domingo, 13 de septiembre de 2026

HICE LO QUE DIJERON QUE HABÍA QUE HACER


  

Aún recuerdo aquellos debates en redes sociales y blogs de principios de la década del 2010.

Acalorados debates, ciertamente. De hecho, a pesar de los malos rollos, los insultos pasivo agresivos y las discusiones hasta altas horas de la noche, he de admitir que, a veces,  lo echo un poco de menos.

Pero hubo un debate en especial que ahora, dos décadas después, aún me martillea la cabeza.

¿Qué hay que hacer si tienes un proyecto? ¿Rodarlo por tu cuenta, pagando simbólicamente a tus colaboradores, o buscar una productora, presentarte a desarrollo, al laboratorio de guion y a las ayudas a producción del Gobierno y del Cabildo?

"Lo que hay que hacer es presentarte a las ayudas a través de una productora. Así le podrás pagar a los miembros del equipo y profesionalizar el resultado"... o eso me dijeron en su momento. 

No dejaba de tener sentido lo que decían, eso es verdad. Pero a mi me daba tanta pereza...

Busca una productora. Convénceles de que tu proyecto mola que te cagas. Prepara dossiers, memorias. Una vez convencidos, vete a las ayudas a desarrollo, o a escritura. Espera meses a ver si te las dan, porque si no te las dan, la productora se bajará del proyecto y lo que has hecho tienes que volver a empezarlo desde cero buscando otra para el año siguiente,

Luego, a los dos años, preséntate a las ayudas a producción. A ver si te las dan, que suele ser que no, pero vamos a imaginar que sí, que te aprueban todo y ruedas tu película.

Al final, después de todo ese trabajo, la película no es tuya... es del productor.

Por eso estuve años y años haciendo las cosas de otra manera. Escribiendo el guion, ahorrando algo de pasta y haciendo la película con mis colegas.

"Nunca vas a llegar a nada así" me decían allá por 2010.

Y bueno. Con nuestro invento del cine leve conseguimos llegar a varios sitios. El catálogo Canarias en Corto, algunos festivales, algunos premios...

Pero es verdad que después el mundo cambió. Los incentivos fiscales y las producciones de fuera crearon una burbuja de falsa sensación de industria, y los colaboradores se profesionalizaron. Se volvió más difícil aquello de hacer "cine con los colegas", básicamente porque los colegas crecieron, tuvieron hijos, se casaron, y el que no abandonó por el camino no puede ayudarte como antes porque "estoy currando para la serie esa de Amazon hasta febrero"...

Así que hice lo que me dijeron que había que hacer.

Busqué una productora. Nos presentamos a las ayudas. Tiramos de incentivos fiscales... y ¡pum! rodamos aquel largometraje...

Pero... "tienes que cortar ese plano", "tienes que repetir esa escena porque no me gusta", "Elimina ese personaje de la trama", "aunque el montaje es tuyo no vas a figurar como editor porque necesitamos que sea una mujer por los puntos de paridad"...

Y encima después, si  nos mosqueamos, al final tú eres el dueño de mi película. Si, mi película, no la tuya, porque por mucho que tú hayas conseguido el dinero para rodarla, el guion es mio, la realización es mía, la puesta en escena es mía, el montaje es mío... el alma y el corazón de la película son míos.

Así que no, no tenían razón en 2010 con aquello que me decían que había que hacer.

Por eso voy a rodar otra, como en los viejos tiempos, con mis colegas y colaboradores, con un poco de mi dinero y otro poco de algún co- productor que sí que vio los valores de toda una vida trabajando.

Con menos dinero y más esfuerzo, pero con el alma y el corazón intactos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 9 de julio de 2026

Yo, al menos, lo tengo claro


Tengo algunos amigos y compañeros del audiovisual, estos colegas "de toda la vida" ("Toda la vida" audiovisual empezó para mi en el año 2000 más o menos) que dicen, y quizás no les falte algo de razón, que esto de seguir haciendo cortometrajes es para la gente joven que está empezando.

Que nosotros, los que ya tenemos canas en las pelotas, ya tenemos que estar a otra cosa. Rodando largometrajes industriales o metidos en series de plataforma de esas que vienen a nuestras islas a llevarse nuestros incentivos fiscales.

Lo dicen porque ahora, gracias a los mencionados incentivos, vivimos en un momento muy dulce. Trabajando como nunca habíamos soñado y cobrando lo que jamás nos hubiéramos esperado cobrar hace apenas diez años.

Así que ¿Para qué  seguir haciendo cortitos con los colegas, gratis, sin dinero? 

¿Para qué, verdad?

 Bueno.

Creo que la pregunta no es la correcta. No se trata de "¿Para qué?".

Se trata de "¿Por qué?". Y más concretamente "¿Por qué no?" .

 

Porque, al menos yo, estoy cansado de rodar cosas sin alma. Productos que nadie va a ver porque da igual mostrarlo o no porque el objetivo era hacer dinero con los incentivos, y una vez logrado ¿Qué mas dará?

 

También me agota toda esa parafernalia "profesional" de palabrejas en inglés, de scautings y otras leches, y sus jerarquías y sus intrigas palaciegas. 

Y sobre todo odio compartir mi tiempo con gente que me recuerda lo peor del ser humano.

Así que sí, ya no tengo edad, pero no para no hacer cortos, sino para aguantar gilipolleces.

Así que hace un par de domingos me llame a mis amigos, unos más antiguos y otros más nuevos, y nos rodamos un cortometraje en un par de horitas

Cathy y Borja fueron los actores, lo que en la práctica es como jugar a las películas con tus hermanos. 

Nos reímos, nos gastamos bromas unos a otros, comimos unos sandwiches que yo había preparado el día anterior.

Nadie discutió con nadie. Nadie quiso hacerse el guay en plan yo soy más profesional que tú. Nadie tuvo envidia de nadie ni nadie dijo una palabra más alta que otra.

Nadie sintió la necesidad de sacarse el pene para ver quien lo tenía más grande... 

Terminamos, volcamos al ordenador, vimos el partido del mundial, y nos despedimos hasta la próxima.

Ahora, sin prisa, tranquilito en mi casa, estoy editando el corto y disfrutando del proceso.

¿Vale esto más que esos proyectos donde todos se odian, donde todos recelan del que tiene al lado, donde los que están al cargo suelen ser unos mediocres, asustados de que alguien brille por encima de ellos?

No cobras 1300 a la semana, eso es verdad, pero...

...Yo al menos lo tengo claro.