miércoles, 21 de septiembre de 2016

"El Intocable Juli". La película que no se hizo.

   
   Si tecleas "El Intocable Juli" en el Google lo más que te aparece son muchas entradas sobre un torero, un tal "El Juli", algunas menos sobre la peli "Intocable" , ésa francesa del tipo en silla de ruedas, y como mucho tres o cuatro sobre la novela de James Aldridge.

   Leí esa casi desconocida novela durante mi adolescencia, sacada de las estanterías repletas de libros de mis padres, y no la había vuelto a leer desde entonces.
   Ayer, buscando algo con lo que entretenerme leyendo sentado en un banco del parque mientras mi hijo jugaba el campeonato de futbol callejero del mundo mundial a muerte total, volví a sustraerla sibilinamente de la misma estantería. (Mamá, seguro que ni te diste cuenta de que la cogí).

   Ahora, tras cerrar el libro veinte años después de haberlo leído por primera vez, me sorprenden dos cosas:

Primero, que no entiendo como no se ha hecho una película de esto. He buceado en la red buscando una posible adaptación y no aparece nada de nada. Y es que la trama lo tiene todo. Un juicio de esos cojonudos con un discurso final que ríete tú de "Impulso Crminal" o "Matar a un ruiseñor", un crimen, unos personajes cojonudos etc etc. Todos los elementos necesarios para apasionar al espectador.

Y segundo, que pese a que la novela, escrita en los 70, está ambientada en los años 30 en una pequeña localidad de Australia, su discurso universal está de plena actualidad.

¿Recuerdan aquella canción de Ducan Dhu que decía algo así como "en la sombra mueren genios sin saber de su magia"...?

Pues eso.
Juli es un adolescente brillante, con unas dotes artísticas fuera de lo común, que tiene la mala suerte de nacer en un mediocre y triste pueblecito de Australia habitada o bien por paletos y palurdos, o bien por fanáticos religiosos.

   ¿Que nos dice Aldridge? Que si Juli hubiera nacido en otro punto de planeta, su talento natural hubiera resaltado imponderablemente y podría haberle llevado muy lejos, pero que en una sociedad mediocre, envidiosa, enferma, ignorante, sin mas valores que los establecidos desde la tradición mas obsoleta, los genios como él están condenados a trabajar en la carnicería del pueblo.

¿Les suena?

   Ya les digo. Discurso universal donde los haya, que trasciende las épocas y los lugares.

Quizás si Aldridge, como Juli, en vez de nacer en Australia lo hubiera hecho en Nueva York, hoy tendríamos esta película como un clásico del cine.

Me encantaría rodarla yo, si es lo que están pensando, pero ¿Quién tiene dinero para eso?

En fin. Seguiremos esperando.
Mientras tanto, pueden leer la novela, si quieren.
James Aldridge escribió veintitantas novelas más, algunas muy buenas, como este Intocable Juli, pero casi nadie sabe ni quien es.

Ahora , el tal El Juli, a juzgar por Google, es mas conocidillo... 



miércoles, 24 de agosto de 2016

La Punta del Iceberg de David Cánovas

  
   Hoy he podido al fin visionar la ópera prima del tinerfeño David Cánovas, su debut en el largometraje con la película La Punta del Iceberg, basada en la obra teatral del mismo título de Antonio Tabares.

   No he podido ver la obra antes de la película, cosa que me hubiera gustado, pero me resulta curioso que a pesar de su puesta en escena focalizada casi en una única localización, un edificio de oficinas, la cinta de Cánovas consigue hacerte olvidar su origen teatral.

   Cualquiera que haya trabajado para una gran empresa, no importa el sector ni la actividad, puede sentirse identificado con esta trama de abusos empresariales, de malas práxis por parte de jefes y encargados, las presiones y los malos rollos, y sobre todo, con la escena en la que los empleados hablan casi a la cámara, casi interpelando al espectador, mientras repiten viejos mantras que todos hemos escuchado (y pronunciado) alguna vez: "Con la edad que tengo ¿quien me va a contratar? ¿a donde voy a ir? Sólo me queda tragar" "Si hay que hacer mas horas pues las hago" "En todos lados es así".

   La historia arranca con los suicidios de tres empleados en la sucursal de una gran empresa, y con el encargo de investigar dichos suicidios a una alta ejecutiva de la empresa, interpretada por Maribel Verdú, lo cual no es mas que una excusa argumental para que desfilen ante nuestros ojos toda esa fauna humana que podríamos encontrar en cualquier centro de trabajo.

   Desde el punto de vista técnico, la película está muy bien realizada. Cada plano está pensado milimétricamente a través de una planificación demasiado perfecta, a la que sin embargo, a mi juicio, le falta frescura, como si su director estuviera siempre preocupado por hacer lo académicamente correcto sin desmelenarse nunca.
   De hecho, hay una escena concreta, en la que la investigadora entrevista al jefe de recursos humanos, que está realizada mediante un traveling circular perfecto técnicamente, pero que a mi entender está fuera de contexto. Y es una pena, porque el diálogo de esa escena es magnífico.

   La fotografía es también correcta, quizás esa tendencia al frío en los despachos resulta demasiado obvia, pero consigue lo que para mi es uno de los grandes aciertos de la película, y que no es mas que trasmitir esa sensación (que todos los que hemos sido empleados de una empresa grande hemos sentido, o nos han intentado hacer sentir) de que no existe vida mas allá de la puerta de la empresa. Que el mundo se acaba ahí, y que fuera, en la calle, no hay mas que un abismo de niebla y nada.
Una atmósfera conseguida al cien por cien. 




   El guión cuenta con escenas y diálogos brillantes, como el ya citado del jefe de recursos humanos: "la maquina de chocolatinas de la planta baja tiene problemas de autoestima", pero otras me resultaron falsas, como el diálogo en la cafetería con el camarero.
El ritmo narrativo es el adecuado y la trama se desarrolla correctamente hasta el climax, quizás éste sí que un poco prolongado para mi gusto.

Los actores están todos geniales, Carmelo Gómez, Fernando Cayo, y también Maribel Verdú, aunque si he de ser sincero, a pesar de ejecutar su personaje mas que correctamente, siento decir que no me la creí en ese papel de ejecutiva agresiva que se nos revela en su escena de entrada, y que luego no se mantiene durante el resto del metraje, ni siquiera aceptando su evolución dentro de la trama.



   Así todo, este punta del iceberg es principalmente una película de mensaje, un mensaje que a pesar de cierta confusión inicial, se nos revela al final de la cinta clarito clarito como el sol de mediodía. Hacer lo correcto. Ser fiel a los principios, aunque sea a costa de poner en peligro tu estabilidad laboral.
Los principios solo tienen valor si nos mantenemos fieles a ellos aún cuando eso nos perjudique.

Así que es de agradecer que se hagan películas como ésta. Cine social, que buena falta nos hace en esta época en la que vivimos.

Bueno, en esta época y en cualquier otra.
  

lunes, 22 de agosto de 2016

Los violines del cine canario, "Calle Cloverfield 10" y la industria de marras

   
   Una vez dije en una entrevista que hacer cine en Canarias era como tocar el violín en el Titanic.
Ya saben. Hacer arte mientras todo se hunde.

    El discurso de siempre. Un montón de profesionales del cine que malviven en trabajos que nada tienen que ver con el cine.
   Hablamos mucho de invertir en formación. ¿formación? Ya. Una promoción detrás de otra de estudiantes de audiovisuales que surgen del Politécnico y que luego no encuentran una industria que pueda absorberles en el ámbito de un mercado laboral.

   No hace mucho, en su blog, el cineasta Iván López me difinió como "un francotirador, un cineasta outsider que paradójicamente aboga por la creación de una industria audiovisual en Canarias".

   Ciertamente necesitamos esa industria, y no ya por lo ya citado de la necesidad de crear un mercado laboral que pueda absorber toda esa formación profesional, sino también para que nuestras producciones dejen a un lado ese modus operandi consistente en pedir favores, apelar al altruismo, ese rodar a todo correr porque no tenemos permiso, ese vagabundear convenciendo a los dueños de los restaurantes para que nos dejen rodar en sus comedores y bares, corre corre que a las 12 abrimos al público...

   Dejar atrás esa sensación de estar siempre en deuda con un equipo al que no puedes pagar, y también esa falsa sensación de haber cumplido con ellos cuando les pagas de forma simbólica, cuando lo que realmente hay que hacer es inviable, que sería darles de alta en la seguridad social y firmar contratos...

Pero por otro lado...

No hace mucho estuve hablando con mi amigo Luis Alberto Serrano acerca de sus vicisitudes con respecto a su relación con los productores de su espectáculo musical de "La Movida Madrileña".

   Esa conversación me trajo a la memoria una película que vi hace poco. "Calle Cloverfield 10", ya saben. Seguro que la han visto. Si no es así, les aviso de spoiler.



La película tiene uno de los mejores guiones de los que he podido disfrutar en los últimos años.
   Un fanático de la supervivencia medio flipao rescata a una chica de un accidente de tráfico y la mantiene encerrada en el sótano de su casa, con la excusa de que afuera ha sucedido una catástrofe y es imposible salir al exterior.

   El guión original se titulaba "El Sótano" según creo. En principio uno no debería saber, en aras del suspense, si realmente ha sucedido alguna catástrofe en el exterior, o si el tipo está engañando a la chica para mantenerla allí con él.

"Calle Cloverfield 10" de Dan Trachtenberg (2016) con Mary Elizabeth Winstead y John Goodman

    Pero claro, cuando el guión llega a la industria, los lumbreras deciden convertir el thriller psicológico en la secuela de una exitosa película de extraterrestres llamada "Cloverfield" (Matt Reeves- 2008), pensando que como secuela de un film exitoso se garantizan la taquilla masiva.


  Y es cierto, pero si ya sabes que la peli que estás viendo es la segunda parte de una peli sobre una invasión alienígena, pues ya sabes que sí que pasa algo fuera del sótano, y que el tipo no la está engañando, y así se pierde todo el suspense y la emoción que el guión original desprendía.
   
   Y para colmo, le añaden una mierda de secuencia final, después de salir del sótano, en la que hay una pelea con un alien. Un cantoso pegote artificial que sólo fue añadido para justificar que aquello fuera una secuela y salvar el título.

¿conclusión?
La industria es necesaria para poder comer. Supongo que el guionista de "El Sótano" se fue felíz con un jugoso cheque en el bolsillo, aunque fuera a costa de ver su obra prostituida en aras del mainstream.

   Pero lo cierto es que la libertad creativa de la que gozamos en esta etapa, gracias a la revolución digital, no tiene precio artísticamente hablando.
No hay un productor que nos obligue a cambiar nuestro guión, ni a trabajar con este o el otro, ni a alterar finales o escenas.
Podemos hacer lo que queramos, como queramos... Pienso en los dos largometrajes que he rodado, y sé que nunca hubiera encontrado un productor que me hubiera permitido darle esos finales a mis películas... Y sin embargo ahí están. Dos largos terminados, acabados con total libertad creativa. Eso vale mas que nada en el mundo... ¿o no?...

Hambre física o artística.
Si tuvieran que elegir ¿Con cuál se quedarían?

martes, 19 de julio de 2016

"La Otra" . Rodando al borde del abismo.



“El arte necesita o soledad o miseria o pasión. Es una flor de roca que necesita del viento áspero y del terreno duro.” 

   Esta frase es de Alejandro Dumas, (hijo, creo)... Ya saben, aquello de que las mejores obras nacen del sufrimiento.
   Bueno. Está claro que Alejandro Dumas nunca se fue tres dias de acampada a rodar un cortometraje a la Presa de Las Niñas en pleno verano, con mas de 39 grados a la sombra.
   Yo te cuento si quieres lo que es el terreno duro y el viento áspero, Alejandro.

   Cuando nos montamos en los coches y metimos el equipo en los maleteros no sabíamos que el motor nos dejaría tirados en mitad del túnel de Taurito, y que nos pasaríamos mas de dos horas allí esperando la grua.

   Tampoco sabíamos que al día siguiente fallecería un familiar de un miembro del equipo, concretamente el de la persona que debía traernos la comida, la bebida y el hielo mientras rodábamos en la presa.
   Que las provisiones se nos irían consumiendo mucho mas rápido de lo que pensábamos.

Pero bueno, tampoco quiero aburrirles. Obviemos los mosquitos del tamaño de portaviones, los pasos nocturnos alrededor de las casetas que las actrices y la ayudante de dirección aseguraron escuchar, y que me obligó a montar guardia machete en mano toda la noche, o las bolsas de basura improvisadas disfrazadas de bolsas donde guardar mi ropa limpia y los permisos de rodaje...

¿Qué decirles? ¿Que vomité en el viaje de vuelta? ¿Que me dió una lipotimia debajo del árbol de Casandra rodando una de las escenas y tuvimos que parar el rodaje? ¿Para qué?



   Lo importante volvió a ser el factor humano. Éramos como siempre un leve equipo de rodaje, formado por nueve o diez personas. Algunos habituales y familiares, que habíamos compartido un año de nuestras vidas rodando aquellos "Días Vacíos".
   Pablo García Gallego a los mandos de su cámara, con esa capacidad impresionante para operarla. Alguien que, pese a su juventud, ya no tiene que demostrar nada a nadie, porque su talento está ya más que acreditado.
   Samuel Dávila a cargo de la producción, Dani Mendoza al sonido, Cami Mendoza, haciendo de todo, maquillaje, claqueta, ayudantía. Paco Perdomo, el incansable jefe de eléctricos de Sonovisión.
   También los nuevos fichajes, como Alba Cabrera y Danny O´Brien. Se sumaron al grupo familiar y al segundo día parecía que habían estado allí siempre en nuestros rodajes anteriores. Siempre pendientes de lo que hacía falta para el equipo de cámara y la producción.
Y Damián Hernández. Damián, amigo, sin ti, muy dificil. Seguramente nos hubiéramos comido unos a otros la segunda noche en plan walking dead sin tus hamburguesas.

   Y las actrices.
Con Cristina Piñero , después de un largo y dos cortos sobran palabras. No es ya su maravillosa capacidad interpretativa, sino también su implicación total con la producción. De hecho, si hoy tenemos este cortometraje en las manos es gracias a ella.



   La pequeña Sol Mendoza, en nuestra tercera película juntos, que ya con sus trece años cuenta con una filmografía en el cine canario que muchos licenciados de la EAC quisieran para sí mismos.

 

Y dos felices descubrimientos para mi. Yazmina Guerra y Saida Fuentes, con las que no había trabajado anteriormente.
Nunca he sido de hacer castings a los actores y actrices. Nunca me ha gustado hacer pasar a nadie por situaciones incómodas y menos si no hay dinero de por medio,
Así que me dejo llevar muchas veces por la intuición. Algunas veces esta intuición no ha funcionado, pero la gran mayoría de las veces sí, y en esta ocasión no se equivocó.



frame de "La Otra"

   Más allá de un gran talento interpretativo, cosa que a ambas les rebosa por los poros de la piel, está ese buen rollo en el set y fuera de él. Esa sociabilización e integración con el resto de un equipo que ya nos conocíamos todos entre nosotros, que éramos como una pequeña familia ya.
   El saber adaptarse e improvisar a las necesidades que un rodaje extremo como éste demandaba.

Yamina Guerra
 

   Ambas buscaron un hueco en sus agendas para venirse desde Madrid para rodar nuestra historia.
Y en éso pensaba yo en mitad de aquella lipotimia acostado con los ojos cerrados con los pies levantados bajo el árbol de Casandra.
   En que yo había arrastrado hasta allí a un equipo de rodaje, en condiciones extremas, y ahora les estaba fallando a todos.
   Así que desde el suelo seguí dirigiendo la película. Pablo tiraba los planos y me los enseñaba después en el visor de la cámara. 
-"Si no puedo seguir, tienen que terminarla sin mi eh Pablo"- le susurraba yo al oido.



Un poco de azúcar y de zumo de piña me permitió seguir.

   Rodar de noche, a las tres de la madrugada, no dormir, no comer, soportar los cuarenta grados, que desde las 10 de la mañana ya nos castigaban, la escasez de agua... Supongo que todo se parecía un poco a como se harán las películas después del holocausto nuclear por parte de los cineastas supervivientes.



   Pero bueno. Me van a permitir que me quede por un lado con la parte artística, y por otro con esta reflexión que me escribió Saida después de regresar a la civilización:

  
  
-"Imáginate la misma experiencia con gente chunga... A esa no sobreviviríamos!!"-

Nos vemos en el cine.


  

 


lunes, 13 de junio de 2016

"El Pan Nuestro"; cine desde las vísceras.

   
   Para mi, que estaba contando los días que faltaban para poder asisitir al esperado estreno en salas del mediometraje "El pan Nuestro", dirigido por mi amigo y compañero Tonono González, el haber recibido hoy el encargo de editar un trailer de dicho trabajo, ha sido una alegría inmensa,

   Una alegría doble, porque eso me ha permitido por fin ver la película de Tonono.

Así que aquí va, en caliente, desde las vísceras.

Para empezar, cualquier película en la que lo primero que vemos es a alguien cantando La Internacional ya casi que me ha ganado como espectador para el resto.
Rojo que es uno, mira, que le vamos a hacer.

   No me voy a detener en pormenorizar ningún análisis purista desde ningún punto de vista cinematográfico, ni a hablar de planos, ángulos, montaje ni nada de eso.

   No. Porque esta película está hecha desde dentro, desde las tripas, desde el corazón, y eso me ha hecho verla alejado de cualquier otra consideración que no sea la de un espectador visceral.

Tonono, amigo, has hecho la película que yo siempre quise hacer, desde mi adolescencia, desde que vi por primera vez el Novecento de Bertolucci. Nosotros teníamos una guerra civil que los italianos no tuvieron, y aquí en Canarias pasaron muchas cosas que nadie había contado... hasta ahora.

Tonono González en "El Pan Nuestro"

    Podría decir que la ambientación es cojonuda. Uniformes , fusiles, vestuario... pero tampoco me voy a detener en eso.

Destacar el trabajo actoral. Maravillosa Pino Luzardo, Madariaga, genial como siempre, el propio Tonono... todos hacen su trabajo más que bien, mas allá de lo simplemente correcto. 
   Pero sin desmejorar a nadie, me quito el sombrero con Cristo Quintana. Construcción de personaje se llama eso y lo demás es bobería. El falangista asesino que no es mas que un pobre diablo mejor retratado que he visto en mucho tiempo.

Cristo Quintana

   A pesar de sus 45 minutos de duración, "El Pan Nuestro" se me queda corta. Basta leer entre líneas, detrás de cada escena, en el subtexto de cada plano, para ver esa gran epopeya que su director nos quiere contar. 
   La gran película sobre la guerra civil en Canarias. Para contar todo lo que quería, Tonono hubiera necesitado dos horas mas y unos cuantos miles de euros mas. Y todos sabemos como se hacen las cosas por estas tierras, sin presupuesto, sin dinero, sólo con amor a lo que haces y ganas incontrolables de contar tu historia.



Y "El Pan Nuestro" es eso, ganas de contar una historia, además una que pasó de verdad. 
"El Pan Nuestro" es compromiso social y político.
"El Pan Nuestro" es cine. Cine de personajes y situaciones.
Cine Canario de ése que no se hace porque no mola, porque se entiende. Que no mola porque habla de algo, porque hay mensaje, intención... denuncia social, posicionamiento ideológico.
No mola en festivales como el de Las Palmas porque es cine clásico, narrativo, bien fotografiado, bien interpretado, con un guión y todo...

   Bueno, me voy a hacer el trailer que es lo que tengo que hacer, y callarme la boca, antes de que empiecen a quemar cruces gigantes delante de mi ventana, o me vengan a buscar de noche para darme el paseillo... como en "El Pan Nuestro"...

No sin antes repetir mis felicidades mas sinceras a Tonono. 
Tío, me ha encantado. 
Vale que a mi la bandera roja me puede, pero de verdad que me ha encantado.

Por cierto, si quieren ver "El Pan Nuestro" sólo tienen que acercarse al Monopol los próximos 22 y 23 de este mes.
Les aseguro que merece la pena.

miércoles, 1 de junio de 2016

La esperanza está en la tele

   
El otro día fui a buscar al colegio al niño, y por el camino me crucé con un tipo al que no había visto jamás.

-Eh adiós Almodóvar, que saliste el otro día por la tele...-

   Me había visto en el "Bregando Historias" , documental de Nacho Bello que había emitido la TV Canaria esa misma semana.

Después supe que el tipo en cuestión era un limpiacoches que se sacaba unos eurillos en el aparcamiento cercano. O sea, un tipo sin ninguna vinculación con el cine canario, pero que se había tragado el docu por la tele.

   Este domingo, también por la TV Canaria , se emitieron los cortometrajes del catálogo, entre los que estaba nuestro "Nadie".
   Un par de días después me llegó este e-mail desde el ente televisivo.




¿10.000 espectadores?
A los mas que hemos llegado proyectando en salas es a llenar una sala y media del Monopol, o sea, unos 330 espectadores, y la gran mayoría de ellos eran primos, amigos , novias y familiares de los miembros de los equipos de rodaje.

Volvemos a lo mismo.
Si queremos una industria necesitamos un público que pague. El sector del tomate está subvencionado, pero es que luego hay gente que compra tomates. O el subvencionar el sector automovilístico, pero es que hay gente que después compra coches. Subvencionar un cine que nadie va a comprar es tirar el dinero de los contribuyentes.

Si conseguimos que el público consuma nuestro cine, empezaremos a sentar las bases de una industria que nos permita vivir de esto, y para eso necesitamos que el dinero público no se inyecte, como se ha hecho hasta ahora, en la fase de producción, sino en la fase de exhibición.

¿De qué ha servido todos estos años darle 30.000 euros a un tipo para que haga su corto? La mitad de las veces no se le pagaba a nadie, y solo servía para que ese director destacara y se marchara fuera, dejando atrás a la gente que le ayudó y que sigue sin comer de su trabajo.

Y si garantizamos con dinero público unas leyes proteccionistas para nuestras obras, eso sería una normativa común, que beneficiaría a todo el mundillo al mismo tiempo, mientras que seleccionar a tres o cuatro tipos (que siempre eran los mismos por cierto) y darles 30.000 euros a cada uno sólo les favorecía a esos cuatro.

Cuota de pantalla en salas de cine y en parrillas televisivas.
Y se ha demostrado que el público nos vería.
Joder, 10.000 personas nos vieron y eran las 12 de la noche.

   La televisión tiene el poder de re-encauzar los gustos de sus telespectadores.
  Si mañana empezaran una campaña de apoyo al juego de la petanca, y lo promocionaran, y lo emitieran en un horario aceptable, a la gente le empezaría a gustar la petanca.

Hace veinte años la tele emitía clásicos en blanco y negro de Fritz Lang en Prime Time y la gente las veía. No las ponían porque la gente las viera. La gente las veía porque las ponían.

Si hubiera voluntad política podríamos, en un par de años, quizás en una década, empezar a colocar cimientos de una industria cinematográfica en nuestras islas.

Quien mas se acercó fue Iván López con su desgraciadamente desaparecido programa "Objetivo en Corto" en Antena 3 canarias.
Consiguió acercar nuestras obras a unos espectadores más allá de un público endogámico.
Fueron tres temporadas en las que fueron in crescendo en espacio y en audiencia. 
La cuarta temporada hubiera sido la hostia.

Pero bueno. 
   Nos sentaremos a esperar la guagua mientras nuestra TV Canaria sigue emitiendo películas del Oeste de serie B por un tubo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

"Los Días Vacíos" en Tenerife


   A partir de este viernes 27 y durante todo el fin de semana hasta el Lunes incluido , TEA Tenerife espacio de las Artes proyectará nuestra pequeña película "Los Días Vacíos".

   Los horarios serán el viernes 27, sábado 28 y domingo 29, dos pases cada día, a las 19 y 21:30 h. y el lunes 30, un único pase a las 20h.

   Yo, por desgracia, no podré asistir. Ya saben, algunos de nosotros tenemos que trabajar para vivir. No todos, pero sí algunos.

   Y créanme que me jode, porque esta es la copia buena, corregida tanto de imagen como de sonido, así como los retoques en after effects que necesitaba la cinta, con respecto a la que presentamos en Las Palmas el mes pasado.
   Y si a eso le sumamos la calidad de proyección que ofrece el TEA, (que hoy hicimos la prueba de proyección y se caga la perra) pues eso, que me quedo con la magua. 

Pero bueno. Les atenderán allí y darán la cara por nuestro trabajo los actores Iván Álamo, Raguell Santa Ana y Cristina Piñero, tres de los cuatro protagonistas de la peli.

   Con la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria como telón de fondo, "Los Días Vacíos" se revela como una radiografía de la juventud canaria que, durante la década de los noventa del pasado siglo, trata de sobrevivir y salir adelante sin comprender el mundo que les ha tocado vivir.
Llegamos a los personajes de esta historia en ese momento crítico en el que la vida te obliga a dejar atrás la adolescencia y asomarte al abismo del mundo adulto.


"Los Días Vacíos", plagada de referencias autobiográficas, trata tanto de acercarse a un público joven, capaz de identificarse con las vivencias de los personajes, como de apelar a la nostalgia de mi propia generación, aquellos que tuvimos 20 años en los 90´s.


Hemos dedicado un año de nuestras vidas tan sólo en rodarla, y dura una hora y treinta y ocho minutos... 
   Espero que les guste, y si no, pues nada ¿qué le vamos a hacer?

miércoles, 11 de mayo de 2016

El Debate de cine en Vértigo. Estéril... o no.

   

   
   Ayer noche, en el Club de La Provincia, se celebraba por parte de la Asociación de Cine Vértigo la proyección de los cortos ganadores de las cinco ediciones anteriores del concurso Visionaria Concepto de Ciudad.

   A la proyección le seguía un debate a cinco sobre el Estado del Cine Canario.

   Lo cierto es que me sorprendió mucho que me invitaran a estar en esa mesa de debate, ya que yo nunca he tenido ninguna vinculación con Vértigo ni con Visionaria.
Aunque quizás haya sido por eso. De cualquier forma, gracias a Vértigo por invitarme y felicidades por esos ya seis años de Visionaria.

   La mesa estaba compuesta, además de éste que les habla, por Claudio Utrera, crítico de cine y ex director del festival de Las Palmas, Natacha Mora de CCER, Cris Noda de Microclima y Pedro Carballido del Cluster Audiovisual.



He de confesar que a priori no me apetecía demasiado el tema. Otro debate igual que siempre, con los mismos argumentos, un debate que habremos tenido ya mil veces en la barra de mil bares con una birra en la mano, con la esterilidad que ello conlleva.

Pero bueno, fui y he de admitir que la variedad de los componentes de la mesa hizo que la charla fuera interesante, aunque se acabó demasiado pronto. Una horita mas y hubiéramos llegado a algo más que al mero planteamiento de la situación.

   Como director independiente, independiente sin medias tintas, yo no estaba allí en representación de ningún sector. Sólo de mi mismo, y jamás se me ocurriría en erigirme en representación de los independientes autorpoducidos sin que nadie me haya otorgado ese cargo.
    En esa tesitura, no esperaba encontrar calor ni coincidir en mis planteamientos con ninguno de mis contertulios.
Defender el fuerte en solitario es algo a lo que estoy acostumbrado, como Markov en "beau gest", que puso a los muertos en las almenas.

Contra todo pronostico, encontré un mínimo de cercanía en los planteamientos en Claudio Utrera, alguien a quien yo siempre había situado en el extremo opuesto del terreno de juego.

Y lo de siempre. La falta de Industria.
¿Se busca realmente sentar los cimientos de una industria cinematográfica en nuestras islas o no? No me quedó claro al final.

Yo defendía que las políticas públicas seguidas hasta ahora no habían funcionado. Para mi resultaba una obviedad, y Natacha coincidía con la premisa.
   Desde mi punto de vista, la inyección de dinero público en la fase de producción durante mas de quince años no ha dado como resultado una industria.
Solo conseguía que algunos directores pudieran rodar sus cortos, destacaran en festivales, y los mas afortunados dieran el salto a otras tierras dejando aquí a los que les habían ayudado a destacar.
Si, ayudado, la palabra es correcta, porque a pesar del dinero público, en aquellos cortos muy poca gente cobraba por su trabajo, porque el presupuesto no llegaba para pagarles.

   Pedro defendía que aquellas políticas sí que estaban construyendo industria, que empezaba a verse "cierto tejido industrial" justo en el momento en el que desaparecieron las ayudas.

Pedro, amigo, ni en cien años hubiéramos creado industria por ese camino.
Cuando dices "cierto tejido industrial" ¿a que te refieres?
Industria es mercado, y mercado es consumo. Un público consumidor del producto que nosotros ofrecemos, que pague por él, y haga circular la economía del sector. ¿Donde está ese público que consume y paga? ¿Donde estaba en 2011 cuando se acabaron las ayudas?

Sin eso, no hay industria.

Por eso mi planteamiento giraba en torno a la exhibición y la distribución. Creo firmemente que el camino pasa por inyectar ese dinero público no en la fase de producción, sino invertirlo en una cuota de pantalla tanto en los cines de nuestro archipiélago como en las televisiones.

Natacha me preguntó que de que serviría eso si no se producían obras. 
Obras siempre va a haber. Las ayudas desparecieron y hemos seguido rodando, y gracias al abaratamiento de los costes y la revolución digital, cada vez con un acabado mejor.

En esa situación, reclamo una normativa proteccionista que "obligue" a nuestra televisión autonomica a comprar y emitir (en un  horario digno plis) cine canario. Que imponga a nuestros cines una cuota de pantalla de cine canario.
De esta forma, sería mucho mas facil arriesgarte a producir sabiendo que en taquilla tienes una oportunidad, y también sería mas facil conseguir inversión privada para tu proyecto, ya que tu película estará protegida en las taquillas.

Quizás así, un día, alguien pase por el Monopol y en vez de entrar a ver "Desafío Mortal 18" vea el cartel de una película canaria en el escaparate y le de por entrar. Y ahí es nuestro turno. Currarnos buenas historias, buenos actores, un buen acabado, para que ese espectador no salga espantado da la sala y vuelva a entrar en una peli canaria.

Desde este punto de vista, creo que el dinero público es de todos, tuyo, mio, y de la señora ciega que vende cupones y que nunca podrá ver cine, pero el sistema hace que su parte del presupuesto se destine a cine. ¿Y por qué? ¿para que nosotros hagamos nuestras pelis con su dinero, y una vez acabada se la enseñemos a nuestras novias y a nuestras madres, en un acto absolutamente onanista? ¿O para que destaquemos con dinero público y nos contrate la Warner y nos vayamos a rodar en inglés sin subtítulos?

No. Ese dinero es para crear industria, y a eso debe ser destinado hasta el último céntimo. Así dejaríamos atrás, en un par de décadas esta losa amateur que nos presiona el pecho. Y la maquiulladora podrá vivir de esto, y el sonidista pagar el alquiler, y los actores y actrices no tendrán que servir copas en bares ni hacer de teleoperadoras.

Y lo cierto es que, ni en la época de bonanza económica y de las ayudas, existía un sector cinematográfico. Los profesionales del sector vivían de la publicidad, nunca del cine. Y ahora ya ni eso.

Cris defendía lo contrario.Que no todo el dinero público debe generar beneficios, y que ese presupuesto debe dedicarse a la protección del patrimonio cultural, a formación etc etc.

Bueno. NOSOTROS somos el patrimonio cultural. Las personas, SIn nosotros no hay patrimonio. Protéjannos.
¿Y la formación? ¿Formar cineastas, cámaras, sonidistas etc etc que después tendrán que cargar bloques en la construcción o aprender a hacer mojitos?

Cierto. No todo el dinero púbico tendría porqué generar beneficios, pero... ¿No es eso lo que pretendemos? ¿No llevamos desde los 70 reclamándole a las instituciones esta industria? ¿No queremos vivir de esto? ¿pagar nuestras hipotecas con el fruto de nuestro trabajo?
¿Creen que a los directores nos gusta no pagarle a nadie? ¿Esa sensación de estar siempre de prestado? ¿Esa peregrinación por bares y cafeterías tratando de convencer a los hosteleros de que nos dejen rodar en sus localizaciones? ¿Ese rodar a todo correr porque a las 12 se abre el comedor al público?

Para eso necesitamos una industria, Y para esa industria necesitamos un consumidor que pague.
Todo lo demás está muy bien, pero no crea mercado.

O el dinero público sirve para crear ese mercado, para acercar al público a nuestras obras, o seguiremos machacando azúcar y hierba huerto para los mojitos.

sábado, 9 de abril de 2016

Radiografía del Cine Canario





   Reflexionando aún sobre el documental "Bregando Historias" de Nacho bello, ya saben, ése que habla sobre el cine canario con entrevistas y fragmentos de pelis canarias, vuelvo a la misma conclusión siempre: Demasiado buenrollismo.
 
   En ese sentido, "Bregando Historias" es un cuadro pintado al óleo, estando aún muy lejos de una fotografía, y mucho menos de una radiografía de lo que realmente es el cine canario actual.

Ésa y no otra era la gran pregunta del documental de Trotavistas: "¿Qué es el cine canario?"

El cine canario es muchas mas cosas que el montaje final.

   Es ese colega director que habla mal de ti conmigo, y luego habla mal de mi contigo.

Es esa gente que en privado, sentado en las barras de los bares pone a parir a este y a aquel, y luego, en público, léase facebook, léase debate abierto, defiende una postura completamente opuesta.

El cine canario es ese ego desmedido y enfermizo, ese joderte que los otros rueden cosas, porque se habla de otros durante ese instante y no se te nombra a ti.
Del joderte cuando ves fotos en Facebook del rodaje de otros.

Es también el cine de las sectas evangelistas, del ni vivo ni dejo vivir, del o estás conmigo o estás contra mi.

   Del decirle a una actriz "¿vas a rodar con ése director? Tu misma pero ese tío sólo hace cutradas. Yo sí que soy bueno"


Es salir de una proyección y acercarte a felicitar al director con palabras "me ha encantado, es redonda" y darse la vuelta, seguido de tu troupe de babosos y meones y soltarles, desde tu pedestal, "esto es muy cutre".

Es el cine de sentarte en la butaca, nervioso no sea que lo que vayas a ver sea mejor que lo tuyo, del respirar aliviado si no lo es, y del conato de desprestigio si sí lo es.

Es el cine de la necesidad enfermiza de ser el centro de atención, del complejo de inferioridad dsifrazado tras una extraña máscara de supuesta superioridad.
  Del "¿a que mi rodaje sí que es un rodaje de verdad, no como el corto aquel que hiciste con Fulanito?". Dime que sí, dime que sí.
Del "si estás de mi lado y me besas el ano te meteré en mi película". 


   Es el cine de los trepas, de los me voy a hacer amigo tuyo, de los realizadores que entran como pedro por su casa en la sede del festival abriendo cajones, leyendo listados de cortos presentados, visionando cortos antes de las selecciones.

De los súcubos al servicio de esto y de lo otro. Del pensamiento único, y del ataque personal a las ideas generales y a las voces que discrepan.

Un cine de agentes dobles y capitanes Arañas.
De Trolls anónimos y cobardes, incapaces de dar su nombre al dar sus opinones, porque se avergüenzan tanto de una cosa como de la otra.

Y es también el cine de los directores que se follan a sus actrices, y de las actrices que se follan a sus directores, y no precisamente por amor.

Un cine del que los exiliados a la península se sienten aliviados de haberse alejado.

Y no vi nada de eso en "Bregando Historias"... ¿Para cuando este documental?







lunes, 14 de marzo de 2016

El Loco Solitario

   
   ¿Por qué siempre me quedo sólo defendiendo lo que muchos piensan?

   Es algo que me llevo preguntando desde que estaba en el colegio.
En el colegio, en el instituto, en mi vida laboral... Ya saben... aléjate del sindicalista en público pero pregúntale en privado cuáles son mis derechos laborales...

   Sentados en las barras de los bares con la birra en la mano dicen una cosa, rajan, ponen a parir, defienden sus argumentos, pero siempre en petit comité.

   Luego a la hora de la verdad se callan como putas, aunque lo cierto es que callarse como putas es lo menos indigno que hacen. Lo verdaderamente vomitivo llega cuando se defienden a viva voz o en el puto facebook los argumentos contrarios a los que defienden en privado.

Y siempre soy yo el loco solitario en la sexta planta del almacén de libros.

Eso sí.
  Los "me gusta(s)" por facebook en público y los "olés tu cojones" por privado que no falten... pero echo de menos un poco mas del apoyo a cara descubierta, argumentos a puerta gayola que le llaman, básicamente para no quedar como un Lee Harvey Oswald cualquiera.

Joder, Bruto tenía a sus senadores a su lado, pero al pobre Lee Harvey no le dejaron ni explicarse. 
   Y créanme que lo he sentido, a los Jack Ruby de turno saltándome al cuello antes de que me de tiempo de terminar mis palabras, zafándose de las preguntas directas y respondiendo a cosas que nadie les ha preguntado.

Y la personalización de un argumento general. Llevar en el debate las cosas hacia el "tú, tu trabajo, tu obra,,," cuando nada tiene que ver conmigo, sino con todos. Mas viejo que caminar de pie.

   No sé. Quizás vea yo gigantes donde hay molinos, pero entonces ¿por qué no los veo yo sólo?
Y si son molinos construidos con dinero público entonces con mas razón... Quiero que me digan el nombre de la constructora que hizo los molinos, quiero que me muestren con que tipo de ladrillo se edificó y porqué... entonces y solo entonces veré los molinos.

Deja que los perros ladren amigo Sancho.
(¿sabían que esta frase no aparece en el Quijote en ningún momento? yo me enteré el otro día y lo flipé)

"¿qué decís? ¿que es inútil?¡Ya lo sé! Esta vez me bato sin saber porqué" 
(Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand)








miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué es el cine canario y el subsidio por desempleo

   

Esta mañana, a eso de las 11, sentado en la sala de espera de la oficina de empleo de Arenales, aún en mi cabeza retumbaban las secuelas de la imágenes del documental sobre el cine canario que ayer vi en el Festival de Cine y las palabras del debate posterior.

¿Qué es el cine canario? ¿Qué nos falta para acabar con ese divorcio entre el público canario y los creadores? ¿cuál debe ser el modelo de financiación y producción?

Salvando estupideces como las que tuve que oir ayer como "reúnete con los políticos y pídeles que haya un festival que acoja tu tendencia, en este ya tenemos una línea"... claro, y si hay seis o siete tendencias hay que pedirles a los políticos que financien seis o siete festivales...


Eso, que salvando determinadas estupideces, en mi cabeza se había quedado grabada una imagen del documental. Concretamente una parte en la que dos directores reclamaban que el Gobierno debería concederles algo que ellos llamaron "una especie de beca de estudios"... Algo que les permitiera vivir durante una año sin preocuparse de otra cosa que dedicarse a sus proyectos...

 En eso que me tocó el número... B-94, mesa 31.

-Vengo porque este mes se me acaba la prestación y quería saber si podía solicitar la ayuda por hijos a mi cargo...

-Sí, claro. Como su prestación era con respecto a 25 horas, la ayuda que por 40 horas sería de 426 euros también se calcula con respecto a esas 25 horas... o sea, unos 330 euros al mes...

   Hacer la compra, material escolar... supongo que es inútil explicarle nada, ni siquiera que aunque cotizara por 25 horas, yo trabajaba mas de 40 a la semana, y que esa cotización menor solo era para que el empresario se ahorrara pagar mi seguro social completo....

Una beca de estudios para que durante un año te puedas dedicar a levantar tu proyecto sin preocuparte de otra cosa... ¿y bajo que criterios se otorgarían esas "becas"? ¿bajo los criterios "propuestos" por esa nueva asociación que pretende erigirse como interlocutor válido ante las instituciones que han de concederlas?

¿y por qué no, en vez de eso, de que los contribuyentes nos paguen el alquiler, no luchamos para que las subvenciones se redirijan en otra dirección? Por ejemplo, en una cuota de pantalla en la TV Canaria, o en las salas de cine de nuestro archipiélago...

Así ganaríamos algo de dinero, que después podríamos redireccionar hacia producciones propias mayores, pudiendo a la larga pagar mejor a nuestros equipos, y quien sabes si incluso darles de alta en la seguridad social...

¿O es que creen que a los directores nos gusta NO pagarle a nadie? ¿Creen que nos gusta esa sensación continua de estar de prestado? Ese sentir que el equipo que está allí currando te está haciendo un favor...

Vagabundear por localizaciones pidiendo por favor que te dejen rodar en cafeterías y bares, rueda corre que te corre porque a las 12 abrimos al público...

¿Por qué las ayudas no son concretas y puntuales? Necesito 2.000 euros para alquilar una localización o 3.000 para pagar una postproducción de audio... cosas concretas y puntuales.

No ¿verdad? Mejor una beca de estudios...

-Son 330 euros, pero no puedes pedir el subsidio hasta que pase un mes después de que se te agote la prestación, con lo cual tendrás un mes por enmedio que no vas a cobrar nada...

-Señorita, tengo aún que pagar al estudio de sonido la  postproducción de audio de mi último largometraje...

-¿Qué?

-Nada, pensaba en voz alta...

Una beca de estudios de un año dice... anda y ponte a trabajar...

martes, 8 de marzo de 2016

Bregando Historias. Un documental muy necesario y un debate muy estéril


   Hoy el Festival de Las Palmas nos ha ofrecido la posibilidad de visionar el documental de Trotavista dirigido por Nacho Bello "Bregando Historias" cuyo actor principal es el cine canario actual, su realidad y un poco de su historia, a través de entrevistas con sus protagonistas, actores, directores, productores etc etc.

   Lo primero a destacar es el excelente trabajo documental, casi con un rigor periodístico, dándole igual voz a realizadores de las distintas tendencias cinematográficas de nuestras islas, preocupado por contemplar equitativamente todo el espectro creativo audiovisual, lo que dota al documental de una importancia necesaria en nuestros tiempos.

   Lo primero que pensé fue que, indirectamente, el Festival de Las Palmas daba así voz a todas las tendencias, cosa que no hace en su programación canaria. Y sonreí y todo al pensarlo.

Bueno.

   Salvo un par de detalles sin importancia (como ese set piece final tras los créditos), el documental es perfecto en ritmo, forma y contenido, siendo capaz de trasmitir fielmente la realidad lo mas objetivamente posible, aunque, como sus mismos responsables comentaron, el montaje siempre sesga y el trabajo trata de inclinarse hacia un "buenrollismo" no del todo objetivo, pero, eso sí, sin rehuir la confrontación.

   Confrontación que SÍ que existe es nuestro mundillo. Si que hay esa guerra que se deja entrever livianamente en las entrevistas cruzadas.

Y el debate posterior en el que, como siempre me quedé sólo defendiendo el fuerte, lo sacó a relucir por encima de las buenas intenciones y las palabras políticamente correctas.

   Todos pedíamos respeto por las distintas miradas. A todos les parecía maravilloso que se bregaran distiintas tendencias, y terminaban siempre apelando a la unidad del sector, de que nos uniéramos por encima de nuestras diferencias.

Todo muy bonito, pero que impide que nos hagamos la pregunta clave: "¿Por qué?". 
   Sí, ¿por qué esas diferencias, si todos apelamos al respeto por la mirada del otro? ¿Cuál es el problema? Que cada uno ruede lo que quiera ¿no?... sí, sí, claro, por supuesto...

   Y el "Porqué" no es otro que el reconocimento y el apoyo por parte de las instituciones públicas a determinadas tendencias en detrimento de otras. Y ni esa pregunta, ni mucho menos la respuesta, están presentes en los discursos ni del documental ni mucho menos en el vocabulario de los que se llenan la boca reclamando unidad.

Charla Posterior:

YO: -De lo que no se habla es de la discriminación positiva por parte , por ejemplo, de este festival, de una determinada tendencia perjudicando a otra.

MODERADOR DEL FESTIVAL:- ¿A qué te refieres?

YO:- Pues me refiero a la discriminación positiva por parte , por ejemplo, de este festival, de una determinada tendencia perjudicando a otra.

MODERADOR DEL FESTIVAL: - Bueno, no hay discriminación, lo que hay es una línea de contenidos...

   Me hizo gracia. Lo debió entender a la primera, porque no me expliqué mejor la segunda vez.

Y a eso vamos. Si desde las instituciones públicas, PÚBLICAS, porque el Festival de Cine es una institución pública, se admite que la línea perjudica a un determinado espectro creativo del cine canario ¿Por qué nos piden unidad? 
Si mis objetivos son que el dinero público se destine a cambiar esa línea, y se haga el mismo caso a todas las tendencias, y los objetivos de otros son que se mantenga la misma línea que les favorece a ellos, ¿Como vamos a unirnos y coincidir en objetivos?

Las palabras son muy bonitas, pero tienen un contenido detrás. 
Y lo que me dijeron básicamente fue: "Pues busca otro festival que no tenga esta línea"... Claro , buscáte la vida y móntate tu propio festival y así te pones tus propias películas en él, que es básicamente lo que pasa en el Festival de Las Palmas ahora mismo pero desde la otra trinchera. 

¿Es ésta la gran aportación de esta institución pública a la unidad que se reclama?
Si vieron el documental de Nacho ¿fueron capaces de vislumbrar la situación crítica de todos los creadores y el sector?
Pues si fue así ¿Porque no asumir la responsabildad civil cultural que el dinero público les confiere y ponen su granito de arena para que todos tengamos espacio, voz, igualdad de oportunidades?
Sí, de oportunidades, porque como el mismo moderador dijo, gracias  a ese festival mucho realizadores han podido desarrollar su proyección. ¿Te has planteado que si el festival hubiera dado las mismas oportunidades a los realizadores "fuera de su línea", quizás también hubieran podido desarrollar su proyección?

Pues dejen de hablarme de unidad cuando ni siquiera ustedes hacen nada por fomentarla.

Bueno. Nada mas.
Felicitar a Nacho y a Jose por el excelente trabajo que han realizado, porque esta labor es mas importante de lo que a priori pueda parecer.

Agradecerles que nos dieran voz a (casi) todos en general y a mi en particular, que me quedé contento con las extracciones que de mi entrevista se usaron en el metraje final, aunque dije cosas un pelín mas combativas de lo que finalmente se reflejó en el montaje, pero creo que mi postura quedó clara ante el mundillo audiovisual.

Y eso, amigos, ya es mas de lo que he conseguido en mas de cinco años con este blog.