jueves, 11 de junio de 2015

Drácula descansa

     


  La primera vez que el cine trató de acercarse al mito de Drácula, creado literariamente por el pusilánime Stoker, no fué, en contra de lo que muchos creen, en la sinfonía del horror de Murnau de 1922, sino que, dos años antes, en 1920, en la pérfida Unión Soviética, supuestamente ya se realizó una película con el título de "Drácula".
   De esta versión rusa apenas hay datos, hasta el punto de que  ni tan siquiera existen pruebas reales de que llegara a rodarse jamás. 

   Y por si esta versión ofrece dudas, aún hay otro "Drácula" anterior al "Nosferatu" de Murnau, también procedente de la Europa del Este.
   En 1921 en Hungría el director Károly Lajthay dirigió "Drakula" recayendo sobre un tal Paul Askonas el honor de interpretar al Conde rey de los vampiros.
   Desgraciadamente la cinta se ha perdido y no se conserva ningún fotograma de la misma, aunque algunos aún rezamos para que en algún polvoriento sótano de algún archivo cinematográfico alguien la encuentre algún día. Ojalá.

   El resto ya es conocido.
 Murnau y su versión apócrifa llamada "Nosferatu" de 1922, el Conde Orlock en lugar del Conde Drácula; La viuda de Stoker y su demanda judicial obsesionada con la destrucción de todas las copias por no contar Murnau con su permiso ni con los derechos de la novela.




   En Europa se destruyeron todas las copias pero, afortunadamente, algunas copias ya habían saltado el charco hacía América, lejos de la jurisdicción de los tribunales europeos.
 
   La iconografía creada por Max Schreck y su Orlock, no se queda atrás con la que consiguió Lugosi en la siguiente versión cinematográfica, el "Drácula" de Tod Browning de 1931 para la Universal.
   


   Curiosamente, de esta cinta se rodaron dos versiones. Una en inglés y otra en castellano.
   En esa remota época del cine sonoro aún no se dominaba la técnica del doblaje, con lo cuál, si se creía que una película tenía opciones en el mercado hispanohablante, se rodaba simultanéamente otra versión, en los mismos decorados, con el mismo planning, pero con actores de habla hispana.
   George Melford fue el encargado de poner en imágenes este "Drácula Hispano", con el actor Carlos Villarías, y aunque los planos son casi calcados a la versión Browning, su montaje es mas extenso, y contiene algunos planos gloriosos (como el de Reinfield sacando la cabeza como un loco por una claraboya del barco), no presentes en su hermana inglesa.
   Pinchen AQUÍ y podrán ver a Villarías en plan Lugosi.   

   Luego Drácula se perdió en un mar de Hijas de Dráculas y Novias de Dráculas y La Zíngara y los Monstruos y Frankenstein contra Drácula y un montón de cintas que trataban de aprovechar el éxito del presonaje de Stoker que, poco a poco, iba convirtiéndose en un icono de la cultura popular.  

   Y no sería hasta 1958 que el Rey de Los No Muertos volviera a escribir una página en la historia del cine.
   De la mano de la productora inglesa Hammer, deseosa de revivir los clásicos de terror de la Universal después del éxito de su versión de Frankenstein del año anterior, y bajo la dirección del maestro Terence Fisher, llegó la que quizás sea la mas recordada de todas las versiones. 
   "Horror of Drácula", titulada en el mercado hispano simplemente como "Drácula", nos regala una reinvención del mito con la impresionante creación por parte de Christopher Lee de un Conde Drácula diferente a todo lo visto anteriormente.
   Si el Orlock de Schreck era un monstruo deforme, y el Drácula de Lugosi era un aristócrata bien vestido que se paseaba por los palcos de los teatros con su frac, el Drácula de Lee representa el mal absoluto, lo perverso y lo inhumano. 
   Es un animal maligno de bajos instintos sexuales primarios encerrado en el cuerpo de un hombre, una sexualmente actractiva  bestia de ojos rojos, y a eso contribuye la escasez de diálogos por parte de Drácula, y por supuesto, el imponente físico y la magistral interpretación  de Christopher Lee.

   Y hasta aquí debería llegar este post.

El pobre Lee se vio obligado a repetir su creación una y otra vez en secuelas cada vez mas delirantes para la propia Hammer, y hasta una versión "fiel a la novela" de Jesús Franco mas delirante que cualquiera de las secuelas Hammer.

Todo debería haber terminado con Lee y Fisher, pero claro que no fue así. 

John Badham en 1979 y Frank Langella con su "Drácula" Latin Lover, (copiando por cierto la historia de amor de La Momia de la Universal), crearon la base para que Coppola en 1992 tratara de convertir a Gary Oldman en el rey de los vampiros.  

   De esta versión de Coppola ¿qué decir?.
Se nos vendió como la versión mas fiel al libro y en cierta forma lo es.
   Ninguna de las versiones anteriores respetaba la interrelación entre los personajes originales de la novela.
Así, en la de Browning, Seward es el padre de Mina, y Reinfield es el que viaja a Transilvania al principio de la trama, en lugar de Harker.
   En la de Fisher, Harker muere al principio, y el marido de Mina es Holmwood.
   En la de Coppola, Harker es el Harker de la novela, Lucy es la Lucy de la novela y todos los acontecimientos siguen lo descrito en el libro de Stoker.
  
Pero... Coppola tergiversa el sentido de todo, invirtiendo malos y buenos, criticando así la hipocresía de los valores de la sociedad victoriana que Stoker defiende en su novela.
   Así Seward es un yonki, Van Helsing es un fanático, Lucy es una golfilla casquivana que se besa en la boca con Mina, mientras que Drácula es el "bueno" que se mueve por un amor que va mas allá del tiempo.
   En fín. Juzguen ustedes.

Hubo otros actores, como Jack Palance en la interesante versión televisiva de 1974, o Kinski en el remake del Nosferatu de Herzog de 1979, que encarnaron al conde Drácula en la pantalla, pero ninguno consiguió dejar su imagen grabada en la retina popular como lo hizo Christopher Lee.

   Y hoy, hace unas horas, "Drácula" acaba de morir. 
   El No Muerto por excelencia, el que resucitaba cansinamente una y otra vez en las cintas de la Hammer nos ha dejado para siempre.

   No habrá nunca un Conde Drácula como Lee así que espero que el cine deje de una vez en paz el mito de Stoker.
   Si Christopher Lee no va a resucitar, prefiero que dejen descansar en paz a Drácula.