deliberadamente, y lo sabe.

Solo me queda felicitar a todo el equipo que hizo posible este corto al que le deseo toda la suerte del mundo y el mejor recorrido posible por el circuito de festivales.
Sin duda, se lo merece.


domingo, 15 de marzo de 2020

Siempre pagamos los mismos


   Un buen amigo mío, uno de los mejores actores que tenemos por estas siete islitas perdidas, me contó no hace mucho una anécdota referente a la vista por la custodia de su hija.

El Juez, para fijar la cantidad respecto a la manutención, le preguntó a mi amigo que en qué trabajaba.
-Soy actor- dijo mi amigo...
-¿Actor?... pues búsquese un trabajo de verdad...

Y a lo mejor no es un mal consejo el del juez. sólo hay que renunciar a tus sueños, a tu pasión, y en muchos casos, para lo que has estado estudiando y preparándote durante años.

Pero, mira, a cambio tendrías un "trabajo de verdad".

En la última crisis, la de 2008, por donde primero recortaron fue por cultura. Total, lo consideran superfluo, pero es porque no lo ven como un "trabajo de verdad", como le dijo el juez a mi amigo.

¿Maquilladores? ¿Técnicos de sonido? ¿Ayudantes de dirección? ¿Actores? ¿Que coño trabajos son esos? venga, venga...

En las tertulias de televisión no oigo mas que hablar, durante este vírico exilio interior involuntario, de liquidez a las empresas, de ayuda a los autónomos, de líneas de créditos...

Claro que hay una masa de personas que trabaja en el audiovisual que no pueden ser autónomos, que son freelance, que se dan de alta cuando tienen actividad, que no es muy a menudo, por cierto. O que esperan por contratos coyunturales, con las administraciones, o con productoras privadas...
¿A eso quién les va a rescatar?

A los que se les ha cancelado el rodaje del mes que viene, o el contrato con el ayuntamiento para aquella actividad o curso...

Siempre pagamos los mismos, porque esta sociedad no valora ni respeta a sus creadores, a sus artistas.

A los que habíamos conseguido  alcanzar ese débil equilibrio, cogido con pinzas, que nos iba a permitir comer los próximos tres meses y luego, ¿luego? pues ya veríamos...

¿Qué hacemos ahora? ¿Nos vamos a buscar un "trabajo de verdad"? 
¿En dónde señor juez, si está todo cerrado?


domingo, 16 de febrero de 2020

Catálogo ¿Canarias? en ¿corto? -2020

   
   No voy a desangrarme tratando de definir de forma exacta lo que debemos considerar "cine Canario" y lo que no, porque es una discusión eterna y estéril.

Pero a pesar de eso, aún reconociendo la imposibilidad de poner negro sobre blanco para definirlo, creo que todos sabemos de lo que hablamos cuando decimos Cine "Canario".

Aquí nos conocemos todos,  sabemos de qué pie cojeamos, y nadie es tonto, creo yo.

Pues bien. El Catálogo Canarias en Corto 2020 tuvo poco de "canario", menos aún de "corto" y, eso sí... se proyectó en 2020.

Poco de canario porque tan solo dos cortos eran claramente identificados como canarios.
Poco de corto porque había mucho de video arte.

Lo vi dos veces. Tanto en Gran Canaria como en Tenerife.
La calidad de proyección del Guiniguada dejó mucho que desear, incluso con ciertos problemas de sincronización del sonido, con diálogos fuera de los labiales.... que ya les vale.

La de La Granja fue muchísimo mejor en imagen y sonido.

Yo lo siento, de verdad, pero es que me aburrí como un perro. Las dos veces.
Fui a La Granja con la esperanza de haber tenido un mal día en la primera proyección, y quizás ver algo que se me había pasado.

Siete cortometrajes.
Bueno, cuatro cortometrajes de ficción, dos videoartes y un documental.

Y he de decir que todos tenían su valor y su calidad, pero, en primer lugar, su visionado en conjunto se hizo interminable, tedioso y un puto coñazo.


Y en segundo lugar, y lo mas importante, es que el tono general es pretendidamente onírico y críptico, y eso, a mi juicio, se aleja del fin último de este programa cultural financiado con dinero público, que no es otro que la promoción del cortometraje canario por festivales nacionales e internacionales.

Y la gran mayoría de festivales siguen siendo de corte de narrativa clásica, donde no encontrarán cabida la mayoría de estos trabajos.
Siempre hay una minoría de festivales alternativos donde los seleccionarán, pero no sé yo si invertir tanto dinero público para eso es algo rentable.

Dos párrafos mas arriba escribí " a mi jucio". Bien, si no se fían de mi juicio valoren las estadísticas, empíricas.
El Catálogo 2019 se fue por los mismos derroteros crípticos y oníricos que este. No tienen mas que comparar los datos de ese 2019 con los arrojados por el Catálogo 2018.
En 2019 sumaron entre todas las obras unas 45 selecciones y 4 o 5 premios, mientras que en 2018, un único cortometraje en solitario obtuvo 9 premios y 50 selecciones. O sea, uno solo del 18 mas que todos juntos del 19.

Y si tenemos en cuenta que de los éxitos conseguidos en 2019, la gran mayoría corresponden a "300 todo incluido" que era el único cortometraje de carácter de narrativa clásica... 
Saquen sus propias conclusiones... o no las saquen si no quieren.

Bueno...

"Las Grietas" y "Grietas" son los dos cortometrajes de este catálogo que usan una narrativa y un lenguaje mas clásico. 

   Están muy bien los dos, aunque me quedo con el segundo, porque creo que la historia de "Las grietas"(Valentino Raffaele Sandoli). ese intento de mostrarnos un instante de una familia cuyo abuelo está a punto de morir, y las grietas familiares entre los miembros de la familia, que se avecina que se terminarán de resquebrajar tras la muerte, pues creo que daba para mas, que podría haber sido mas incisiva, mostrar mas la grieta en vez de solo insinuarla.
Entiendo que esas grietas siempre han estado ahí, y en el momento de la muerte del abuelo deberían intensificarse. Así todo, el corto está muy bien hecho.
El problema es que no es un cortometraje canario. No representa al cine que se hace aquí o por cineastas de aquí, o hecho fuera pero con equipo de aquí.
Es una obra absolutamente peninsular.

"Grietas" (Alberto Gross Molo) fue el que mas me gustó. Fue el último en proyectarse, seguramente en una iluminación mental del programador para tratar de dejar un buen sabor de boca tras el coñazo supino anterior.
Asistimos a las consecuencias de un divorcio traumático sin ver nunca a la pareja que se divorcia, sino desde el punto de vista de los dos hijos de la pareja,  un adolescente y un niño mas pequeño.
Geniales los actores, el ritmo y el mensaje. 
Pero es un cortometraje de la Escuela Catalana....

"Selfie" (Nayra Sanz) me pareció una pieza de video arte más bien larga y bastante pesada. Hay que reconocerle lo poderoso de la imagen y la atmósfera sonora lograda. Pero mi interés por lo que estaba viendo decayó a los 30 segundos de ver lo mismo una y otra vez.

"Los espacios confinados" (Razzak Ukrainitz) es otro video arte con imágenes poderosas, que mezcla animación con imagen real, pero me pasó lo mismo que con "Selfie".  Un videoarte larguísimo y repetitivo que trata de "engañarte" con una mezcla de sonido atmosférica.

"Océano" (Fernando Alcántara), a pesar de ser un cortometraje de ficción, pues me aburrió profundamente. A mi no me llegó para nada el conflicto de la protagonista, que, aunque entendible, resultaba bastante intrascendente por la forma en el que estaba expuesto. También se me hizo largo y repetitivo. El montaje es casi lo peor de este trabajo.

"Fuera de campo" (Pablo Vilas Delgado) es un documental que parte de una buena idea. Mostrar lo que sucede en torno a un partido de fútbol en un terreno rural en algún lugar de Chile.
Nunca vemos el partido en sí lo cual es una idea genial. 
Pero es que se me hizo eterno, deslabazado, arrítmico e inconexo. 
Imagino que esa precisamente era la intención de su autor, pero eso se puede hacer sin aburrir y sin tanto metraje.

Y por último "Zapato Roto" (Domingo de Luis).
Confieso mi debilidad por este trabajo, por su frescura y lo orgánico de su realización.
Sin ser el mejor del catálogo, es el mas cine canario de todos, y presenta una planificación y una puesta en escena envidiable.
    Es el único del catálogo que me hizo buscarle una segunda lectura. Casi imaginé que el Padre y el Niño son la misma persona, y que la trama del Niño es un recuerdo de la infancia de un Padre derrotado por la vida. A esto ayuda sus buenas interpretaciones.
Seguramente no es esta la lectura que quiso ofrecer su director, pero a mi me gusta entenderlo así.
Quizás, por ponerle un pero, hay algo caótico en su montaje que, o bien dificulta su comprensión, o bien, como a mi, puede despertar otras lecturas mas profundas.

¿Conclusiones?
Ustedes mismos.

Nadie ha salido a reconocer el fracaso de distribución del catálogo anterior, y nadie lo hará el año que viene.
Nadie ha aleccionado a los comités de selección de cara al catálogo en su fin último como herramienta de promoción en festivales, y no como un conjunto de cortos que a ti te guste como espectador.

En Tenerife un espectador preguntó a los realizadores que si "ellos pensaban en el espectador mientras estaban creando" o que si "sobrevaloraban al público" creyendo que no tienen porqué hacer un cine mas entendible.
Desde el escenario le respondieron que el cine puede ser entretenimiento pero también puede ser arte... olvidándose de dos cosas: Una, que lo entretenido también puede ser arte, al mismo tiempo. Y dos, que aparte de arte y entretenimiento, el cine también puede ser medio de comunicación, para trasmitir ideas y valores.

Como anécdota, añadir que en la proyección de Las Palmas, cuando empezó el último corto "Grietas", pues que esa cinta empieza con un set -piece antes de los créditos del título. ¿No? O sea, que hay una escena, luego el título, y luego sigue el resto del corto.
Pues el público vio la escena pre-titulo, y cuando salió el título empezaron a aplaudir, pensando que eso era el corto, que ya se había acabado...

Seguramente como era el último, la gente estaba deseando que terminara de una vez aquella tortura, tortura de la que cortos como "Grietas", "Las Grietas" o "Zapato roto" no son responsables.
   De hecho, solo en mi hemiciclo de asientos en el Guiniguada pude contar siete deserciones de espectadores que abandonaban la sala a la mitad del evento.

Sinceramente, espero equivocarme y que este catálogo sea un éxito en premios y selecciones. Y lo deseo porque el cine canario se juega mucho en esto, aunque los dos mejores cortometrajes de este catálogo tengan de cine canario lo que yo de esquimal.

No se me ofendan... que tenemos la piel muy fina últimamente...






martes, 11 de febrero de 2020

De plátanos y Parásitos


   El cine surcoreano vivió una época, allá entre los 70´s y los 80´s, en la que sus obras eran de una calidad pésima, y sus pelis no valían un pimiento.

Sin embargo el domingo pasado Párasitos, del director surcoreano Bong Joon-ho, se alzó con los Oscars a la mejor película, mejor guión, mejor film de habla no inglesa y mejor director.

Podríamos quizás pensar que es un caso aislado, que el tipo consiguió hacer una peli buenísima ahí de carambola, pero lo cierto es que el cine surcoreano ha ido alcanzando en las últimas décadas unas altas cotas de calidad, con obras tan impresionantes como "Encontré al diablo" o "Memorias de un asesino".

¿Y cómo, se preguntarán, se pasa de una filmografía nacional patética a romper los Oscars en apenas un par de décadas?

Pues con medidas proteccionistas que, a principios de los 90`s, alentaron la producción propia, protegiéndola a través de cuotas de pantalla en los cines y en las televisiones, garantizando así la visibilidad comercial de la obra autóctona.

Es decir, que si por ley, las salas de cine tienen que proyectar un tanto por ciento de películas autóctonas, eso incentiva la inversión privada, ya que el tiempo en taquilla está garantizado, así como los derechos de compra por parte de la televisión.

Así que Corea del sur, en vez de dar ayudas directas a producción, para que los directores coreanos hagan sus películas o sus pajas mentales visuales, de espaldas al público, prefirieron incentivar la producción de otra forma, de manera que se acercara al público, que es, a fin de cuentas, el que paga.

Porque subvencionar un mercado sin consumidores es un poco absurdo ¿no?
Subvencionamos el sector del tomate, pero claro, es que después hay gente que compra tomates, que lo consume...

¿Quién consume el cine canario?

Dale un plátano a un canario un día, y comerá ese día, incentívale para que plante, y recolecte plátanos y comerá toda la vida... o algo así...

Pero no, aquí seguimos apostando por un modelo que está ya mas que demostrado su fracaso a la hora de crear industria.

Seguimos dándole un plátano a un director concreto, para que triunfe y se vaya fuera a rodar en inglés sin subtítulos, o en coreano, visto lo visto...

Y si. se podrán hacer buenas obras así. Pero por ese camino no crearán jamás una industria estable, que nos permita comer, pagar el alquiler o la hipoteca...

Pero bueno ¿A quién le importa?


sábado, 1 de febrero de 2020

Reivindicando espacios



   Anoche, último día de este Enero que estrena nueva década, se proyectó en el Café D´ Espacio de la capital grancanaria una sesión de cortometrajes canarios de la mano de los realizadores Manolo Dauta y Bárbara Aguilera. 




A la misma hora pero en la isla de enfrente, en el Instituto de estudios Hispánicos de Canarias en el Puerto de la Cruz, se proyectaban tres cortometrajes de Josep Vilageliu, militante de ese cine leve que a fuerza de resistir por necesidad ha perseverado por convicción, tal y como confesó el actor Norberto Trujillo, reconociendo la influencia de la filosofía leve en el rodaje de su primer largometraje, rodado en Gran Canaria el pasado año. (¿habrá una segunda generación de leves?)




   El café D´Espacio, para quien no lo conozca, es una pequeña cafetería cultural en el barrio de Tomás Morales de Las Palmas, que, con un limitado aforo no mayor de 30 o 40 personas, suele acoger proyecciones y actos culturales casi outsiders, fuera del circuito cultural oficial.
Pequeñas mesitas redondas donde apoyar tu birrita, y una pantalla desenrollable donde visionar los cortometrajes.

El Instituto Hispánico es ligeramente mas grande, pero también se defiende con sus sillas de tijera en una sala cultural alternativa, donde, de cuando en cuando, se proyectan obras canarias de fuera del circuito comercial.

Sitios pequeños, alejados de la espectacularidad oficial de los guiniguadas o los agueres.

El realizador suelta sus palabras de presentación a un público que no está a mas de dos metros de distancia, sin micrófono, ni lejanas últimas filas de anfiteatros.
Los cortos suelen ser obras mínimas, leves, rodados desde esa maravillosa carencia de medios que les confiere una imperfección hermosa y una frescura que no sueles encontrar en esos cortos tan cuidados de los festivales pre goya.

   Manolo Dauta en su presentación de ayer reivindicó estos espacios culturales cercanos, próximos al público, como alternativa a tener que ir a verlo todo al Cuyás.

Y es para reflexionar. 
Estas proyecciones de estos magníficos trabajos, que sin pena ni gloria engrosarán la larga lista de cortos vistos, consumidos y olvidados, coincidió en el tiempo con el anuncio a bombo y platillo por parte de CCER (o como se llame ahora) de no sé qué acuerdo sobre fondos europeos para el cine canario, no sé qué del clúster y de las asociaciones y otras noticias que me resultan tan lejanas ahora mismo, como si habláramos no ya de dos ligas culturales distintas, sino casi que de dos deportes diferentes.

Viendo los cortos de Bárbara y Manolo, y con la mente puesta en la proyección de Tenerife a esa misma hora, no pude evitar mirar hacia atrás en el tiempo. 
¿Cuántas proyecciones como esa, en cafés y bares, habré visto ya?
¿Qué ha pasado con todos esos trabajos?
¿Viajar al pasado y poder ver que cine se hacia en Canarias en el 2006, 2009 o 2011?

Y no me refiero al cine oficial de esos años, aunque tampoco es que sea fácil su re-visionado.
Me refiero a este cine off, outsider, que no existe para las administraciones.
Alguien debería conservar toda esta monumental obra digital, mas allá de los catálogos oficiales, o todo se perderá cuando nuestros ordenadores se queden obsoletos y nuestros discos externos se corrompan y ya no se puedan conectar a ningún equipo moderno.

¿Quién va a hacerlo?

sábado, 14 de diciembre de 2019

Estrenamos levemente


El próximo viernes 20 de Diciembre, a las 19.00h, en la Sala de proyecciones del Museo Elder de la capital grancanaria, ofreceremos al público los pre-estrenos de dos leves cortometrajes canarios.

Si, no nos rendimos. Seguimos tocando el violín mientras se hunde el barco.

"Viajeros" del coleguita que les habla, abrirá la sesión.
Con sus doce minutos de metraje, el corto nos presenta la historia de dos mujeres, una adolescente y una anciana, ambas víctimas en cierta forma por igual de la violencia de género estructural,  que coinciden en una guagua.

Interpretada por Nicole Díaz, Yldaura Suárez, Víctor León y Luis Serrano.

Cine leve en estado puro, de ese de "vamos a rodar algo por mis cojones sí o sí".

Después se proyectará "Jana" de Esteban Calderín.
Con 17 minutos de metraje, "Jana" es la historia de una niñera adolescente  de familia humilde que va a cuidar a la hija pequeña de una familia adinerada.
Interpretada por Ariadna Izquierdo, Cristina Piñero, Cristo Quintana y José Tabares.
Esta última obra de Calderín sigue la estela de sus anteriores trabajos, fiel a su estilo y a su homenaje constante a los géneros cinematográficos puros.

La entrada costará 4 euros, que ni es dinero ni es nada.

Es probable que estos trabajos pasen sin pena ni gloria en el panorama cinematográfico de nuestras islas, pasando a engrosar las filas de cortos vistos, consumidos y olvidados, devorados por la vorágine vertiginosa del mundillo audiovisual, con toda su prisa por ver un trabajo que en dos semanas ya será viejo.

O quizás no. Quien sabe.

Pero lo importante es que resistimos. Al pie del cañón, defendiendo el fuerte.
Resistimos a la escuálida respuesta de las admnistraciones oficiales. A la endogamia de las asociaciones y los "clústeres". A las piedras del camino que te hacen sentir que nada de esto vale la pena ni tiene sentido.

Bueno. Que se me va la pinza.
Que si lo que quieren ver es películas espectaculares, vayan a ver la nueva de Star Wars, pero si quieren ver ese pequeño y humilde milagro que es hacer cine independiente sin medios en Canarias... pues, ya saben, el viernes a las 19.00h en el Elder.


jueves, 5 de diciembre de 2019

Un nuevo y un viejo catálogo. Criterios, fracasos y reflexiones...


   
   Ayer se anunciaba por parte del Gobierno de Canarias los siete cortometrajes que formarán parte del nuevo catálogo Canarias en Corto 2020.

No he visto ninguno de los trabajos seleccionados, así que no puedo aún hablar con conocimiento acerca del criterio de selección de este año.

Pero lo que si puedo es reflexionar, ahora que está a punto de terminar la distribución del anterior catálogo, sobre los criterios de selección del año pasado y sobre sus resultados.

Lo cierto es que en el Catálogo 2019 brilló por su ausencia la coherencia y el objetivo principal del propio catálogo como herramienta de promoción del cine canario en el circuito de festivales.

Hagamos balance. 
Así, por encima, los trabajos que conformaron el catálogo 2019 no suman entre todos mas de 40 selecciones y 4 o 5 premios,
Si lo comparamos con el Catálogo 2018, en el que tan solo uno de los trabajos de ese año anterior acumula por si mismo 50 selecciones y 9 premios, creo que podríamos decir que por definición, los criterios de selección del 2019 fueron erróneos, y por extensión, el catálogo 2019 ha sido un fracaso en toda regla en su objetivo último de promocionar el cortometraje canario por el mundo.

Y ya después de ver aquel catálogo 2019 lo avisé aquí mismo, en este mismo blog.

Que los trabajos eran propuestas demasiado radicales, salvo alguna honrosa excepción.

Que el cortometraje de narrativa clásica sigue priorizando en la mayoría de festivales nacionales e internacionales. 

Que las propuestas experimentales, sin desmerecer en absoluto sus valores, apenas encontrarían hueco en el panorama mas allá de festivales temáticos muy concretos.

Que el programa Canarias en Corto, como propuesta financiada desde el dinero público, tenía la obligación y la responsabilidad civil / cultural de no malgastar esas balas.

Y sobre todo, que la responsabilidad recaía sobre quien eligió a los miembros del comité de selección y les permitió que sus gustos personales y preferencias por lo onírico y lo críptico nublaran el objetivo último del programa como herramienta de promoción. 

Que quienes quiera que fueran los que seleccionaron el catálogo 2019, se fueron para su casa dejándonos el marrón de mover un catálogo complicado, que, a los resultados me remito, no ha conseguido en su conjunto superar en selecciones ni premios a un único trabajo del catálogo anterior a ese.

¿Puedo decir que yo tuve razón hace un año en lo que decía?
No, no... imposible, yo soy el loco solitario, el desequilibrado que raja, el pesao que siempre está con lo mismo... ¿Cómo iba a tener yo razón en nada?

Eeeeeh... ¿Otra vez?

Treinta y pico o cuarenta selecciones y cuatro o cinco premios en su totalidad, frente las cincuenta selecciones y nueve premios de un único cortometraje del año anterior.

¿Quedó claro o lo escribo otra vez?

Y ahora tenemos a las puertas un nuevo catálogo para promocionar el corto canario en este 2020 que se avecina.
Esperemos que hayan tomado nota en Canarias Cultura en Red, aunque sinceramente, lo dudo.

Pero hay una cosa que me preocupa mas. Y es que si el Lobby del Cine Críptico Experimental se hace fuerte en el Catálogo como se ha apoderado del Festival de Cine de Las Palmas en su sección canaria (festival financiado con dinero público también como el catálogo,  catálogo que era casi el último reducto que le quedaba al cine narrativo canario)... pues entonces la llevamos clara.
Si se suceden los fracasos como el de este 2019, puede ser que cierren el grifo y volvamos a tener que comernos nuestros cortos con papas y proyectarlos en asociaciones de vecinos.

Esperemos que no. Esperemos que me equivoque y este 2020 sea diferente. Por el bien de todos.